La Voz / Redacción

Más de 1.300 incondicionales se vuelven a A Coruña con la felicidad de ver a su Deportivo al fin triunfar en la agonía. Preparados para sufrir como el resto de la temporada, por una vez en mucho tiempo hubo final feliz a otro tormento de partido, embotellados por el voluntarioso pero limitado Sporting de Gijón en una segunda parte asfixiante para los blanquiazules (0-1). Extenuados por el esfuerzo de dos partidos jugados a cara de perro, al fin los de Pepe Mel ganaron en el 2017 y al fin ganaron lejos de Riazor, abrupto final a ambas rachas en el momento más oportuno, liderados por Pedro Mosquera. Goleador y líder del trabajo colectivo, el centrocampista herculino ejemplificó la reacción del Dépor, con 4 puntos de 6 posibles, algo que difícilmente hubiera sucedido sin una parada final de Lux que evitó una nueva ventaja desperdiciada. Ahora, el Dépor tiene ante el Betis el próximo miércoles la ocasión de coger una ventaja de 7 puntos que debería ser definitiva con la pesadilla del descenso. 

La del Molinón no era una cita cualquiera. El Dépor se medía a su más inmediato seguidor en la carrera por evitar meterse en el descenso. Además, tenía en la grada a más de 1.300 incondicionales, en la salida más masiva del deportivismo fuera del derbi de Balaídos. A ambos niveles, anímico y profesional, el equipo no podía permitirse una actuación tibia. Con prácticamente los mismos que se dejaron el último aliento ante el Atlético el pasado jueves, con la novedad de Luisinho por Kakuta para reforzar el entramado defensivo, el Dépor salió a Gijón listo para una guerra de nervios y poco fútbol con el Sporting. Hubo choque, imprecisiones, pocos remates y muchas faltas. Intentó poner orden el metrónomo de Mosquera, rehabilitado para la causa, pero el partido no estaba para finuras. Ambos demostraron sus urgencias y también algunas de sus limitaciones.

El Dépor arrancó con la posesión del balón, pero apenas sacó réditos de ella. Con Emre Çolak alejado del área rival, tocaban con cierta alegría Mosquera, Borges, el turco, hasta los laterales, casi metidos en campo rival. Pero el Sporting no sentía ni las cosquillas, salvo cuando Andone casi le gana la carrera a Meré en el área a los 3 minutos, y cuando Luisinho se vistió de delantero irrumpiendo en el punto de penalti para rematar desviado el centro de Fajr. El equipo de Mel estaba bien ordenado y su intención era frenar el ritmo frenético que quería imponer el Sporting, con un juego mucho más directo que el de los coruñeses. 

Con Burgui bien taponado en las vigilancias de Juanfran, Fajr y hasta Arribas, el Dépor frenó la principal vía de calidad y desborde del equipo local. La otra se desactivó por lesión: Moi Gómez se llevó un golpe cuando Mosquera le arrebató una buena oportunidad de disparo y no pudo seguir en el campo. Al Sporting le quedaron los balones a la olla en busca de la atalaya de Traoré, un gigante de 2 metros pero poca visión del resto del campo. Chocó una y otra vez con Arribas, que casi siempre le ganó, cuando no estaba en fuera de juego. Aún así, el Sporting encontró una buena ocasión desde la velocidad de Carmona por la izquierda, que dejó un remate franco a Mikel Vesga. El canterano del Athletic disparó desviado en situación de mucho peligro.

A la media hora, Traoré sí pudo rematar casi en área pequeña, pero Navarro le molestó lo suficiente para quitarle precisión y no recibir el penalti. Las dos llegadas del Sporting se opusieron al poco ritmo que tenía el Dépor con la pelota. Asomaron en un par de subidas Juanfran y Navarro, pero nunca Andone tuvo una situación de remate, desconectado el rumano sin su socio predilecto, un Çolak alejado de las zonas de pelligro. En ese contexto, el buen toque de Luisinho como extremo y la actividad de Mosquera elevaron el nivel del equipo. El coruñés, tan sencillo en el toque como puntilloso en los robos clave en ataques rivales, fue la mejor noticia del primer acto. 

