Pichichis de pretemporada

Los goles durante el verano corrían a su cuenta pero el resto del año la grada era el destino de estos jugadores

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Eran auténticos depredadores del área rival, pero sus cacerías apenas se prolongaban por dos meses. El tiempo que dura la temporada estival en el fútbol. Rara era la vez que de sus botas no salía un disparo que acababa sumándose a los marcadores manuales de los campos modestos. Hierba o césped artificial, tanto daba, eran su hábitat natural. Un perfil común en los equipos de primera división en general y del Deportivo de La Coruña en particular desde hace más de una década. Jugadores que se hinchan a meter goles y repartir asistencias en verano pero que saben que antes o después el entrenador tendrá una charla con ellos. «Aquí vas a jugar poco» o «es mejor que te busques un destino» son, habitualmente, palabras que entierran los sueños de unas tardes de verano.

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Algunos de estos casos sí que han llegado a tener una oportunidad, más o menos breve, de luchar por un puesto en el primer equipo. Otros ni eso. En pocas crónicas de a principios de los años 2000 no se podía leer aquello de «Iván Pérez marcó a pase de Changui» o viceversa. Es solo un ejemplo. Un ejemplo nada barato por otra parte. 1.100 millones de pesetas de gasto supusieron en su día ambos puntas para las arcas del Deportivo para acabar disputando un puñado de minutos con la elástica blanquiazul.

Changui, un contrato de siete años y 10.000 millones de cláusula

Ser el máximo goleador del Compostela en segunda división en la temporada 1999/2000 le abrió las puertas del Deportivo al delantero de Boiro. Toda una promesa que la directiva de entonces quiso atar en corto desde su llegada. Una apuesta de futuro a pesar de que nada más estampar su firma Changui ya tenía un pie y medio fuera del Deportivo. «Non me preocuparía xogar na vindeira tempada cedido nun equipo de Primeira División» declaraba el atacante en su presentación como blanquiazul en junio del año 2000. Esa misma temporada haría las maletas rumbo a Elche en su primera temporada cedido. Al Polideportivo Ejido la segunda. A Las Palmas la tercera. Al Pontevedra la cuarta. Incluso se embarcó en una breve aventura griega en la 2005/2006 en el exótico Skoda Xanthi que no acabó bien. «Me gustaría volver a jugar, pero está difícil» declaraba en julio del año 2005. Fue su última pretemporada con el club. Changui y el Deportivo separaron sus caminos en 2006. Sin acuerdo ya que la cosa acabó en los juzgados. La que había sido la gran promesa del fútbol gallego se marchó de Riazor habiendo disputado 13 minutos en competición oficial.

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Iván Pérez, el gran goleador del verano

Aunque se le recuerde como Iván Pérez nadie olvida su segundo apellido: Muñoz. El hermano del gran goleador de aquel Betis de finales de los años 90 llegó a A Coruña el verano de 1999 después de que el Deportivo pagase 600 millones de pesetas por su fichaje al Girondins de Burdeos donde conquistó una liga francesa siendo, eso sí, suplente de otro exdeportivista. Sylvain Wiltord, «El Breve».

Dos décadas del fichaje de Wiltord por el Deportivo El que se acabaría convirtiendo en estrella del Arsenal y de la selección gala fue por unos días jugador blanquiazul

Llegó a A Coruña con 23 años y con un gran cartel tras resultar decisivo en la Eurocopa sub-21 que se embolsó España tras vencer en aquella final a Grecia. Un gol que marcó Iván Pérez en una selección en las que destacaban nombres como el de Juan Carlos Valerón, Míchel Salgado o Guti. Iván Pérez Muñoz era el sexto jugador que pasaba por la Plaza de Pontevedra aquel verano tras estampar su firma con el club Manel, Jaime, Víctor, José Manuel y un tal Roy Makaay. El holandés venía a disputar un puesto en el ataque a Pauleta y Turu Flores. Aquella pretemporada «el equipo ya estaba bien de medio campo para arriba» dijo Irureta. Dos días después de aquellas palabras aterrizó el madrileño con todos los vientos en contra.

Nadie podrá reprocharle a este prácticamente inédito delantero su entrega. Siempre el más destacado en las pretemporadas. Siempre peleando por un sitio que nunca llegó. Goles al Rácing Vilalbés, y al Viveiro en la 2001. Goles al Viveiro y al Vilalbés en la 2002 donde también lo sufrió el Xove Lago. Esta fue la dinámica año a año para el jugador salvo algún pequeño oasis como el de la vuelta de los octavos de final de la Copa de la UEFA de la temporada 1999/2000 ante el Arsenal. Tras un doloroso 5-0 en Highbury, Irureta puso en el campo a los menos habituales. El Dépor salvo aquel partido con una honrosa victoria por dos goles a uno. El de la victoria llegó en el minuto 93. Lo marcó Iván Pérez.

Después de aquello pasarían cuatro temporadas hasta que su nombre volvió a aparecer en una convocatoria. Un año cedido en el Numancia, otro en el Leganés y otra campaña y media más en A Coruña sin ficha. Irureta le llamó para formar parte de los seleccionados para medirse el Albacete en febrero del 2004. No jugó ni un minuto en el Belmonte. Al año siguiente jugaría su última temporada como profesional en el Girona tras desvincularse del Dépor.

El caso Rubén Castro

25 de julio del año 2004. El Deportivo le endosaba una manita al Palencia en Asturias. Dos goles de Changui y tres de Rubén Castro. Era el relevo generacional para en el puesto de pichcichi de pretemporada. El canario, recién llegado al equipo tras cansarse de perforar porterías en segunda con Las Palmas, llegó al Deportivo para heredar el reinado de los titulares deportivos del verano. 6 temporadas se tiró el menudo delantero enganchando cesión tras cesión con la esperanza de algún día convencer al cuerpo técnico. Pero ni Irureta primero, ni Caparrós o Lotina después contaron con él salvo el paréntesis de la 2005/2006 donde disputó trece partidos como titular y anotó tres goles. 

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Albacete, Racing de Santander, Nástic de Tarragona, Huesca y Rayo antes de recalar en el Betis donde se salió en segunda y logró el ascenso. Allí se quedó ya para convertirse en un icono después de que en Coruña le hubiese ganado la partida Sebastián Taborda.

Luis Fernández, el último goleador bajo el sol

El canterano Luis Fernández es quizás el último jugador deportivista que más se ha ajustado a este perfil. El pequeño goleador era un habitual de las preparaciones veraniegas, una promesa forjada a base de goles en las categorías inferiores pero las oportunidades con la competición oficial en marcha fueron escasas. Fernando Vázquez le hizo debutar en segunda división con 20 años y el de Burela fue todo entrega en los 28 encuentros que disputó aquel año. Desde entonces las cesiones marcaron su carrera. Lugo, huesca, Alcorcón y UCAM Murcia fueron sus destinos en busca de progresión. Progresión que se vio truncada por las lesiones.

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