El beso reparador de Seedorf

Pese a sus problemas con el gol y al error en el penalti, el entrenador deportivista se vuelca con Lucas y está decidido a recuperarlo


Tirado en el césped mientras se tapaba los ojos, o, ya de pie, con la camiseta sobre la cabeza. La imagen de Lucas al final del partido contra el Espanyol era la de la viva imagen de la desolación. Acababa de fallar el penalti que hubiera valido tres puntos fundamentales en la lucha por la permanencia, y el delantero no quería ni mirar. «Fue la única cosa negativa, porque ha trabajado enormemente para el equipo y ha hecho jugadas de calidad», recordó Seedorf, quien cuando se acercó a él tras el encuentro no dudó en plantarle un beso.

Desde su llegada, ambos han compartido varios gestos de complicidad: conversaciones, guiños en los entrenamientos y, sobre todo, la infinita confianza del entrenador en las posibilidades de un futbolista muy alejado de su mejor versión. El delantero cedido por el Arsenal ha marcado cinco tantos esta temporada, pero acumula más de mil minutos de Liga sin marcar en un equipo coruñés que en la era Seedorf consumió sus terceros 90 minutos sin gol, todos con el ídolo de Monelos de principio a fin en el césped.

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«Una de mis primeras preocupaciones es ayudarle a volver a su nivel», había señalado el técnico tras el último entrenamiento previo al choque. «Él quiere mucho, es de casa y eso influye en su performance (lo dijo en inglés, en referencia a sus actuaciones)», había añadido. «Si hay alguien en el vestuario que siente el Deportivo, y se carga de responsabilidad y de presión es él», había incidido Juanfran en la zona mixta.

Desde su entorno reconocen que la mala trayectoria deportivista afectó sobremanera al delantero, fichado el pasado verano tras un larguísimo culebrón. Pasó semanas de muchos nervios, en las que su carácter se había vuelto tan serio, que no se parecía a sí mismo. Nunca había bajado los brazos, ni había dejado de trabajar y esforzarse en los entrenamientos. Pero que algo no iba bien se le notaba en las horas de asueto. Amante del fútbol, capaz de pasarse muchas horas delante del televisor mientras encadena una liga con otra y un encuentro con el siguiente, ni ganas tenía de ver el primero. Pero ahora ha recuperado las ganas, se le vuelve a ver risueño y hasta en el juego se le ha notado.

El viernes participó en más jugadas que en jornadas anteriores, se le vio más suelto con el balón, a ratos incluso descarado como antaño, y todo le estaba saliendo mejor... hasta ese fatídico minuto 65, cuando Diego López paró su segundo penalti de la temporada: a Messi en la Copa y a él. «Lucas está fastidiado, porque al final falla el penalti, pero para mí no es un fallo, es acierto de Diego, pero a él claro que le fastidia», analizó Adrián tras el partido.

«Es un trabajador nato»

La noche transcurrió muy lenta para el futbolista coruñés, quien regresó ayer por la mañana a la ciudad deportiva de Abegondo después de haber conciliado muy pocas horas de sueño. «Lleva mucho tiempo jugando al fútbol, ha tenido momentos buenos, pero otros malos y difíciles también. Es un trabajador nato y va a seguir trabajando y nos va a ayudar muchísimo de aquí a final de temporada», señaló Mosquera, quizá el mejor deportivista en su primera titularidad de la mano del técnico holandés.

Por la tarde, Lucas se desplazó a A Malata para seguir al Racing. Porque va a volver, nadie lo duda en el vestuario. «Cuando uno tiene talento no se pierde, tarde o temprano va a salir». Palabra de Seedorf.

Más tiesos que la mojama

Alexandre Centeno

El Deportivo acumula 406 minutos sin marcar un gol, el octavo peor registro de su historia

Carles Gil ve la carrera de Florin Andone y le mete un buen pase para que el rumano haga el último esfuerzo, controle y supere a Oier en su salida. Transcurría el minuto 44 del encuentro que el Deportivo y el Levante disputaban en Riazor el pasado 27 de enero. Los blanquiazules se ponían 2-0 en el marcador y todavía quedaba la segunda parte.

El martes se cumple un mes de aquel duelo, que en el segundo período acabaría empatando el conjunto levantino. Desde el instante en el que Florin Andone batía a Oier, el Dépor no ha vuelto a celebrar un tanto. Acumula ya cuatro partidos consecutivos sin marcar, más la segunda parte de aquel de enero. Cuatrocientos seis minutos sin ver puerta, lo que convierte esta racha negativa en la octava peor en la historia de la centenaria entidad en Primera División.

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