Nada más que un punto de angustia para el Deportivo

El equipo de Seedorf empata con el Eibar tras errar claras ocasiones de inicio y jugar el segundo tiempo con diez


A Coruña

El Dépor de Seedorf se quitó uno de los estigmas que le acompañaban, el del gol, pero no pudo más que empatar un partido en el que jugó todo el segundo tiempo con diez. Fue así un punto de sudor, los de los diez futbolistas que se quedaron en el campo entre nerviosos y angustiados, y lágrimas, las de Koval, expulsado en su debut bajo palos. Tras un enero y febrero nefastos, a punto de cumplir tres meses sin victorias, este punto de sufrimiento sirve para poco a los coruñeses, que seguirán penúltimos, al tiempo que dan una nueva oportunidad al Levante y al Las Palmas para que se distancien en la clasificación. De tanta cuerda, acabarán arrancando.

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Hay mil problemas en este Dépor: no encontrar al entrenador adecuado, una mala composición de la plantilla, la ausencia de una estructura deportiva,... pero es innegable que la competición le está castigando con el látigo más duro. Ayer contra el Eibar consumió los seis primeros minutos tras malograr las dos ocasiones de gol más claras de la temporada, una de Andone y otra de Lucas, ambos disparos a bocajarro en el área pequeña. Increíble... y lastimoso cuando a los once Inui culminó una carrera de Orellana. En el gol Bóveda, Albentosa y Koval se reparten su cuota de culpa.

El 0-1 noqueó a los coruñeses, que no levantaron la cabeza hasta la media hora de la primera parte más esperpéntica de la temporada. Al menos no encajaron más. La aparición de Çolak entre línea tuvo mucho que ver con su despertar. Tras un centro de Navarro que Andone remató al palo, un exquisito pase del turco a Adrián, acabó con el cabezazo de Andone otra vez a la madera, pero esta vez el balón rebotó en el portero Dmitrovic y besó la red. Es sintomático que el primer gol de la era Seedorf llegase en propia meta.

Todo volvió a complicarse enseguida. En una salida desde atrás del Dépor, una nueva falta de entendimiento entre Albentosa y Koval acabó con el portero expulsado tras una entrada salvaje a Jordán. Faltaban poco más de cinco minutos para el descanso, y justo entonces llegó la imagen del partido. Como si de un tiempo muerto de baloncesto se tratase, llamó a sus jugadores al área técnica para dar nuevas instrucciones en medio de las protestas de los jugadores del Eibar, tan sorprendidos como la grada.

Se fue Çolak y el Dépor de la segunda parte, en inferioridad y armado en torno a un 4-1-4-1, dejó toda la iniciativa al Eibar para fiar sus escasas posibilidades al contragolpe. E igual que los primeros 45 se pasaron en un Jesús, estos se volvieron eternos, con el equipo achicado mientras se mantenía a flote como podía.

Con el campo permanentemente inclinado sobre la portería de Rubén, el meta rechazó los disparos de Inui, Jordán y Alejo antes de que comenzase la cuenta atrás de los diez minutos finales. Esta vez no hubo drama, pero la pitada final resonó hasta la playa. El Dépor sigue sin levantar cabeza ni despertar de un letargo que solo lleva a Segunda.

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