Una escabechina en seis jornadas

Los especialistas relacionan el estrés de la mala clasificación y los cambios en los métodos de entrenamiento con la altísima cifra de once lesionados que el Dépor ha sufrido en el último mes


A Coruña

A la dramática situación clasificatoria, el Dépor añade los problemas de un exagerado número de lesionados en este tramo decisivo del campeonato. Desde la llegada de Seedorf, hace poco más de un mes, seis jornadas, once deportivistas han sufrido dolencias musculares, unas ya recuperadas, otras todavía en proceso, que sin duda lastran el rendimiento de un equipo en el que hacen falta todas las manos para salir de la zona de descenso. Los últimos partes médicos de Bóveda, Luisinho y Krohn-Dehli se unieron a los de Cartabia, Guilherme y Valverde, quienes también abren en la enfermería una semana decisiva en el futuro del equipo por el partido que el sábado traerá a Riazor al Las Palmas (13.00 horas, beIN LaLiga). Estos seis jugadores actualmente lesionados se unen a otros cinco que también pasaron por la enfermería desde la llegada del entrenador holandés, aunque sus problemas ya parecen resueltos. Fueron Koval, Albentosa, Adrián, Bakkali y Andone, con estos dos últimos aquejados de sobrecargas y molestias que le privaron de participar en algunos entrenamientos. Sidnei sí que se perdió varias jornadas con Seedorf, pero su dolencia ocurrió antes.

Todo parece añadir incertidumbre a un Deportivo al que nada sonríe en los últimos tiempos. Un profesor universitario y preparador físico, así como tres especialistas en medicina deportiva razonan en La Voz sobre la estrecha relación que existe entre la situación de estrés que el vestuario blanquiazul padece por los reiterados malos resultados, y la plaga de lesiones que asola a un equipo cada vez más exigido.

Entorno y personalidad

La traumatóloga deportiva Luisa Ibáñez, que fue jefa de los servicios médicos del Lugo, pone el acento en que el club establezca mecanismos que sirvan de barrera a la presión excesiva. «Está claro que en los problemas de rendimiento y resultados no puedes tanto, pero el entorno del jugador debe aislarlo de todo en la medida de lo posible. Y ahí es vital el papel de los directores deportivos a la hora de aislar al vestuario de las cosas que no son meramente deportivas», dice. Así, el especialista en Traumatología y Cirugía Ortopédica Manuel Leyes pone el acento en la personalidad del propio jugador «tienen más riesgo aquellos que han sufrido circunstancias vitales adversas, o que no tienen apoyo, o que no saben manejar una situación de estrés», subraya o en la actitud del entrenador: «Hay algunos que dicen que hay que ir al 110?%, o que sin dolor no hay ganancia, y a veces crean unas situaciones de estrés en el jugador que se traducen en lesión», dice.

La llegada de Seedorf ha supuesto una proliferación de las dobles sesiones de trabajo en la plantilla. Pedro Manonelles, presidente de la Sociedad Española de Medicina del Deporte, pone el acento precisamente en los cambios bruscos en los métodos de entrenamiento. «Se ha estudiado que si hay una variación sustancial, como entrenar mucho en situación de fatiga, sí que hay más riesgo de lesión», subraya. El profesor universitario Manuel Pombo, quien fue preparador físico del Dépor con Fernando Vázquez, insiste en que la carga de trabajo debe estar muy medida desde la percepción del propio futbolista y su comunicación con los técnicos y auxiliares. «Hay escalas de bienestar y escalas de estrés que se deben tener en cuenta a la hora de las cargas de entrenamiento. Porque no es la carga de entrenamientos la que genera estrés, sino la percepción que de esto tiene el cerebro», insiste, antes de añadir: «Si el jugador percibe los desafíos más grandes, sus mecanismos de activación serán más elevados y si le metemos más carga física, alcanzas un indicador elevado de tener una lesión».

Para Manonelles, en cambio, la relación entre estrés y riesgo de lesiones es muy difícil de medir en los deportes de equipo «porque por correr más en el partido no está tan claro que se vaya a ganar», recuerda. Sin embargo, Manuel Leyes recuerda que hay estudios que prueban que el estrés aumenta la tensión muscular y altera la atención. «Los jugadores salen más tensos y con la atención alterada. El jugador se centra más en el balón y descuida lo que está sucediendo alrededor. Así, va al choque, no se fija de que el otro llega antes y se lesiona», resume. Luisa Ibáñez pone el acento en la relación entre roturas musculares y la falta de descanso. «No me refiero solo a si duermen mejor o peor, sino al entrenamiento invisible, qué hacen los jugadores el resto del día. Hay más situaciones de estrés e influyen», indica.

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