El fútbol cuenta en las áreas


El Dépor perdió como siempre, sin llegar a jugar como nunca. Que el fútbol se decide en las áreas es una de las verdades absolutas de este juego. «Dame un buen portero y un delantero en forma, y el resto tendrá un arreglo más fácil», solía exagerar un entrenador gallego. Y al frente del rosario de causas que conducen al descenso a Segunda figuran su desastre en los dos puestos más decisivos de la plantilla. Lo recuerda su papel en el Metropolitano. Aseado en el centro del campo, correcto en el esfuerzo, infantil en las jugadas clave ?incluida la que marca el partido con el agarrón del penalti?, y negado en el remate. Porque le faltan liderazgo, oficio y talento en situaciones de máxima presión, y con Seedorf tampoco ha conseguido el carácter ganador que pudiese al menos dar una esperanza de permanencia.

El Deportivo pareció dibujar un arranque solvente en un estadio de máxima exigencia. Pero su propuesta se desvanecía en cuanto se agigantaba la figura de Oblak en el horizonte. La confianza es tan caprichosa que se retroalimenta y falta cuando más se la necesita. Por eso se retiró al descanso el equipo de Seedorf con más cara de Segunda, después de discutir pero no golpear a un rival con bajas pero que mantenía la armadura de un grande.

A ese equipo cuesta abajo tampoco le había sentado bien el continuo baile de sistemas con el que Clarence Seedorf intenta encontrar su propuesta. La indefinición pareció esta vez dar paso a un Deportivo algo más redondo, pero ni así termina de cuajar lo suficiente. Empeñado en hacer historia con registros tan pobres que el orden que mostró por momentos en el Metropolitano se queda en simple anécdota.

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