Al menos, el balón parado

El Deportivo marcó y generó varias ocasiones claras en acciones de estrategia

Albentosa marcó el empate al cabecear un saque de esquina ejecutado por Lucas
Albentosa marcó el empate al cabecear un saque de esquina ejecutado por Lucas

A Coruña

Después de medirse a Chichizola sin suerte, Adrián interrumpe unos segundos el camino de Lucas hacia la esquina. Charlan brevemente mientras el resto de rematadores entra en el área. Concluido el intercambio de susurros, el asturiano se dirige a línea de meta. En torno a él se colocan también Albentosa, Andone y Sidnei. Es el rumano quien bloquea el paso del meta visitante cuando Lucas busca el gol olímpico, pero el portero argentino reacciona a tiempo y consigue despejar la bola. Impide que el Deportivo tome ventaja por la misma vía empleada para anotar el empate. A balón parado, una suerte en la que se rebaja el frenesí, llegaron las únicas noticias positivas para el conjunto coruñés en su duelo más reciente. Respondió el equipo a la exigencia de Seedorf en el Montilivi. Tras haber encajado dos veces en faltas laterales ejecutadas por el Girona, no lamentó el técnico el desempeño de su plantel frente a la estrategia del oponente, sino la puesta en escena de la propia. «Tenemos que aprovechar más el balón parado», exigió.

Ocho días más tarde, el holandés veía como un jugador blanquiazul anotaba por primera vez desde que se sienta en el banquillo. Y fue en un córner. Albentosa, su hombre de confianza, para redondear la faena. Minuto 22; uno antes había centrado Lucas desde la esquina, a la izquierda del portero. Le salió largo el envío, pero Sidnei protegió para que el balón se perdiera de nuevo por línea de fondo impulsado por un jugador canario. Lucas cambió de banda y cuatro futbolistas locales se apiñaron en la frontal del área grande visitante. Sidnei, Albentosa, Andone y Guilherme. Solo Momo entre ellos. El resto de los de Jémez, acantonados cerca de su portero, defendiendo sus zonas.

El delantero y el centrocampista barren hacia meta y los dos centrales se quedan solos para rematar a placer, aunque Aquilani trata de alcanzarlos a la desesperada. Remate en soledad del zaguero alicantino y diana.

A la media hora de encuentro, de nuevo Lucas en el rincón y cuatro compañeros en la frontal. Momo reclama auxilio, pero vuelve a llegar tarde y esta vez es Adrián quien cabecea sin estorbo. El balón se va alto por poco. El siguiente córner, instantes más tarde, es el de la charla previa entre el asturiano y el coruñés, que decide variar la fórmula por si el adversario le ha cogido el truco. Los rematadores se concentran en el área pequeña, como en el minuto 55 y en el 72, cuando es Guilherme el que caza el cuero y lo envía fuera por un poco. Tres remates francos y un intento de gol olímpico, más allá de la falta directa del 7 al larguero. La estrategia funciona, pero con un solo gol no llega.

Con el equipo volcado a por el segundo, Seedorf sienta al ejecutor y es Carles Gil quien se encarga a partir de ahí de los lanzamientos. En el 87, la opción elegida está a medio camino entre las dos variantes previas, y de nuevo concluye en un limpio cabezazo. Es Andone quien aprovecha el error en las marcas de los canarios y el arrastre de Albentosa para alcanzar la bola entre Ximo Navarro y Aquilani. Y por si el 10 no hubiese rematado, obligando al paradón de Chichizola, Sidnei estaba listo a su espalda.

El contador de tantos en acción de estrategia esta campaña se detuvo en media docena para desgracia de un Dépor que dispuso de su último saque de esquina con el tiempo cumplido. Fue Rubén quien entró solo a la altura del punto de penalti. El balón murió lejos, no era día de gesta.

Los milagros existen

Alexandre Centeno

Desde la temporada 1999-2000 que se recuperó el sistema de tres descensos, seis equipos lo han evitado en las últimas nueve jornadas tras sumar, al menos, ocho puntos más que sus rivales directos

El empate cosechado el pasado sábado frente al Las Palmas, unido a los dos últimos triunfos consecutivos del Levante han dejado al Deportivo con, cuando menos, un pie en la Segunda División. La escuadra que prepara Clarence Seedorf se encuentra a siete puntos del conjunto valenciano, más el golaveraje, una distancia que se antoja harto complicada de reducir. Sin embargo, el técnico holandés apeló a las matemáticas tras el duelo contra los insulares y destacó que «mientras hay vida, hay esperanza».

El Dépor necesita un milagro. No solo por los pocos puntos que acumula (solo 20), sino por la pésima imagen que está ofreciendo en cada encuentro. Las sensaciones evitan a cualquier cuerdo creer en la salvación. Pero los números son más fríos. Y ahí es donde puede quedar un resquicio de esperanza. La competición ya ha demostrado que son difíciles de conseguir, pero que, a veces, suceden. Desde que en la temporada 1999-2000, la que ganó el Dépor, se recuperó el formato de tres descensos, seis equipo han conseguido un singular milagro, remontando en las últimas nueve jornadas una diferencia superior de ocho puntos o más. En ese espejo es en el que se quiere reflejar Seedorf para no arrojar la toalla e insistir en que «mientras hay vida, hay esperanza».

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