Las inseguridades de Pantilimon

Un repaso por sus seis partidos dejan un rosario de pifias que no habían costado más puntos al Dépor hasta ahora por el acierto de los delanteros


Nueve deportivistas han participado en las tres victorias del Dépor: Juanfran, Schär, Luisinho, Cartabia, Guilherme, Borges, Valverde, Lucas y... Pantilimon. Entre los seis partidos que el rumano ha defendido la portería figuran los tres triunfos festejados contra el Alavés, el Getafe y el Las Palmas, pero ni siquiera estos éxitos colectivos endulzan su trayectoria particular en A Coruña, donde la afición le ha tomado la matrícula desde el principio. Estos temores de la hinchada, el grito ahogado cada vez que el balón ronda su portería y la desconfianza que transmite se basan en una trayectoria que no ha desaprovechado una sola oportunidad para proyectar nuevas dudas sobre su rendimiento. Partido tras partido ha ofrecido nuevas razones para recelar de él y estas han terminado por calar no solo en la grada, sino también entre sus compañeros.

El error del pasado sábado engrosa en una lista de errores que hasta ahora se habían visto edulcorada por el buen desempeño del ataque deportivista. Unas veces Lucas, otras Andone y hasta Borges habían mitigado con sus goles los efectos de las pifias de Pantilimon. Los problemas para doblegar el sistema defensivo del Atlético de Madrid llevaron a que el Deportivo acabase el choque con un único remate entre los tres palos, obra de Cartabia durante la segunda parte en un disparo que golpeó en la espalda de Lucas Hernández y se envenenó hasta obligar a Oblak a estirarse cerca de la escuadra de su portería. En el partido más serio de los coruñeses, cuando el empate sin goles frente a un grande se veía casi como un triunfo, Pantilimon hizo la estatua en uno de los escasos lances en ataque del rival, un balón parado con disparo de Thomas a media altura que subió el 0-1 y, de paso, desnudó las inseguridades del meta.

Todo había comenzado desde su mismísimo estreno con el escudo deportivista, contra el Betis (derrota por 2-1), cuando colocó la mano blanda a un cabezazo de Sergio León y dejó el balón que ni pintado para la llegada de Joaquín, que abrió el marcador. También hay que decir que en la segunda parte de aquel choque reaccionó bien a un centro peinado por el propio León.

En su segundo partido, contra el Alavés (victoria por 1-0), Luisinho salvó un balón franco tras una horrorosa salida del meta a destiempo y evitó el empate en el tiempo de prolongación. A la siguiente jornada, contra el Espanyol (cuando el Dépor encajó una dura goleada por 4-1), Pantilimon combinó paradas y pifias, pero ni él ni sus defensas se sacudieron de encima la sensación de inseguridad de principio a fin del encuentro. En la recta final incluso estuvo a punto de regalar el quinto gol local.

Contra el Getafe (remontada blanquiazul por 2-1) se quedó a media salida en la primera llegada visitante, una falta botada al punto de penalti, y a partir de ahí se mostró inseguro en cada acción a balón parado. En el gol de Amath no logró tirarse al suelo para tapar la portería, sino que se trastabilló lastimosamente, aunque también es cierto que salvó el segundo tanto del delantero del cuadro madrileño justo antes de que Lucas subiese el empate al marcador. La mayor victoria del Dépor, contra Las Palmas (1-3), no sirvió para reforzar al meta rumano, que concedió un gol a Remy pasando el balón por debajo de las piernas. Aunque es verdad que se rehízo al final con una gran intervención final a cabezazo picado de Calleri.

Estas son las inseguridades y los mejores momentos de Pantilimon, que acude esta semana a disputar dos amistosos con su selección (que no jugará el próximo Mundial) mientras el deportivismo sigue mirando preocupado hacia su portería.

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