Joaquín Caparrós: «Seguro que los jugadores del Dépor tenían los huevos blanco y azul»

Pedro José Barreiros Pereira
Pedro Barreiros A CORUÑA

TORRE DE MARATHÓN

CESAR QUIAN

Conoce a Carmelo del Pozo: «Le deseo que mantenga una línea y que el equipo esté pronto en Primera»

29 may 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Joaquín Caparrós (Utrera, 1955) regresó a A Coruña para participar en una conferencia organizada por el Comité Gallego de Entrenadores. Recién nombrado director deportivo del Sevilla, no ha tardado en incorporar a dos exdeportivistas a su área, Paco Gallardo y Carlos Marchena.

-¿Qué significa el Deportivo en su carrera?

-Mucho, porque después de cinco años de gestión en un club totalmente diferente al Dépor me tocó aquí la etapa de pasar del Súper a hacer una reconversión en cuanto a futbolistas, porque había jugadores elegidos, la prueba está en lo que el Dépor consiguió, pero había que dar un paso o dos atrás. Y eso era difícil por el cambio en jugadores, por lo que era en el vestuario, por los medios de comunicación, por la afición,... No es fácil explicarlo, pero lo asumí, me endureció y me hizo crecer como entrenador.

-¿Cuánto ha discutido por aquella semifinal de Copa perdida contra el Sevilla?

-Lo que pasa es que el Sevilla de aquella época no fue campeón de Liga por poco. Sí que me dolió que se dudase, porque te tocan tu parte profesional y ante todo soy una persona muy competitiva, lo he sido siempre, y ha sido lo que me ha hecho llegar a entrenar cerca de 500 partidos en Primera. Y cuando estoy entrenando y jugando un partido, no conozco a nadie.

-Hay quien ha echado de menos en el Dépor un entrenador como Caparrós en los últimos años.

-Pues a mí me alegra, sinceramente, porque aprecio mucho al Dépor y me siento muy deportivista. Fueron dos años, pero los viví muy intensos y mantengo unos lazos de amistad muy grandes con mucha gente. Y el tiempo siempre es agradecido. Yo solo puedo ser agradecido con mi peña en Santa Comba y mis amigos de A Coruña.

-Sus equipos se significan por ser intensos.

-Sí, competitivos. Hoy hay muchísima igualdad y a mí me gustan los equipos en que el futbolista vive su profesión las 24 horas. Un futbolista tiene que ser profesional las 24 horas, no solo en la parte visible, sino también en la que no se ve. Y eso lo tiene que saber transmitir el entrenador: pasión, que le ilusiona su profesión independientemente de rachas buenas o malas. Luego, el fútbol no deja de ser un juego, y hay un contrario que juega igual que tú, con la misma ilusión, que se entrena y que tiene una afición. Pero tú tienes que transmitir a tu grupo que estás disfrutando con lo que haces.

-Citando lo que dijo de los jugadores del Sevilla antes del derbi contra el Betis, aquí no sé de qué color hubiera visto los huevos en el vestuario del Dépor.

-Seguro que los tenían blanco y azul. (Se ríe). Los entrenadores no solo gestionamos un grupo de jugadores, sino también los sentimientos de una afición. Y en ese momento la del Sevilla estaba un poco a la expectativa por la racha que traíamos. Nos estábamos jugando mucho, meternos en la previa de UEFA, y queríamos transmitir que estábamos muy metidos. Muchas veces las cosas no se piensan, sino que simplemente salen.

-¿En estos años alguna vez hubo posibilidad de volver?

-No, no he tenido ninguna posibilidad, pero me hubiera hecho ilusión volver algún día al Dépor. Si dijese otra cosa, mentiría.

-Desde luego, lo que se ha echado de menos en A Coruña es la estabilidad en el banquillo.

-Sí, y ese es un problema importante. Hay que tener un proyecto que no se quede en palabras. Porque en el fútbol hay dos, que son proyecto y cantera, que quedan muy bonitas en ruedas de prensa y presentaciones, pero luego hay que profundizar, y eso es lo que le ha faltado al Dépor: sobre todo tener una idea clara de lo que se quiere. Esperemos que eso cambie. Le deseo a Carmelo que mantenga una línea y que el equipo esté lo más pronto posible en Primera.

-¿Qué opinión tiene de Carmelo del Pozo?

-Buena. Es un buen conocedor del fútbol, tiene experiencia en esta categoría, y eso es muy bueno. Ya he estado hablando con él y, por supuesto, nos hemos deseado suerte mutua.

 «Si acierta en las personas, un club como este estará donde tiene que estar»

El que fue entrenador del Dépor entre el 2005 y el 2007 defiende que la Segunda División precisa de futbolistas competitivos, pero también con talento.

-Ahora con el descenso parece el momento adecuado para aprender de los errores.

-Sí, tiene que ser. Pero es importante la elección de las personas. Hay que acertar en la elección de las personas. Personas implicadas, preparadas, futbolistas que sientan los colores, que sepan en qué club están, qué objetivos se tienen. Si se acierta en las personas, un club como el Dépor, con la afición que tiene, seguro que estará donde tiene que estar.

-¿Ese perfil de futbolista no es contradictorio con la calidad?

-Qué va, qué va. Yo he tenido futbolistas de muchísima calidad, aquí mismo hemos disfrutado de un jugador como Juan Carlos Valerón, que era un futbolista con una implicación, un compromiso, una dedicación, y, al mismo tiempo, uno de los mayores talentos de nuestro fútbol. No está reñido el talento con la implicación, el compromiso, la dedicación, la disciplina. El equilibrio entre estas dos variables es el que hace futbolistas de club.

-¿Cuánto hace falta de talento y cuánto de otras cualidades en Segunda División?

-Hay que encontrar un equilibrio. ¿Quién tiene más talento: un defensa o un delantero? Un defensa cuando hace una cobertura con éxito en décimas de segundo, esa toma de decisión es talentosa. Lo mismo que un delantero que sabe dónde tiene que estar y con qué superficie tiene que chutar. En Segunda se requiere jugadores con talento y este no está reñido con la categoría. En Segunda B también hay muchos futbolistas de talento. En cualquier categoría.