Alejandro Arribas: «El Dépor necesita saber qué quiere»

Recién elegido en el once de la jornada en México, el central se declara feliz y sin prisa por volver a España


a coruña / la voz

«La primera vez que me contactaron desde aquí, Cristóbal acababa de llegar. Llevaba un par de partidos y yo no había entrado en la convocatoria, pero mi respuesta fue que yo no me iba, que quería jugar en el Dépor. Luego me llamó Sergio Egea, el director deportivo de Pumas, y como mi situación seguía igual ya me lo empecé a pensar. En el club, lógicamente, solo me dejaban salir fuera de España, así que venirme era mi mejor opción. Tino no quería que me fuera, pero se portó muy bien y finalmente me lo permitió». Alejandro Arribas (Madrid, 1989) contesta al teléfono desde la urbe más poblada de América, a donde ha llegado para defender a otro grande en horas bajas. Estreno con triunfo frente a Pachuca y presencia en el once ideal de la jornada. La aventura mexicana empieza bien.

-¿Qué pasó con Cristóbal?

-Cuando me salió esto hablé con él y le pregunté. Me dijo que siguiera trabajando, que llegaría mi oportunidad. Y seguí, pero la situación no cambió, así que me tocó buscar soluciones.

-En esta última etapa tuvo un incidente con Andone. En la primera, uno con Luisinho. ¿Se considera un jugador problemático?

-Cuando llegué tuve el problema con Luisinho, sí. Me pareció que él trataba mal a los compañeros, pero yo era nuevo y no dije nada. Hasta el día del incidente. Hago una falta a Luis Alberto y Luisinho me da un manotazo en la cara. Eso no lo puedo permitir ni yo ni nadie. Asumo el expediente, pero no puedo dejar que me pisen. Ahí se acabó. Mi relación con él a partir de ahí fue de hola y adiós y ya. Y lo de Andone... Eso es una discusión de trabajo, como la que se puede dar en cualquier otro sitio. Lo que pasa es que hay un balón de por medio y hay faltas y contacto... Cosas del fútbol entre dos futbolistas que atraviesan una mala situación, que están nerviosos porque no juegan. Al día siguiente, todo normal.

-Dijo recientemente Albentosa que en el vestuario del Dépor no hay una relación de amistad. ¿Cómo lo ve?

-¿Pero por qué tenemos que ser todos amigos en un vestuario? Tendremos que ser compañeros.

-Habla de los nervios propios de no jugar. Sin embargo, venía de una situación similar en el Sevilla cuando llegó al Dépor.

-En Sevilla tampoco jugaba, claro, pero el equipo ganaba. ¿Qué puedo decir ahí? Pero si ves que el equipo no está bien y pese a eso no juegas, pues te influye, obviamente. Estás más sensible.

-En su despedida del club, Richard Barral, esgrimió que la plantilla ha mejorado año a año. ¿También lo cree así?

-Claro que la plantilla es mejor. Pero no vale con tener muchos jugadores buenos. Hay que tener un buen equipo. En este caso se suma que ha habido muchos entrenadores en muy poco tiempo y sin estabilidad es todo mucho más complicado. Se ha cambiado mucho de estilo. Cuando mejor funcionó este equipo fue cuando jugaba a la contra, en la primera parte de la temporada de Víctor. Después todo cambió con Garitano, y otra vez con Mel, que fue mejor cuando estuvo más conservador. Muchas propuestas distintas. El Deportivo necesita saber qué quiere. Falta saber a qué se juega. Hay incertidumbre. Mismamente en Villarreal, se ve una parte regular y otra muy buena, con un cambio de estilo. No soy entrenador, pero tanto cambio no puede ser. Si jugamos en largo, jugamos en largo; si en corto, en corto... Pero al final no consigues saber qué hay.

-No es entrenador, pero jugó aquí. ¿Cuál sería la fórmula buena?

