Martín Lasarte: «No acepté el reto del Deportivo por cariño, respeto y honestidad»

El técnico uruguayo, agradecido por la propuesta, explica los motivos que lo llevaron a declinar la invitación

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Hace menos de una semana, la afición blanquiazul estaba preparada e ilusionada con la idea de volver a entonar con más fuerza que nunca el conocido «¡Saca el machete!». Los deportivistas veían en Martín Bernardo Lasarte Arrospide (Montevideo, 1961) la figura del salvador que iba a devolver al camino de la salvación. Recordaban su bigote, su carácter, su deportivismo y las ganas con las que afrontaba cada partido. Y trasladaban ese cóctel al vestuario actual con la esperanza de que enderezara a una plantilla que no está a la altura. Por eso fue tan dura la decisión del ídolo charrúa de declinar la propuesta blanquiazul. Días después explica sus motivos. Asegura que no fue cobardía, sino por cariño, respeto y honestidad hacia una entidad que tanto soñó con poder llegar a dirigir.

? Siempre mostrando su deseo de llegar algún día al Dépor y cuando la oportunidad se presenta, la rechaza. Sorprende.

? Las cosas no siempre se dan cuando uno lo desea. Llegan cuando llegan y poco se puede hacer para cambiarlo. En este caso, no era el momento por muchos motivos. Con la cabeza fría lo tenía claro desde el primer minuto, pero luego entran otros factores, como el corazón, y ahí es cuando estuve a punto de, no sé si se puede decir, cometer un error. Hay una cuestión que antecede a todo esto y es que, cuando salí del Nacional, tras un año y medio muy duro e intenso, decidí parar un tiempo para recargar energías.

? ¿Cómo fue el pasado fin de semana?

? El viernes por la noche, me contactó un agente para decirme que había estado en el partido y que la sensación que tenía era que podía acabar entrenando al Deportivo. Ya el sábado, me contactó el presidente. Estaba con los consejeros y ahí me cambió toda la idea que tenía. Solo unos días antes, había recibido una buena propuesta de un gran club paraguayo, que ni valoré. La rechacé sin analizar, porque estaba en ese período de descanso que me había marcado. Pero que el Dépor te llame es diferente. Y rápido me entusiasmé. El hecho de pudiera suceder algo que había deseado tantas veces que ocurriera me hizo olvidar el cansancio.

? ¿Cómo fue esa conversación con Tino Fernández y sus consejeros?

? Fue muy amistosa. Pude saludar, de nuevo, a Enrique Calvete, al que conocí hace año y medio en Montevideo y con el que congenié ya entonces. Y en la charla, se me planteó la posibilidad de dirigir al Deportivo. Mi sueño. Pregunté qué pasaba con Cristóbal, si había sido destituido. Y me respondieron que estaban aún valorando la posibilidad, que no tenían nada decidido y que querían saber cómo vería yo la idea de irme para ahí. Entonces les dije que necesitaba más información deportiva. A ellos les urgía, pero yo necesitaba tiempo. Les pedí unas horas para poder reunir información. Y así hice. Yo he visto muchos partidos del Dépor este año, pero creo que no es suficiente para tomar una decisión. Necesitaba contrastar opiniones.

? ¿Y le aconsejaron no venir?

? No. Para nada. Hubo diferentes puntos de vista. Pero no fue eso. Me estaba haciendo una buena idea de lo que hacía falta. Pero ahí me encontré de frente con la realidad. Me vi sin la fuerza necesaria. No era cuestión de proyecto, ni de calendario, ni de la cantidad de puntos que el Dépor tiene. Al contrario, la situación es de las que a mí me motivan. Llegar a un sitio y tratar de cambiar la dinámica y transmitir energía al grupo, a la afición, al consejo de administración... Pero ahora mismo es esa energía la que a mí me falta. Y como no la tengo, sería engañarme a mí mismo y, lo peor, engañar al Deportivo. Y eso nunca lo haría. Por eso no acepté el reto, por cariño, respeto y honestidad.

? Se ha llegado a decir desde que pedía mucho dinero a que no había ni respondido.

? Es que no llegamos ni a hablar de dinero. Eso no iba a ser problema. En cuanto a la respuesta, me puse en contacto con mi agente para que transmitiera al club mi decisión. Vi que no podía y no quise que el consejo perdiera más tiempo esperándome. Sinceramente, no me veía en el banquillo. Un reto como este precisa que uno esté a full. Y yo no podía estarlo. Dejar otra vez a la familia, coger un avión y estar entrenando en tres días... No me gustaría que nadie lo tomara como un acto de rechazo hacia la institución o de cobardía por el momento. Ni al Deportivo ni a su afición le podía hacer esa jugada de ir sin sentirme con fuerzas.

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