La clave de otro fallo individual

José Manuel Pose

TORRE DE MARATHÓN

Cesar Quian

Al margen de que el árbitro fuese riguroso, Borges sabía que tenía tarjeta y no debería jugar tan al límite

27 ene 2018 . Actualizado a las 22:49 h.

La mayor parte de los jugadores del Dépor se esforzaron al máximo y demostraron una gran implicación en el partido. Pero todo estuvo condicionado por un nuevo error individual, que fue la expulsión de Borges. Más allá de la rigurosidad del árbitro, el mediocentro sabía que ya le habían sancionado con una tarjeta y no debería arriesgar tanto o jugar al límite. Hay que analizar por qué este esfuerzo no basta y por qué los errores individuales están condenando a perder tantos puntos.

Un Deportivo superior en el área contraria

La mejor conclusión que se puede sacar del equipo coruñés tras el partido de ayer habla de su operatividad en ataque y del acierto de jugar con los tres delanteros. Han demostrado que son perfectamente compatibles. El Deportivo salió mentalizado de todo lo que se jugaba en esta jornada, y el 2-0 al descanso se decanta por su pegada. Y eso que el segundo gol llega ya en inferioridad y con Lucas, sustituido, fuera del campo.

El 2-0, fruto de la incapacidad del Levante

El Dépor se encuentra con 1-0 y en inferioridad con demasiado tiempo por delante. Al mismo tiempo, Cristóbal ha hecho un cambio y tiene poco margen de maniobra. Todo resta para el Dépor. Pero la acción del 2-0 pone de manifiesto la incapacidad ofensiva del rival. Una mala elección de su ataque propicia la contra local, que saca partido, además, de que en el Levante son baja los dos centrales con que había jugado el último partido. Es un momento clave.

El sufrimiento para defender la propia portería

Cristóbal tuvo poco que ver en el empate final por varios motivos. El principal es que la línea de centrocampistas con que el Dépor acabó no había coincidido jamás. Es cierto que Luisinho, Guilherme, Valverde y Adrián se entrenan juntos, pero el funcionamiento de los cuatro en el eje del equipo resultaba inédito, no habían coincidido nunca. Este tipo de aspectos circunstanciales van sumándose a una situación que parece siempre negativa en torno al equipo. Ayer los que jugaron en el momento decisivo no estaban ensamblados. En la cadena hacia la victoria siempre faltan eslabones.

Todo se viene abajo con el primer gol del Levante

La situación se ha repetido varias veces. Unido a la indolencia del adversario, el Dépor jugaba fresco y mientras tomaba buenas decisiones. Pero, cuando soñaba con armar la contra del 3-0, todo se desmorona con el 2-1 y, de repente, le pesan los 60 minutos en inferioridad. El entramado defensivo ya no parece el mismo y el ataque tampoco se muestra tan alegre. Hay más pesadez y dificultad, y llega el empate.