El Dépor se enreda en un disparatado rombo

Disfrutó de más ocasiones y acabó encerrando a su rival, pero sigue peleado con el juego y con el sistema


El abismo, más cerca. Perdida la esperanza, seguir en Primera se ha convertido en un acto de fe, y de matemáticas, que es tanto como decir que el Dépor está a un paso de Segunda. Sumó un punto ?algo poco habitual?, no fue inferior al Las Palmas e incluso dispuso de más ocasiones, pero le faltó lo mismo que desde el inicio de la temporada: el fútbol. No puede haber queja sobre la implicación de unos jugadores atenazados por la clasificación y por una grada que, por una parte, ha colocado a varios jugadores bajo sospecha, y, por otra, parece resignada a su suerte. Eso sí, Seedorf, después de su tercer intento por hacer que funcione su particular rombo, parece más cerca del desánimo.

El sistema

Un rombo que no funciona

El experimento comenzó frente al Eibar, continuó en Girona y vivió su tercer capítulo ayer, en Riazor. No funciona el rombo, por más que el primer día dejara casi media hora para rescatar. Un fiasco frente al Girona, ni el sistema en sí ?convierte las bandas en autopistas para el rival? ni los protagonistas ?Adrián, en el vértice, se pierde; obliga a Çolak a un esfuerzo imposible y deja a Muntari solo contra el mundo? funcionaron ayer. Apenas lo aprovechó el Las Palmas, pero el Dépor tiene problemas para defender los cambios de orientación y, salvo cuando Juanfran se atreve, desprecia las bandas para atacar. De esta forma, su juego se convierte en un pelotazo directo para que Andone choque con la defensa rival o en un aislado golpe de talento de jugadores cada vez más desdibujados.

Errores de bulto

Facilidades en defensa

La clasificación no engaña. Dépor y Las Palmas viajan en el furgón de cola con total merecimiento. Sin confianza, se desmoronan a la mínima. Acumulan errores propios de la situación que atraviesan. El primero lo cometió el Dépor. Un pase horizontal de Muntari cuando su equipo estaba saliendo al que Navarro ?desubicado? no llegó. Halilovic le sacó brilló al fallo y dejó en evidencia a toda la zaga. Empató el Dépor a balón parado ?un calvario para el Las Palmas?, envió un balón al larguero y Chichizola puso una mano imposible para parar un gran remate de Andone. ¿Las Palmas? Un pequeño oasis ?Halilovic? en medio de un erial.

Los cambios

La vida sigue igual

El juego del Dépor no mejoró con los cambios. Perdió orientación sin Çolak, aunque ganó profundidad con Bakkali; inocuo Borges por un cansado Muntari y sorprendente entrada de un Gil que no contaba por un Lucas sometido al escarnio de una parte de la hinchada que parece no perdonarle su deseo de echar una mano en casa. Al menos supo el Dépor acabar el partido en el área rival, volcado en una tarea imposible desde hace tres meses: sumar de tres en tres. Con más ocasiones que fútbol, con menos juego que deseo y con el rombo ya diluido. Para mantener viva la fe, que no la esperanza.

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