Diego Caballo: «Los jugadores del Fabril nos merecemos oportunidades. Y si no es aquí, fuera»

El fabrilista destaca que es un orgullo que el Deportivo pueda pensar en él para el primer equipo, pero también cree que muchos de sus compañeros merecen un hueco en el fútbol profesional


A Coruña

Nueve y media de la mañana del 22 de marzo. Año 2011. Diego prepara la mochila para ir a entrenar. Llaman a la puerta y un técnico se asoma para frenarlo: «Espera, no vas a entrenar ahora. A los mayores les falta un jugador y Don Vicente [Del Bosque] te necesita». Aquel chaval de 17 años, que vivió una tarde inolvidable con la España campeona del mundo, es Diego Caballo Alonso (Salamanca, 1994), lateral izquierdo del Fabril, que aspira a subir este verano al primer equipo. El carrilero salmantino todavía recuerda con rubor aquel episodio. Lo relata con la misma timidez que le provoca reconocer que tuvo a Zidane de entrenador y que compartió risas de vestuario con jugadores como Marcos Llorente, Jesé, Soler o Lato. Con 15 años los grandes del fútbol europeo se peleaban por él. Con 24, solo tiene oídos para el Deportivo.

-Uxío dice que él va a contar este título de Liga como si lo hubieran ganado. ¿Usted?

-Sí, bueno, estuvimos a un punto... Pero al final la realidad es la que es. No contabilizaron un gol que fue, que vio todo el mundo menos los árbitros, así que es una Liga que no es nuestra, pero que es casi como si lo fuera.

-Y en la promoción, minuto 115 de la prórroga, falta en la frontal para Diego Caballo y... Se fue rozando la escuadra. ¿Y si entra?

-!Buah! Son situaciones complicadas. Es un golpeo que puede salir mejor o peor, pero que se ha entrenado durante muchas horas... En ese instante solo podía pensar en meterla, pero se me fue... Por poco, pero se me fue...

-¿Se imaginaba que una temporada así de buena?

-Yo venía de un equipo [Mestalla] que por un gol no ascendió a Segunda. Así que cuando vienes de un año tan bueno crees que es difícil igualarlo.

-En lo personal, de menos a más.

-En pretemporada vine con pocos días de vacaciones. Los escasos días de descanso que tuve fueron para trasladarme aquí y buscar casa. Acabé la Liga el 30 de junio y el 11 de julio ya estaba aquí entrenando. Así que fue un poco complicado el inicio. Además, 10 días antes de comenzar la Liga tuve una pequeña lesión que me impidió empezar jugando. Luego, a partir de Navidades, encaucé bien y pude jugar todo.

-¿Y de la «Fabrilia» qué se puede decir a estas alturas?

-[Risas] Increíble. La gente es humilde, son buenas personas... La verdad es que hemos creado una familia y se ha demostrado en el campo. El último día nos quedamos con diez en el minuto 30 y supimos sufrir juntos hasta el final gracias a esa unión.

-Siendo adolescente, los grandes del fútbol europeo fueron a Salamanca a ficharlo. Barcelona, Atlético, Tottenham, Madrid... ¿Cómo lo llevó para que no se le fuera la cabeza?

-Eso viene de lo que se mame en casa Cuando al final me voy a los 15 años al Real Madrid, lo hice con la idea de disfrutar del fútbol. Fui sin autopresionarme. No quise ser otra persona por estar en el Real Madrid y lo único que cambié fue de residencia.

-Estuvo seis años en la casa blanca. ¿Qué recuerdos guarda?

-Me fui muy joven del entorno familiar y no ver cada día a tus padres es duro y al final te hace madurar. El fútbol me obligó a madurar. Porque o maduras y saboreas las cosas que te pasan, o cuando te quieres dar cuenta se ha acabado todo.

-Algunos compañeros de aquella etapa están ahora en Primera.

-Con Marcos Llorente coincidí poco porque tiene un año menos; pero antes tenía muy buena relación con Jesé, porque estábamos en la residencia juntos. También con Medrán o Jose Rodríguez, que estuvo por aquí.

-Y tuvo Zidane como entrenador.

-Solo tengo palabras de gratitud hacia él. No es fácil llevar a un Real Madrid, en cualquier categoría. Conmigo se portó muy bien en todo momento. Sabe llevar muy bien a la gente. El haber vivido lo que vivió como jugador le hace ser muy atento con los jugadores y manejar muy bien el vestuario. Con él jugué solo 8 partidos, porque yo de aquella estaba alternando el Castilla y el C, pero estuve entrenando todo el año con él. Recuerdo uno de los consejos que me dio: «Diego, aprovecha tus virtudes».

-Usted destaca por su golpeo de balón. ¿Le ayudó?

-Pues algo de culpa seguro que tiene. Con él lo practicaba bastante. Desde pequeñito siempre me ha gustado estar con la pelota en los pies y con el paso del tiempo fui entrenando más el golpeo. Porque pulir los pequeños detalles es lo que te va a ayudar a marcar diferencias en e día de mañana.

