En busca de algo en lo que creer

El deportivismo busca algo a lo que aferrarse tras las constantes decepciones de esta temporada


Apenas se ve luz. No está el Deportivo enterrado en lo más profundo del pozo de la clasificación, pero apenas se ve luz. «No hay señales de vida en el Dépor» titulaba en primera La Voz de Galicia tras la derrota en Vitoria. De las cosas más difíciles en este oficio es dar con un buen titular, que sea atractivo pero también fiel a la realidad. En este caso el ejercicio periodístico es perfecto. 

El deportivismo se ha instalado en el drama. En el drama y en la confusión. Nadie entiende nada. Nadie sabe nada. 20.000 almas confusas que cada dos semanas acuden a Riazor a tratar de despertarse de este sueño. De esta pesadilla. Y nada. Todas las esperanzas renovadas, cada vez con más dificultad, tras cada partido, se diluyen con el discurrir de los minutos. Mal la portería. Mal la defensa. Mal el medio del campo y hasta los goles se han esfumado. El disparo al aire en forma de un cinco veces campeón de Europa sentado en la banda, de momento es solo pólvora. Probablemente sea injusto para Clarence Seedorf que con solo dos partidos ya sea una isla rodeada de dudas y desconfianza. 180 minutos acumula el holandés dirigiendo este proyecto. El problema es que la afición lleva muchas horas de paciencia a las espaldas.

Cuando Cristóbal cogió los mandos del equipo, una de las primeras cosas que dijo fue que estar pendiente de lo que hacían los rivales por la salvación era un error. Una consigna que, con otras palabras pero el mismo mensaje, ha repetido Seedorf. Esa es la teoría, pero la afición suspira cuando el tiempo en Canarias, Andalucía o Valencia se consume y los resultados acompañan. De momento, claro. Pero mientras tanto el ciclo, la rueda del volver a creer, vuelve a empezar.

Son diecisiete puntos. A tres de la salvación que marca un Levante que se sostiene gracias a un gol de Ivi en Riazor. El Málaga se hunde sin remedio y solo la nueva Unión Deportiva Las Palmas de Paco Jémez muestra constantes vitales, esas señas que te pueden llevar a la última jornada de liga, la de los transistores, con opciones de salvar los muebles. El Dépor, de momento, vive, o más bien malvive, de los males del resto.

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