La Voz / Redacción

El Deportivo tiene pocos objetivos ya esta temporada, y por mucho que Pepe Mel dijese en la previa que no es lo mismo ser 14º que 13º, una de las metas es crear una inercia positiva hacia la Liga siguiente, y empezar a construir el siguiente proyecto blanquiazul con ilusión (y también definir roles de los futbolistas). Actuaciones como la de Anoeta alejan al Dépor de esa meta con zancadas gigantes. El equipo coruñés fue una sombra en el soleado Anoeta, una mancha en medio de la rapidez, calidad y estructura del juego de la Real Sociedad, que se complicó la vida simplemente por el hecho de no hacer más que el solitario gol de Willian José (1-0). Apenas llegó a la portería contraria el Dépor y apenas tuvo argumentos para plantar cara a los donostiarras, que jugaron a placer hasta el último cuarto de hora. Ni ahí pudo meter una marcha más el equipo de Mel, en una actuación decepcionante y que invita a la reflexión sobre el futuro inmediato, cuando se rebaje el mosqueo por lo visto en San Sebastián.

La victoria del Dépor sobre el Málaga hace una semana fue como aflojar el cinturón tras una enchenta de fin de semana. Alivias la presión y te tiras en el sofá dispuesto a descansar. Y algo de eso pudo haber en Anoeta, donde el equipo coruñés compareció sin ninguna tensión competitiva, más cercano a la imagen preocupante de comparecencias decepcionantes como la de Sevilla que a la urgencia de otras citas con más urgencias. El Dépor fue incapaz de frenar el torrente ofensivo de la Real Sociedad desde el segundo 10. Ahí estuvo cerca de abrir el marcador Xabi Prieto con un cabezazo al primer centro desde la banda izquierda, una sangría constante para la defensa coruñesa.

A esa primera acción le siguieron cuatro llegadas consecutivas, con Yuri y Oyarzabal abusando de Juanfran, con Xabi Prieto rematando desde segunda línea, con Zaldua acabando las acciones en la derecha que iniciaba el otro lateral en la izquierda. En el minuto 5, Illarra tiraba dos paredes en el pico del área como si fuera Iniesta, y su centro no lo leyó Willian José para empujarlo a gol. A la primera posición de remate que encontró el brasileño de la Real, en el minuto 26, se anticipó a Sidnei al centro de Yuri y cabeceó a la red, lejos de la estirada de Lux. El 1-0 sólo era la consecuencia lógica de lo que se veía en Anoeta: la Real volaba y el Dépor se pasmaba. Ahogados los centrales por la presión muy adelantada de los donostiarras, inoperante Çolak en las pocas pelotas que le llegaban, con pases muy imprecisos cuando Fajr o Kakuta salían a la carrera. El único alivio del Dépor era buscar en largo a Florin Andone, pero el rumano no podía con los dos centrales, perdida algo de su punta de velocidad, minada algo su confianza indestructible en la era Garitano.

El partido sólo tenía una dirección, y apuntaba a Lux. Apenas un mal cabezazo de Albentosa en un córner sacado por Fajr inquietó a Rulli, que vivió una mañana muy plácida. El Dépor era incapaz de frenar el torrende de la Real, que jugaba a placer y dominaba desde las bandas, con Oyarzabal, Prieto y Vela ocupando espacios centrales mientras percutían Yuri y Zaldua por los costados. Kakuta y Fajr estaban perdidos en sus funciones como interiores, y Çolak desconectado del juego y peligrosamente impreciso en sus escasas intervenciones. Poco antes del descanso, Lux evitaba el segundo gol de la Real con una gran mano al chut lejano de Iñigo Martínez, y Oyarzabal rozó el palo en otra rápida transición de los vascos, que se gustaban sobre el verde, sin preocuparse de que al descanso apenas llevaban un gol de ventaja ante un equipo anémico, oscuro como su indumentaria, alejado del vértigo y la necesidad de los clubes metidos en problemas, abotargado por la falsa sensación de tranquilidad de una permanencia muy barata.

Era una ocasión para los menos habituales, y ninguno la aprovechó. Andone no pudo rematar, Çolak dio argumentos para la desconfianza de Mel, Bergantiños se vio rebasado por la presión local, Albentosa pudo ser expulsado.... La decepción fue mayor tras el descanso, donde se suponía bronca en la caseta para despertar. No hubo reacción en el Dépor hasta los 10 minutos finales, donde la inercia del resultado obligaba por vergüenza competitiva al equipo coruñés. La Real siguió presionando hasta el último cuarto de hora. El equipo de Eusebio fue perdiendo vuelo con el paso de los minutos y no fabricó tantas llegadas ante Lux, cómodo porque lo que tenía en frente era inofensivo. Sidnei cabeceó despejado en el 76 en la primera llegada con peligro del Dépor en todo el partido.

Para entonces, Ola John, Joselu y Bruno Gama habían salido del banquillo. Mel optó por los dos puntas y sacar a Çolak del campo. No hubo grandes réditos en las variaciones. Pero un centro de Ola John desde la izquierda encontró a Borges en buena situación de remate. El envío era flojo y así salió de la cabeza del tico, pero al menos Rulli tuvo que pararla. En el saque del meta, Canales desbordó a dos defensores y chutó al palo en lo que pudo ser la sentencia. Fue el resumen perfecto de un partido que fue lo que la Real quiso, contra un Dépor que no ayuda a llevarse una sensación positiva para construir la ilusión hacia la temporada siguiente.

Ficha técnica

1.- Real Sociedad: Rulli; Zaldua, Iñigo Martínez, Navas, Yuri; Illarramendi, Zurutuza, Xabi Prieto; Willian José (Juanmi, min. 64), Vela (Canales, min. 72) y Oyarzábal (Granero, min. 89).

0.- Deportivo: Lux; Albentosa, Luisinho, Borges, Juanfran; Sidnei, Fayçal (Bruno Gama, min. 80); Bergantiños, Andone, Emre Çolak (Joselu, min. 69); Kakuta (Ola John, min. 56).

Árbitro: Ocón Arraiz (Comité de La Rioja). Amonestó a Navas, Albentosa, Fayçal y Bergantiños.

Goles: 1-0, min. 27: Willian José.

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La Real Sociedad se aprovecha de un Deportivo sonrojante en Anoeta