La celebración del Dépor ascensor

El ascenso de 1968 de un equipo que en aquel decenio acabó cuatro veces campeón de Segunda División


El Dépor de los sesenta era el equipo ascensor. Un conjunto capaz de acumular tantas celebraciones como decepciones, viviendo en el limbo entre la Primera y la Segunda. El 21 de abril de 1968, el equipo coruñés ganó en Oviedo (0-1), en la penúltima jornada de Segunda, y consumó el que entonces era el sexto salto a la élite de su historia. «El Deportivo, de nuevo entre los grandes», titulaba La Voz. «Una vez más, regreso vencedor», añadía.

«Ante el hecho de que el Deportivo se haya proclamado campeón y logrado el retorno a la división de honor del fútbol español, lo sucedido en el Carlos Tartiere contra el Oviedo, lo mismo puede cobrar una máxima actualidad, que situarse en un oscuro segundo plano. Todo dependerá del cristal con que se mire. Por lo mismo puede pensarse que el partido ha servido para consolidar las justísimas aspiraciones blanquiazules o bien dedicarse a celebrar el éxito con el natural olvido de la forma en que se ha llegado a él», explicaba en la crónica el periodista Del Valle.

Aquel equipo, entrenado por el fallecido Pedro Eguiluz, contaba con leyendas del deportivismo como Manolete, Beci o Loureda. El gol del ascenso lo materializó el madrileño Morilla. «Confío que ahora se afirme nuestra permanencia», expresaba Domínguez a La Voz. No en vano, los blanquiazules habían ganado cuatro ligas de Segunda entre 1961 y 1968, pero cada ascenso era contrarrestado con una nueva caída. Y lo cierto es que el deseo del defensor vigués se acabaría cumpliendo, aunque en 1970 los coruñeses volverían a Segunda. Hubo otro ascenso más en 1971, el último de aquel Deportivo ascensor.

A Coruña se volcó en la celebración del ascenso de 1968. «Al filo de las nueve y cuarto llegaron a La Coruña, de regreso del triunfal viaje a Oviedo los jugadores del Deportivo. Desde hora y media antes se había congregado numeroso público en la Plaza de Santa Catalina para darle la bienvenida. La aparición del autocar del club fue acogida con fuertes aplausos, mientras en el espacio estallaban bombas de palenque. Al regreso de Oviedo, ya en Vilalba, recibieron el primer homenaje por parte del Racing Vilalbés y el señor Roca, hijo del que fue inolvidable seguidor del equipo coruñés. Difícilmente pudieron tener acceso los jugadores y el entrenador hasta las dependencias del local del club en La Coruña. Una vez arriba, y a requerimiento de los aficionados, varios de los titulares salieron al balcón para pronunciar unas palabras. Actuó de presentador nuestro compañero Orestes Vara, director del semanario deportivo «Riazor», testigo del triunfo conseguido en el «Carlos Tartiere». Orestes fue haciendo la presentación de los improvisados oradores», narraba La Voz.

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