Al camino le sale un bache

Pese al desenlace, el Dépor refrenda las buenas sensaciones de Las Palmas y engancha a la grada


Aunque el acta recoja que el Dépor agotó las sustituciones, Cristóbal solo hizo un cambio. Al resto le obligó el infortunio. Y cuando pudo elegir libremente, eligió los tres puntos. Lo explicó en sala de prensa: «Con los dos delanteros buscaba ganar el partido». Jugaba contra el cuarto de la tabla, un habitual de las últimas rondas de Champions y los primeros puestos en Liga.

 

Un Atlético romo, pero tan áspero como cualquier versión de las antes fabricadas por Simeone. Frente a ese conjunto llamado a pelear por asuntos en los que nada tendrá que ver el Dépor, los de blanco y azul se mantuvieron fieles a una idea vendida en cuatro días. De eso dispuso el míster para tramar una victoria en Las Palmas y con los mismos principios quiso urdirla también en casa. Calcó el once y la fórmula, aunque difícilmente podría encontrar en Primera adversarios más distintos. Optó el técnico de los coruñeses por no adaptarse; por obligar al rival a hacerlo.

Los mapas de calor delatan que el encuentro se jugó mucho más cerca de Oblak que de Pantilimon, lo que resulta indispensable cuando de la portería solo llegan malas noticias. Cinco futbolistas locales fijaron su posición en tierra ajena, mientras que solo Griezmann y Correa representaban en campo del Deportivo los intereses visitantes. La distribución se mantuvo con independencia del poseedor del cuero, porque el míster ha logrado convencer a sus jugadores de empezar a defender en cuanto el ataque termina. La presión tras pérdida fue inmediata y organizada, con los centrocampistas secundando de inmediato a los tres de arriba.

Ovación a un Deportivo sin miedo ante el Atlético

Pedro Barreiros

Injusta derrota deportivista (0-1) frente a un Atlético al que dominó de principio a fin. Thomas Partey anotó en el descuento.

Riazor conoció a dos vencedores. El Atlético ganó y sumó los tres puntos frente a un Dépor que se llevó todo el botín moral. Pocas veces la afición aplaudirá a rabiar a un equipo derrotado en el resultado, pero superior en el planteamiento y el nudo del partido, al que solo un desafortunado giro en el desenlace, le privó del premio final que se había merecido: sumar, y quién sabe si hasta derrotar, a uno de los grandes de la Liga. Los visitantes volvieron a tirar de la suerte del balón parado para dejar a los coruñeses con un palmo de narices, pero convencidos de que este es el camino que los guiará a la soñada zona media de la clasificación.

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También se resolvieron velozmente las transiciones ofensivas. El ejemplo más claro de esa verticalidad es Bakkali. El belga salió a menos de cuatro toques al balón por cada uno de sus cinco disparos. Una proporción sorprendente que aún tiene potencial de mejora: cualquier día, el extremo descubrirá que al soltar la bola esta no siempre tiene que buscar los tres palos, y que no le faltan compañeros que estarían encantados de compartirla. Mientras trata de asimilar las maravillas de la propiedad asociativa, se distrae explotando una punta de velocidad que ayer desquició a Juanfran, aliviado únicamente por la tolerancia arbitral a sus formas poco ortodoxas de frenar al contrario.

Así, por la izquierda todo sucede enseguida. También en la frontal del área, donde cada vez es más frecuente el disparo lejano frente a la reiteración en el toque. Solo en la derecha encuentra algo de pausa el equipo. Cartabia fue de nuevo el mejor del grupo y su costado la vía más frecuente de aproximación a Oblak. Entre él y Juanfran tocaron tantas veces la pelota como los tres centrocampistas juntos. Y eso que el lateral dosifica más sus incorporaciones, en cantidad y recorrido.

El hecho de que el puesto más avanzado del carril esté ahora casi siempre ocupado por un extremo obliga a que los zagueros que ocupan las bandas permanezcan durante más tiempo cerca del lugar que deben ocupar en momentos de juego posicional del adversario. Se economizan los esfuerzos de las arrancadas mediante un proceso selectivo; de paso, se deja la defensa más protegida y se restringe un poco el área de los centrocampistas en labores de vigilancia. Funcionó la fórmula en Las Palmas y funcionaba en Riazor, hasta que apareció un bache en el camino.

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