Fallece Manuel Loureda Calvete, el Djalminha del Dépor de los 70

Dotado de unas portentosas facultades físicas y técnicas, fue una de las figuras del equipo «ascensor»

Manolo Loureda es el segundo futbolsita por la izquierda de la fila inferior
Manolo Loureda es el segundo futbolsita por la izquierda de la fila inferior

A Coruña

El nombre de Manolo Loureda figura unido a la historia del Deportivo. Se reveló como un sensacional jugador de club durante las catorce temporadas que como titular indiscutible jugó de blanquiazul. Muchos aficionados lo recuerdan por su entrega en el campo, por sus portentosas facultades físicas y también por su exquisita técnica con el balón. Vicente Leirachá llegó a definirlo como el Djalminha del Deportivo de la década de los setenta. Loureda llegó al primer equipo en la temporada 1960-61, con el gijonés Jesús Barrio en el banquillo y dijo adiós al término de la temporada 1974-75, en la que el equipo descendió a la tercera categoría. Este viernes falleció tras una larga enfermedad y después de que hubiese tenido que aparcar otra de sus grandes pasiones, el golf. También había cantado con la coral Follas Novas.

Loureda comenzó con los juveniles del Sporting Coruñés, al igual que otra leyenda deportivista, Juan Acuña. El histórico Chacho le dio la alternativa en la selección gallega de juveniles y el gran Rodrigo lo fichó para los juveniles del Deportivo. Juan Ochoa le da el primer espaldarazo cuando lo alineó como titular deportivista en el trofeo interligas. El ataque de aquel partido era inolvidable: Loureda, Amancio, Veloso, Jaime Blanco y Fernando Mendoza.

Como delantero formó parte del equipo del Deportivo que derrotó en el Teresa Herrera de 1962 al Benfica, que venía de proclamarse por segunda vez campeón de Europa. Desde aquella fecha hasta su despedida, a los 34 años, se consolidó como un fijo en la escuadra de Riazor. Tuvo como maestros a entrenadores como Rabassa, Lelé, Olsen, Carniglia, Cheché Martín, Arsenio, Carlos Torres e Irulegui, con los que se convirtió en uno de los grandes símbolos del Deportivo ascensor. No en vano, vivió nada menos que cuatro ascensos y seis descensos.

Fue un futbolista sin proyección internacional, pero que en el Deportivo se destacó como un héroe. Colgó las botas después de 311 partidos y 66 goles.

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