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Lo que de verdad quiere Lendoiro


El Deportivo vive un momento especialmente delicado en el plano deportivo. No es la primera vez. Tino Fernández no ha acertado en la planificación o en las personas en las que delegó tal tarea. En cualquier caso, es el máximo responsable y hacia él irán dirigidas las miradas. Y no está mal que, para lo bueno y para lo malo, así sea.

Pero lo único que faltaba es que en medio de todo el lío en el que está metido el equipo, con la permanencia en serio peligro, aparezca Lendoiro queriendo echar una mano al cuello de quien le sustituyó en el cargo en buena lid.

Si por algo se ha caracterizado Lendoiro siempre ha sido por su falta de generosidad. De ello puede dar cuenta un ejército de personas. Así pues, resulta conmovedor que en plena crisis se ofrezca a echar un cable a Tino, pida unidad y solicite elecciones. Solo un ciego no ve lo que realmente está haciendo.

Al hilo de todo esto, conviene recordar alguna cuestión. A Tino no le están saliendo las cosas en la faceta más importante del club. Pero también es cierto que a él no le ha tocado vivir una época en la que la entidad competía cada verano entre los equipos que más invertían en fichajes. Se gastaba tanto dinero (casi 18 millones de euros de entonces por Sergio González, Tristán y Luque, doce por Duscher, Acuña y Andrade...) que fuera de Galicia se especulaba con maledicencia sobre la procedencia del dinero. No había motivos. La realidad era que el presidente era el rey de los pufos y no era muy partidario de cumplir con los compromisos.

El Dépor funcionó en el campo gracias a las trampas en los despachos. Y por culpa de las trampas, el club ha quedado lastrado para muchos años. Pero lastrado o no, el Deportivo tiene que ser un proyecto de conciencia, en el que uno pueda sentirse orgulloso de que su club, gane o pierda, en Primera o en Segunda, no esté bajo sospecha. Debe funcionar en base a valores nobles y con la honestidad por bandera. Esto de los valores le sonará a chino a Lendoiro, que a tenor de su actitud, parece que solo piensa en que el Dépor descienda para fusilar al amanecer a Tino, a quien no le perdona que en su día le quitara «un juguete» muy rentable.

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