Pelotazos, patadas y poco fútbol

Seedorf mostró sobre todo carencias que debe corregir, y por ahora solo le insufló nervio a un grupo comatoso


Al final el Deportivo no reforzó ni la portería ni el lateral derecho ni el mediocentro defensivo. Koval calienta banquillo, Bóveda forma una peculiar pareja de centrales y Krohn-Dehli ve pasar balones sobre su cabeza. Está por ver aún si el club reforzó el banquillo. Con Clarence Seedorf, como con cualquier entrenador nuevo, se activó el grupo, pero ni ese efecto le bastó a un bloque tan revolucionado como limitado. Después de dibujar extraños en la pizarra, el holandés terminó con lo de siempre. También con la derrota de siempre después de 90 minutos con cierta agresividad, gestos simbólicos sin mucho más recorrido como el baile del brazalete y poco fútbol. La apuesta de Tino Fernández por Seedorf para el banquillo, efectista a primera vista, aún no funciona.

ORGANIZACIÓN

El arriesgado plan con Valverde y Krohn-Dehli apenas se vio. El Dépor de los 51 goles encajados en 22 partidos se plantó ante el Betis con un equipo teóricamente tan ofensivo como sospechoso. Porque había un riesgo cierto de romperse ante un rival de los que no pierde ocasión de castigar el desorden. Pero entre Valverde y Krohn-Delhi, si el invento salía bien, podían generar esperanza. Tras la lesión del uruguayo y el relevo del danés, la derrota se consumó con Mosquera y Borges.

 PORTERÍA

Rubén, otra vez, pero sin fallo. Que nadie mire esta vez a Rubén para justificar la derrota del Deportivo. No vale la coartada del portero. Seedorf tampoco consideró que Koval (ni Tyton, ese internacional polaco que va camino de cerrar la temporada casi en blanco) pudiesen mejorar la errática hoja de servicios del portero de Coristanco. Rubén paró lo que tenía que parar y se llevó un gol que nadie le puede imputar a él. 

CENTRALES

Albentosa y Bóveda, la extraña pareja. ¿Puede permitirse el Dépor prescindir de Schär? El suizo, con su juego en largo y sus arrancadas por el centro, luce más de lo que rinde. Pero cuesta pensar que no habría mejorado lo ofrecido por Albentosa -señalado por su pasividad en el 0-1- y un solo voluntarioso Bóveda.

IMPOTENCIA

Juego en largo y balones colgados a la desesperada. El Dépor ofreció otra agresividad en algunos momentos. Quizá hasta demasiada para hacer faltas fuera de sitio, pero al mismo tiempo permitía que Joaquín avanzase juguetón a su antojo. A los 43 minutos, el equipo de Seedorf llevaba 12 faltas y el Betis, ninguna. Al final, el Dépor encerró al rival y pudo empatar. Casi sin plan, con balones colgados a la desesperada.

BALÓN PARADO

Una nulidad en la estrategia. El Dépor lanzó ocho córneres y el Betis, uno. Con tan poco, Setién sacó más rendimiento del golpeo de Joaquín y casi marca.

LIDERAZGOS

El baile del brazalete, un gesto inocuo sin explicación. En cuanto llegó, Seedorf quiso tocar personalmente un elemento simbólico como el del brazalete de capitán, aunque no dio ninguna explicación sobre el tema la víspera del partido más allá de una gracieta. La elección de la capitanía en el campo no tiene mucho más recorrido, aunque exige respeto. Debía haber una razón de peso para alterar las elecciones de la plantilla. Pero darle el brazalete a Adrián, para quitárselo en el descanso para que lo luciese más tarde Borges deja una inquietante sensación de golpes de efecto sin sentido.

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