Emre Çolak: «Me llamaron para ir al Celta, pero ni me lo planteé porque me siento deportivista»

No hace ni tres meses que se fue y ya siente morriña de A Coruña, una ciudad que visitará pronto

Emre Çolak, exjugador del Deportivo
Emre Çolak, exjugador del Deportivo

Llegó a A Coruña con 25 años y sin haber salido nunca de su país para vivir en otro. A pesar de las dificultades con el idioma -tras dos temporadas sigue sin manejarse en castellano-, se integró perfectamente tanto en el Deportivo como en la ciudad. Pero el descenso provocó su traspaso. Una marcha que para él no es un adiós, sino un hasta luego. Por la cabeza de Emre Çolak (Ordu, 1991) ronda la idea de regresar algún día para volver a vestir la elástica blanquiazul. Se siente en deuda con el club y quiere volver para triunfar. Asegura haberse encontrado muy feliz en España y que la Liga le encanta, pero Çolak no quiso continuar en el campeonato español, pese a que algunos clubes lo llamaron. Entre ellos, el Celta.

-¿Por qué el cambio al Al-Wahda de Abu Dabi?

-Las cosas no siempre se dan como uno las planea. Con el descenso, mi cláusula pasó a ser de un millón de euros y muchos equipos me llamaron. Por mi cabeza pasaba seguir en el Dépor, pero no se dieron las circunstancias necesarias. Mi nuevo club mostró mucho interés en mi. Me presentó su proyecto, en el que yo sería una pieza importante. Eso me gustó mucho. Hablé con mi familia y entre todos decidimos que lo mejor era venirme.

-¿Por qué un traspaso y no irse cedido un año para regresar?

-Eso sería lo ideal. Así, después de un año, podría volver. Pero los contratos son como son y no como uno quiere que sean. En este caso, no solo dependía de mí. Pero espero que pueda darse la oportunidad. Me gustaría volver algún día al Dépor.

-¿A qué se debe que después de dar el paso a jugar en la Liga se vaya ahora sin intentarlo en otro club? ¿No tuvo propuestas de España?

-Jugar en la Liga era mi sueño y pude cumplirlo con el Deportivo, que no es un club cualquiera, sino que detrás tiene una historia. Fue un orgullo para mí defender esa camiseta. Quería hacerlo mucho mejor, pero esto es fútbol y no siempre sale todo como quieres. Ojalá el Dépor vuelva a Primera y ojalá yo pueda regresar y hacer grandes cosas.

-¿Tuvo una propuesta del Celta?

-Algo hubo. Me llamaron para ir al Celta, pero ni me lo planteé, porque me siento deportivista y no encajaría allí. No sé hasta qué punto llegaba el interés, porque ya le digo que dije «no» desde el primer instante.

-¿Tanto cariño guarda?

-Está claro. El club me permitió venir a España y la afición me apoyó desde el primer día. Siempre me mostró su cariño tanto en el campo como fuera. No puedo tener ningún mal recuerdo. Es cierto que hubo enfados, pero es normal, ninguna afición quiere que su equipo juegue mal y, mucho menos, que descienda. Por eso es lógico que se enfadaran con los jugadores. Pero yo solo puedo darles las gracias a la gente de A Coruña, decirles que siempre les guardo un cariño especial y que me sentí muy querido. Ahora, soy uno más de ellos, un hincha más del Deportivo, y espero estar pronto de visita por A Coruña.

-Siempre manifestó sentirse muy identificado con A Coruña. ¿Qué se lleva de aquí?

-El Deportivo siempre será mi segunda casa. Solo superado por el Galatasaray, el único club en el que había militado hasta llegar a A Coruña. Hice muchos amigos y procuro seguir en contacto con ellos. Desde que llegué, me hicieron sentir muy bien.

-¿Qué le aportó el Deportivo tanto personal como profesionalmente?

-El Deportivo me dio la oportunidad de cumplir el sueño de conocer la Liga española, de conocer una ciudad maravillosa como es A Coruña y de sentirme querido. El turco [así se refiere a sí mismo] es un coruñés más y un deportivista más. Siempre seré hincha de este club, al que me gustaría volver. Yo tenía la dificultad añadida del idioma. No hablaba nada español. Y en mi adaptación hubo dos personas fundamentales, a las que siempre estaré agradecido: Rafa Carpacho y Barritos. También mis compañeros me ayudaron mucho, pronto me adapté y todo fue muy fácil para mí. Me sentí como en casa. El segundo año fue malo para todos. Claro que no queríamos que fuera así, pero eso no puede evitar que mi estancia en A Coruña sea inolvidable. Siempre tendré bonitos recuerdos de esa ciudad.

-¿Asume que su rendimiento pudo ser inferior a sus posibilidades?

-La primera temporada creo que no. Pero la segunda, sí. Creo que podía haber dado un mejor rendimiento si hubiera jugado más, pero no he tenido mucho tiempo en el campo. Además, se dio otra circunstancia que fueron los cambios de entrenadores. Cada uno tenía diferente sistema y forma de trabajo y a mí me costó mucho adaptarme en cada cambio. Por todo eso, pienso que sí que podía haber hecho una temporada mucho mejor, mostrar mi calidad y ayudar al equipo para evitar este doloroso descenso. Sin embargo, insisto en que el primer año rendí a un nivel bastante aceptable. Por todo eso digo que me gustaría volver algún día al Dépor y poder demostrar más y ayudar al club a conseguir cosas importantes. Me queda esa pena.

-¿Por qué descendió el equipo?

-Lo primero que quiero decir, aunque suene algo repetitivo, es que los máximos culpables del descenso somos los jugadores. Creo que debemos asumir nuestra responsabilidad y no escapar de ella. Sin embargo, es cierto que hubo más cosas. Pero ahora ya pasó todo y lo importante no es el por qué sucedió, sino recuperar la categoría cuanto antes. El Deportivo es un club histórico y merece estar en Primera División.

-¿Qué otras cosas?

-Ya le digo que lo importante no es lo que pasó o dejó de pasar, sino que se descendió. Y hay que mirar el futuro. Y el futuro es ascender.

-Pero también es importante que la afición conozca los errores que se cometieron. Es importante saberlo para evitarlos en el futuro.

-Le diré algo que hasta ahora nunca he dicho. Nunca me ha gustado hablar sobre compañeros ni nada, pero sí tengo que decir que Florin [Andone] tenía que haber jugado más. Pero eso no es algo que pudiera ordenar yo ni otros compañeros. No es nuestra responsabilidad. El primer año demostró su calidad y lo que podía hacer. Tenía que haber tenido más minutos. Cuando jugó marcó goles. Se le podía haber aprovechado más, pero no fue así. Y esa puede ser una de las razones del descenso.

-De cara al exterior, transmite un carácter totalmente afable, lo que choca con la falta de «feeling» que tuvo con los entrenadores. ¿Qué pasó?

-Personalmente, no he tenido ningún problema con ningún entrenador. Lo único que sucedía es que yo creía que merecía todos los partidos y, cuando después de una buena actuación, iba al banquillo, pues me enfadaba. Ahí venía el problema. Yo no quería tener privilegios porque todos los compañeros quieren jugar, pero pienso que muchas veces lo merecía y no siempre jugaba. Pero sobre esos problemas que se decían, también parecía que tuve muchos con Garitano, pero no es así. Todavía es hoy el día en que hablo con él. Mis mejores partidos como deportivista fueron con él. Y también los mejores partidos del equipo. Es un gran entrenador.

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