-También entrenó con Del Bosque. Lo llamó para un entrenamiento con la absoluta. ¿Cómo fue aquel día?

-!Ostra! ¿Inolvidable! Fue una experiencia única. No te lo esperas y menos con 17 años, que tenía en ese momento. Por eso lo recuerdo con máximo cariño e ilusión. Al final no todo mundo puede contar algo así y yo he sido un afortunado.

-¿Y qué le dijo Del Bosque?

-Antes de entrenar quiso hablar conmigo. Me dijo que estuviera tranquilo, que no me preocupara de ninguna otra cosa que no fuera disfrutar. Y eso hice.

-Y ahí estaba usted, con Iniesta.

-Sí. Andrés [Iniesta] es muy buena persona. Todos me hicieron sentir uno más, No sentía que era más pequeño o de fuera.

-Los años pasaron y se fue del Madrid. ¿Fue duro?

-El Valencia ya se había interesado por mí el año anterior. Pero jugar en el Castilla, con Zidane como entrenador, con jugadores importantes como Raúl de Tomás o Burgui, era una oportunidad única. Al final me volvieron a llamar y fue difícil irme. Fueron seis años que me ayudaron a crecer mucho como persona y jugador,

-Y en el Valencia no le fue mal. También coincidió con jugadores de primer nivel.
-Sí, he estado con Carlos Soler, Nacho Gil, Nacho Vidal, Lato, Akapo... Siempre hablaré muy bien tanto de Soler como de Lato porque son dos grandísimas personas, al margen que luego como jugadores tienen unas cualidades muy buenas y que están por algo ahí arriba.

-Caballo también tuvo su oportunidad con el primer equipo.

-Los últimos tres meses, del primer año en Valencia (2016) estuve entrenando con ellos y cuando no iba con el primer equipo jugaba en el Mestalla. Tuve 3 convocatorias, una de ellas contra el Barcelona en un partido de Copa. Era un partido complicado, porque veníamos de perder por muchos goles en la ida, no había mucha gente... Por lo que casi tengo mejor recuerdo de uno de Liga contra el Sevilla, que fue muy especial por todo lo que rodeó aquel encuentro.

-Y ahora le queda el salto al primer equipo del Dépor.

-Bueno, ya veremos qué pasa. Todavía estamos esperando.

-Pero la intención es que sea uno de los laterales en Segunda. Que el club piense eso, supongo que será un orgullo.
-Sí, claro que llena de orgullo. El Ir creciendo, dando pasos, y que un club como el Deportivo se esté pensando la opción de subirme es genial, poco hay que decir. Los jugadores del Fabril, en general, hemos hecho un gran año y nos merecemos oportunidades. Y si no es aquí, fuera. Pero el equipo ha hecho cosas como para merecer oportunidades más arriba.

-¿Da por cerrada la etapa del Fabril?

-Sí. Creo que sí. Es una etapa que ya he cerrado ahora mismo es mi momento de crecer.

-¿Tiene otras ofertas?

-No. Ya les dije que yo iba a respetar al Dépor por el trato que han tenido conmigo y por el gran año que me han dado. Y si yo prometo algo yo lo cumplo. Voy a esperar a que el Dépor tome la decisión definitiva sobre mí y a partir de ahí sí que decidiré. Ya he hablado con Albert [Gil], me felicitó por la temporada a nivel colectivo y personal, hicimos balante sobre qué cosas había visto bien y cuáles se podían mejorar... Y poco más. Ya había coincidido con él en el Madrid y nos conocemos bien.

-Y ahora vacaciones.

-Sí. Me iré con la familia. Quiero disfrutar de ellos porque no tengo tanto tiempo durante el año para hacerlo. También quiero volver a mis amigos de Salamanca y disfrutar de mi tierra. Quiero desconectar y recargar pilas para estar a tope durante la pretemporada, sea aquí o en otro sitio.

La madurez de Diego Caballo

Iván Antelo

Se fue de casa con 15 años, entrenó con la selección española absoluta y jugó en el Castilla de Zidane; ahora, aspira al primer equipo del Deportivo

Nueve y media de la mañana del 22 de marzo. Año 2011. Diego prepara la mochila para ir a entrenar. Llaman a la puerta y un técnico se asoma para frenarlo: «Espera, no vas a entrenar ahora. A los mayores les falta un jugador y Don Vicente te necesita». Aquel chaval de 17 años, que vivió una tarde inolvidable con la España campeona del mundo, es Diego Caballo Alonso (Salamanca, 1994), lateral izquierdo del Fabril, con serias opciones de subir este verano al primer equipo. El carrilero salmantino todavía recuerda con rubor aquel episodio. Lo relata con la misma timidez que le provoca reconocer que tuvo a Zidane de entrenador y que compartió risas de vestuario con jugadores como Marcos Llorente, Jesé, Soler o Lato. Con 15 años los grandes del fútbol europeo se peleaban por él. Con 24, solo tiene oídos para el Deportivo.

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