La Voz / Redacción

El Deportivo encajó media docena ante el Real Madrid y pudieron ser más, porque apenas estuvo en el partido 10 minutos. Pudo golear de manera escandalosa el equipo de Zidane, vertiginoso, preciso y estético desde Isco, Asensio y James. Los caminos inexcrutables del fútbol permitió al equipo coruñés el mayor de los engaños, cuando Andone redujo distancias y Sidnei casi empata sin querer. Pero era demasiado desafío a la lógica, incluso para un Dépor acostumbrado a las mayores incoherencias: el Madrid jugó y generó ocasiones para hacer más goles que el 2-6 que reflejó el marcador final. El arranque del partido fue un bochorno para el Dépor y la segunda parte, una pachanga sin orden ni sentido por la superioridad blanca. Los blanquiazules perpetúan el esperpento de los últimos duelos, empeñados en amargar un final de temporada muy desilusionante para la grada.  

El deseo de Pepe Mel se tornó envenenado. El técnico deportivista bromeó en la previa con que Zidane debería pensarse traer a los primeros espadas a Riazor y poner las miras en la Champions. El caso es que el divino calvo le hizo caso, pero el Madrid tiene en el banquillo a gente muy capaz, deseosa de reivindicarse por diferentes motivos. Pero más allá de la pujanza de Asensio, la calidad de fino estilista de Isco, las millas y pegada de James Rodríguez o la rabia de Lucas Vázquez por el recibimiento de Riazor, al Dépor le penalizó la peligrosa e indigna trayectoria del final de Liga. A merced de la corriente de una penosa competencia de los tres últimos clasificados, la plantilla blanquiazul ha gestionado de un modo decepcionante y enervante los últimos duelos del año. Y ante el Madrid de los meritorios, lo pudo haber pagado con una goleada de escándalo al intervalo.

La cosa es que el fútbol no entiende de lógica alguna, y a pesar de las cuatro paradas de Lux que eran gol cantado y un palo de Asensio, más los tres goles que encajó en los 45 primeros minutos, el Dépor bien pudo plantarse en el descanso con un empate 2-2, tan pancho. Como si nada hubiese pasado, borrando con el resultado las terribles sensaciones de fragilidad, impotencia, la de un equipo completamente rebasado por la situación. Los coruñeses, a poco que empezaron a jugar, encontraron las facilidades que daba el Madrid con tanto jugón en el campo. Claro que para entonces el Dépor ya podía haber encajado un carro de goles, porque Isco, James, Asensio y Lucas, bien auxiliados por las conducciones de Kovacic, hacían lo que querían. Les ayudó haberse encontrado el regalo del primer gol a los 50 segundos, en una mala entrega de Luisinho para Kakuta y un pasillo entre los centrales horriblemente colocados, que aprovechó Morata en su único remate con acierto.

Después del 0-1, Lux evitó el tiro de Asensio franco, el balear luego remataría al poste, Isco rozó la escuadra con una rosca preciosa, y Morata perdonó ante Lux tras romper a Arribas. El baño era tal que Riazor ni pitaba, lo asumía con más naturalidad que las pocas ideas mostradas ante rivales como Málaga y Granada, donde sí que pitó a los suyos. James sí acertó al cuarto de hora para hacer el 0-2, tras una arrancada de Kovacic desde área propia y una asistencia de Lucas Vázquez, muy motivado porque Riazor le recibió de uñas por su comportamiento en el partido de ida. El partido se estaba dibujando para un resultado abultado, pero el Madrid falló ante Lux y, cuando Juanfran se sacudió el dominio y Guilherme pudo dar dos pases, el joven grupo de Zidane tuvo problemas contemplando al rival.

Empezó a sacar la cabecita el Dépor a los pocos, con un tiro tímido de Carles Gil a las manos de Casilla y un disparo algo más rotundo de Guilherme que salió justo por encima del larguero. Pudo parecer un espejismo, porque el Madrid respondió con otras dos flagrantes llegadas ante Lux (una mala entrega del Poroto que Lucas Vázquez no pudo definir, y un tiro de Morata que sacó de milagro el argentino), pero lo cierto es que el último cuarto de hora antes del descanso hizo soñar al deportivismo. Con algo más de intensidad, la presencia de Juanfran y la activación de Carles Gl y Andone, el Dépor se ilusionó por un rato, el que fue desde el 1-2 de Andone hasta el 1-3 de Lucas Vázquez justo antes del intervalo.

Guilherme cambió la orientación del juego 45 metros con un pase a Juanfran, que centró al corazón del área. Kakuta pifió el remate en el segundo palo y Andone embocó un gol para la esperanza. A los pocos, Carles Gil tiró una preciosa pared en la frontal y disparó de rosca, para que Casilla desviase a córner. Y en el 43, Riazor se quedó con las ganas de gritar el empate, en otro centro de Juanfran mal despejado por Casilla, a la cabeza de Sidnei, que no pudo dirigir el rebote a la portería vacía. Eran los momentos del ruido y la furia de otras noches de Dépor-Real Madrid, pero duraron apenas 600 segundos. En otra miniatura preciosista de Isco, el andaluz encontró a Marcelo, su socio a la izquierda, y el brasileño concedió el 1-3 a Lucas Vázquez.

Ahí murió el partido, si es que llegó a haber alguno. Mel cambió el esquema del Dépor al descanso con la entrada de Fernando Navarro por el nulo Kakuta, y el equipo coruñés se paró con tres centrales y Luisinho y Juanfran en los carriles. El plan no tenía muchas trazas de funcionar pero gripó del todo con la lesión de Carles Gil a los 10 minutos de la reanudación. Luego, Lucas Vázquez falló ante la asistencia golosa de Asensio, un puñal imparable en la conducción. No lo hizo James tras otro pase de cirujano de Isco, con Morata superando a Tyton (Lux, lesionado, no salió del vestuario) y asistiendo al ariete. El Dépor ya no tuvo arrestos para más, aunque Joselu maquillase sus registros con un preciso cabezazo a centro de Joselu para hacer el intrascendente 2-5. Hubo un penalti ignorado sobre Luisinho, cuando ya Isco había redondeado su exhibición y antes de que Casemiro hiciese la media docena, dos tantos que retrataron la rigidez de las bisagras de Tyton. Ante un Osasuna ya descendido, el Dépor debe borrar la paupérrima imagen del último mes, o al menos hacer el esfuerzo de ganar el partido que le hace falta para ser el menos malo de los que se quedan en Primera.

Ficha técnica

Deportivo: Lux (Tyton, min. 46), Juanfran, Arribas, Sidnei, Luisinho, Bergantiños, Guilherme, Carles Gil (Joselu, min. 57), Emre Çolak, Kakuta (Fernando Navarro, min. 46) y Andone.

Real Madrid: Casilla, Danilo, Varane (Tejero, min. 88), Nacho, Marcelo, Kovacic, James, Isco (Casemiro, min. 79), Lucas Vázquez, Morata y Asensio (Mariano, min. 79).

Arbitro: Sánchez Martínez (Comité Murciano): Mostró amarilla a Arribas, Isco, Joselu, Emre Çolak.

Goles: 0-1: min. 1, Morata. 0-2: min. 14, James. 1-2: min. 35, Andone. 1-3: min. 44, Lucas Vázquez. 1-4: min. 66, James. 1-5: min. 77, Isco. 2-5: min. 84, Joselu. 2-6: min. 87, Casemiro.

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El Deportivo sólo compite 10 minutos y se lleva una goleada ante el Real Madrid