-Insisto en que el mejor Deportivo se ha visto jugando al contraataque. Y ahora hay gente rápida arriba. Pero luego los entrenadores que llegan no quieren esa idea, que en mi opinión, la mía, ojo, es la que mejor ha funcionado. Echo de menos un Dépor aguerrido, fuerte, que mantenga su portería a cero. Y si hay que poner doble lateral, pues doble lateral. Mira, yo puedo haber tenido mis cosas con Luisinho, pero el mejor Deportivo se ha visto con Luisinho arriba. Y el que lo quiera ver que lo vea. Y atrás, yo creo que la pareja Sidnei-Arribas también funcionó, y esta temporada no me dieron ni una oportunidad con él. Eso lo eché de menos, pero ahora ya no hay nada que hacer. Y luego que te digan que a la afición le gusta jugar ofensivo; ya y a mí también, pero mira, jugando así, aguerridos y a la contra, tenemos tres puntos. Ojalá pudiésemos ganar 5-0 todos los partidos, pero no se puede porque los rivales son buenos y te ganan, así que todos a defender, y cuando dominemos eso ya iremos a más.

-¿Falta realismo por parte de la grada?

-Creo que la gente vive un poco del pasado. De una época en la que se podían mantener los jugadores y que no se fueran al Madrid o al Barcelona, aunque para eso el Deportivo se endeudó y ahora está intentando arreglarlo. Ahora los cracs no se pueden retener, eso era hace quince años. Aquí el que destaca se va al Arsenal y ningún equipo de los de abajo lo puede retener. El fútbol ha cambiado y eso es lo que hay. Ojo, que yo no puedo tener la mínima queja de la afición del Dépor, que a mí me ha levantado cuando peor he estado, pero hay gente que se ha quedado en que el equipo fue campeón y ahora estamos en otra cosa.

«Necesitaba esto, emprender una aventura distinta, un club que cree en mí» 

Ahora Arribas sigue al equipo desde México, aunque continúa utilizando la primera persona del plural cuando se refiere al conjunto coruñés.

-Acaba la primera vuelta y tuvo ocasión de medir a casi todos los rivales. ¿Ve al Dépor pasándolo igual de mal que en anteriores campañas?

-Ojalá que no. El otro día en Villarreal no se cometió ningún error. El gol fue mérito suyo y no fallo nuestro. Esa es la línea, porque hay una plantilla fenomenal y en cuanto se ordene va a salir adelante.

-Allí volvió al once un amigo suyo, que hace dos años cuajó un partido sensacional ante el Valencia ¿Por qué no se ha vuelto a ver a aquel Mosquera?

-Mosquera es un grandísimo jugador y lo demostró con un estilo de juego que luego cambió. No supimos adaptarnos. Ni él ni la mayoría del equipo. Luego le ha faltado continuidad y confianza.

-Ha contado por qué se fue, pero no qué ha ido a buscar.

-Necesitaba un cambio. Menos durante mi etapa en Sevilla, he estado siempre peleando por los mismos objetivos. Pretemporadas iguales, sufrir durante la competición... Eso quema, sobre todo si no notas la confianza del entrenador. Necesitaba esto. Emprender una aventura distinta, un club que cree en mí. Esta es una gran ciudad, juego en un club muy grande con unas instalaciones que no había visto en ninguno de España, quitando Madrid y Barça. En el país se habla mi idioma y eso facilita mi adaptación, estoy contento con mi entrenador y con mis compañeros, la competición tiene mucho nivel, maneja mucho dinero, y hay grandes jugadores. En fin, que soy muy feliz aquí.

-Cuando le planteó a su pareja la idea, ¿lo hizo con una fecha de regreso en mente?

-Yo estaba contento en A Coruña. Claro. Con los amigos de allá, la familia cerca, todo... Pero no me sentía bien en mi trabajo. Tenía que salir y ahora la idea es seguir aquí sin fecha de vuelta. Si mi pareja y yo seguimos felices aquí, no hay prisa por volver. El lugar es lo mismo, si uno está bien.

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