La Voz / Redacción

Para un equipo que se pasó meses lamentando que sus méritos no se traducían en puntos, la victoria sobre el Málaga (2-0) debe de saber el doble de bien. Primero, porque el Deportivo respira (quizás de una forma ya definitiva) en su agónica lucha por asegurar una temporada más en Primera. Segundo, porque esta vez no fue un dechado de virtudes, ni de decisiones arbitrales frustrantes, ni de ocasiones perdidas, ni malas suertes conspiradoras: encontró dos goles en el arranque del segundo tiempo para maquillar otra pobre disposición, tras un primer acto desesperante. Joselu y Mosquera aliviaron las penas de un Deportivo de nuevo obtuso en ataque, al que esta vez mejoró que Sidnei encontró una versión cercana a su mejor nivel y que el Málaga tampoco propuso mucho más. Los tres puntos pueden valer más si el Sporting hinca la rodilla ante el Madrid, y puede permitir al Dépor vivir con holgura el final de Liga.

Es posible que Pepe Mel se fuera relativamente satisfecho al descanso con lo que había ofrecido su equipo. En la víspera, el entrenador del Deportivo estaba más preocupado por la fragilidad defensiva de sus muchachos que por la preocupante falta de ideas y recursos para generar ocasiones en el otro lado del campo. Desde esa perspectiva, la de la manta que no da a un equipo justo de talento y cuyos focos de calidad no acaban de tener continuidad (Emre Çolak volvió a quedarse en el banquillo), el Dépor cubrió la necesidad más precaria ante el Málaga. No pasó apuros en 45 minutos soporíferos, en los que el rival ayudó con sus tres centrales y dos carrileros que apenas asomaron por campo contrario. El Málaga salió a esperar y se encontró con que no había nada que esperar: el Deportivo no tuvo claridad con la pelota ni presencia ni agresividad en el balón directo a un Joselu impotente. Con Carles Gil intentando hilvanar las pocas pelotas que no pasaban directamente a la cabeza del ariete, el conjunto coruñés cuajó una triste primera parte, sin ocasiones, sin sentido de urgencia ante lo que sigue latente en la clasificación, un riesgo real de un final de Liga peliagudo.

Al descanso, se fueron los jugadores con las mismas tarjetas que tiros a puerta. Todo se jugó en cuarenta metros, y se hizo sin velocidad, sin desborde, sin un pase que rompiese líneas. El entramado defensivo del Málaga estaba pensado para adelantar la línea y soltar las carreras de Juankar y Rosales por las bandas. Apenas lo hicieron dos veces. Se contentó el equipo de Míchel con no recibir ni las cosquillas del ataque del Dépor, y con mover la pelota con tanta soltura como inanidad cuando la recuperaba. En frente, los coruñeses eran un pobre reflejo del equipo que durante buena parte del campeonato se estrellaba con sus limitaciones al intentar generar juego. Se ha caído el entusiasmo por la llegada de Mel y la bajona de la adrenalina ha desnudado las carencias del equipo, que el nuevo técnico no ha conseguido maquillar. Tardó 17 minutos en encontrar algo parecido a un remate, un cabezazo desviado de un Joselu al que la grada ya no le perdona una.

Joselu cabecea el 1-0
Joselu cabecea el 1-0

A los 23 minutos se habían visto tres amarillas en un partido en el que no habí pasado nada. Pasado el ecuador del primer acto, Mel cambio de bandas a Kakuta y a Bruno Gama y el Dépor cambió algo de ritmo. El Málaga se asomó por el campo rival, cada vez más metido en zona contraria, y con Sandro atacando en campo abierto a Arribas. Pero apenas un chut lejano de Rosales y otro de Juankar llegaron al pecho de Lux. Las únicas buenas noticias para el Dépor venían de la actividad de sus centrales, rápidos y alertas, con suficiencia ante el escaso caudal ofensivo del rival. El probelma del Dépor estaba en los otros 80 metros del campo. Sólo una gruesa pérdida del Málaga cerca de su área le dio chance a los coruñeses. Ganó la jugada de espaldas Joselu, recibió de cara Bruno Gama y encontró a Carles Gil en la frontal. Solo, el valenciano no confió en sus piernas y buscño la rosca, que encontró a Kameni bien colocado.

Fue el único intento con cierta intención del Dépor en el primer tiempo. Con Guilherme en dificultades para ser el inicio de la jugada, con Borges desactivado por los balones en largo hacia Joselu y sin capacidad de llegar al área rival, el equipo blanquiazul ni siquiera podía recurrir al argumento de buena parte de la temporada: que el fútbol estaba siendo injusto con él. Así que lo ocurrido tras la reanudación le supo aún mejor. Dos goles salidos casi de la nada para un Dépor al que tanto le cuesta crear peligro, al que tanto le cuesta recibir premio cuando hace méritos, mucho más cuando no los hace. En la primera jugada del segundo acto, después de que Riazor sonriese con el homenaje a Mauro Silva, Luisinho recoró hacia su diestra y puso la pelota templada para que Joselu ganase su único duelo del partido. El cabezazo no lo pudo descifrar Kameni.

Celebró con rabia el de Silleda, discutido por la grada, pero no con tanta rabia como cuando fue sustituido por Andone minutos después. Tenía miedo Mel de que su equipo diese pasos atrás y quería una bala a la contra. Pero el Málaga apenas le dio motivos para preocuparse. Sidnei era un limpiaparabrisas ante todos los intentos de los andaluces, sin chispa ni tampoco alardes. La grada miró con sospechas el cambio de Bruno Gama por Mosquera, pero tampoco tuvo tiempo de ver cómo lo encajaba el equipo: Juanfran puso un centro desde la derecha, Carles Gil rozó con la espuela y Mosquera irrumpió en el área para empujar el 2-0 y su tercer gol de la temporada.

Pocos alivios más grande en esta Liga de sufrimiento para la parroquia coruñesa. En un partido gris, dos goles de ventaja ante un rival directo sonaban a música celestial. Pocas veces había obtenido tanto el Dépor con tan poco esta temporada, y aunque Camacho asustó con un trallazo al larguero, no pasó apuros más que los miedos propios de quien tiene algo tremendamente valioso y teme perderlo. El Dépor consigue tres puntos vitales para terminar la Liga en una permanencia tan necesaria como poco brillante.

Ficha técnica

2 Deportivo: Lux; Juanfran, Arribas, Sidnei, Luisinho; Guilherme, Borges; Bruno Gama (Mosquera, min.63), Carles Gil, Kakuta (Ola John, min.82); y Joselu (Andone, min.59).

0 Málaga: Kameni; Rosales, Llorente, Luis Hernández (Keko, min.59) , Mikel Villanueva, Juankar; Recio (Charles, min.72), Camacho, Pablo Fornals; Chory Castro (Jony, min.59) y Sandro.

Goles: 1-0, min.47: Joselu. 2-0, min.67: Mosquera.

Árbitro: Undiano Mallenco, del colegio navarro. Amonestó a Guilherme (min.21) y Arribas (min.72), del Deportivo; y a Recio (min.23), Luis Hernández (min.24), Keko (min.73) y Camacho (min.84), del Málaga.

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Dos goles en el segundo tiempo dan al Deportivo el triunfo de la tranquilidad sobre el Málaga