Sin profundidad en su juego, plano aunque bien estructurado, al Dépor se le abrió el cielo de par en par cuando un córner sacado por Çolak lo despejó Mikel Vesga con las manos. El penalti era una ocasión inmejorable para dar alivio a un equipo necesitado de situaciones fáciles en un año complicado. Pero ni una pena máxima es sencilla para este Dépor abocado al dramatismo hasta límites extremo. Çolak falló y, en la contra, Lux evitó el disparo de Burgui pegado al poste. Hubiera sido ya la puntilla moral para un equipo frágil de cabeza por más que pelee en lo futbolístico. 

El partido volvió a la casilla de salida. Al Sporting se le cerraron los caminos a Lux y el Dépor vivía con cierta tranquilidad el paso intrascendente de los minutos. El fútbol le hizo entonces un guiño al Dépor. Otro saque de esquina, esta vez desde la izquierda, encontró a Mosquera solo en el segundo palo. Remató solo, como hiciera ante el Atlético. Esta vez no hubo parada milagrosa y el coruñés festejó su segundo gol, premio a su lustrosa reaparición como líder del centro del campo. La ventaja al descanso valía un potosí para el Dépor, pero los coruñeses ya saben que otras 9 veces esta Liga ha desperdiciado marcadores a favor. Pesó la responsabilidad y también el físico, en una segunda parte que pareció durar 90 minutos.

Al Dépor se le hizo eterno el segundo acto porque se desconectó del balón y no encontró a Andone en la contra. El Sporting, con muy pocos argumentos, se lanzó sobre el área de Lux, que acabó siendo decisivo. Después de que Traoré avisara en el 60 con un cabezazo desviado, los de Gijón tocaron a rebato y al Dépor no le quedaron más argumentos que defender con todo. Entraron Carles Gil y Joselu para dar físico y aire a los puestos de ataque, en balde. Apenas un remate de Celso Borges que se paseó por la línea de gol, tras centro de Luisinho, inquietó a Cuéllar. 

Pero el Sporting era más fuerza de voluntad que otra cosa. Arribas, Borges y el propio Lux se emplearon con suficiencia en el torrente de centros laterales, que casi nunca tenían un desenlace limpio en el área. Con Carlos Castro buscando un penalti ante el Poroto y con Cop acabando de formar un trío de puntas en el Sporting, llegó el momento decisivo: Carlos Catro ganó un balón en el área y, en posible fuera de juego, Traoré fusiló. Lux reaccionó con una parada de las que se traducen en puntos. Ahí respiró el Dépor, ahí y con la entrada de Ola John, auxilio en pleno agobio, primero con una carrera de final estrambótico pero luego con una casi asistencia de gol para Joselu que Carles Gil no logró embocar, y después forzando un córner que consumió segundos valiosísimos. La agonía es más dulce cuando al final saboreas una victoria que puede significar el punto de inflexión definitivo para el Dépor.

Ficha técnica

0 - Sporting: Cuéllar, Douglas (Cop, m.74), Jorge Meré, Amorebieta, Canella, Mikel Vesga, Carmona, Sergio Álvarez, Moi Gómez (Víctor, m.13, Carlos Castro, m. 64)), Traoré y Burgui.

1 - Deportivo: Lux, Juanfran, Arribas, Sidnei, Navarro, Borges, Mosquera. Fayçal, Çolak (Carles Gil, m.56), Luisinho (Ola John, m.83) y Andone (Joselu, m. 64)

Goles: 0-1 Mosquera (m, 45)

Árbitro: Mateu Lahoz. Mostró tarjetas amarillas a Douglas (m. 45), Navarro (m.45), Arribas (m.52), Mosquera (m.57), Meré (m.71), Vesga (m.72), Carles Gil (m.87), Canella (m.87), Luisinho (m.87)

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El Deportivo gana en Gijón y rompe sus pésimas rachas lejos de Riazor y en el 2017