La Voz / Redacción

El fútbol le exige demasiado al Deportivo para darle una victoria. Ante el Atlético, el nuevo equipo de Pepe Mel mejoró sus constantes vitales y se probó a sí mismo listo para la batalla por la permanencia. Pero apenas una ocasión del Atlético en el segundo tiempo le privó de una victoria que no sólo reforzase su moral, sino también su clasificación. Florin Andone adelantó a los blanquiazules al explotar un error en cadena de la defensa colchonera, y el Dépor completó una primera parte de nota alta. Pero le faltó algo de fuelle tras el gol de Griezmann, y definición en dos claras llegadas de Andone y Çolak tras el 1-1. Luego, el partido quedó en suspensión por el susto morrocotudo de Fernando Torres, que puso a Riazor al borde del drama. El empate final fue más celebrado por las sensaciones de recuperación que mostró el Dépor, pero ese premio de consolación no le sirvió a Garitano y ahora en Gijón el equipo herculino necesita plasmar esa buena onda en la victoria que se le resiste en lo que va de año.

Todo cambio en el banquillo de un equipo de fútbol señala directamente al comportamiento de los jugadores, que pasan a someterse al escrutinio de la grada y ese baremo tan etéreo de la intensidad. La lógica de cualquier trabajo dice que el empleado quiere lucir siempre ante un nuevo capataz, y los peones del Dépor no son ajenos a esa premisa. Más después de que Pepe Mel dejara claro, en sus pocas horas como entrenador blanquiazul y escaso margen para dejar su impronta desde el martes hasta el jueves, que su labor era más mental que otra cosa. Espabilar al dormido, un par de cachetes para animar al abatido, un poco de coba al marginado y azuzar al rabioso. Es difícil saber si el empeño de Mel como motivador surtió efecto o si fue el inesperado gol de Andone a los 12 minutos, pero el Deportivo recuperó ese vértigo que desplegó en otras noches (como ante la Real Sociedad), con el mismo esquema que dejó en herencia Gaizka Garitano, con algún matiz de estilo y posicional, suficientes en cualquier caso para sobreponerse a un mejor arranque del Atlético de Madrid y acabar incendiando a la grada con un despliegue abrasador de llegadas al área rival, carreras desbordantes, anticipaciones puntuales y remates peligrosos.

Con el 4-2-3-1 de casi siempre, con Fayçal Fajr como apuesta para dar algo más de físico al equipo, con Luisinho como novedad en el lateral zurdo, el Dépor inició algo atenazado y superado por el toque colchonero. El Atlético arrancó mejor, aprovechando el pasillo por su banda derecha, donde Kakuta perdió de vista a Versaljko, y el lateral se arrimó a Correa y Thomas para desequilibrar la basculación del Dépor. Amenazó el Atleti, pero no pegó. Griezmann no precisó un balón franco en el punto de penalti, y Sidnei midió con sentido dos carreras ante Gameiro, una tras un grueso fallo en el control. El Deportivo parecía algo nervioso, con el apretón de oxígeno del que está atenazado por la ocasión. Pero la suerte que le fue esquiva tantas veces al equipo coruñés esta temporada le hizo un guiño a Andone, que después puso todo de su parte. Un mal saque de puerta de Oblak, un grave despiste de GIménez (como hiciera en su día ante Lucas) y la carrera del rumano generaron el 1-0. Florin definió con sangre fría su octavo gol de la temporada. 

El gol soltó las riendas del Dépor, que empezó a volar. Con Sidnei en su mejor versión ante la rapidez de los puntas rojiblancos, con Mosquera vistiéndose de nuevo de mediocentro solvente, Çolak yendo de menos a más, Juanfran y Luisinho subiendo la banda... El Atlético acusó el golpe, el Dépor fue medrando y el último cuarto de hora fue un guateque. Mosquera anticipó a Gabi y dejó a Kakuta solo en el área, pero el francés fue muy tímido e intentó un centro chut cuando la jugada reclamaba un disparo contundente. Borges irrumpió de segunda línea en un brillante contragolpe coral, y tras centro de Çolak cabeceó fuera por poco. Andone se tiró con todo pero no alcanzó un gran pase de Juanfran al corazón del área. Pidió penalti el rumano, un diablo incansable que no da un balón para perdido hasta el límite de la incosnciencia. Así le ganó la carrera a Giménez y se anticipó a Oblak. El árbitro dio córner ante la caida de Florin. En el saque desde la esquina, Fajr encontró a Mosquera desmarcado en el segundo palo, y la volea del coruñés la sacó Oblak cuando se colaba.

 Riazor vibraba cuando el partido llegaba al descanso, con el Dépor lanzado a la yugular de un Atlético rebasado, castigado por el poco trabajo de Correa, la bisoñez de Thomas y la poca concentración de Giménez. Fueron minutos de esas borracheras de fútbol con más pasión y rapidez que destellos de calidad, vibrantes incorporaciones de laterales y centrocampistas, centros al área y disparos rebotados, con más fulgor que otra cosa. Pero son esos momentos los que más encienden a la grada, y la de Riazor lo necesitaba. El Atlético quiso solucionar el partido tirando por la calle del medio. Ante el descontrol de los colchoneros, Simeone optó por meter toda la tralla: Carrasco, Gaitán y Fernando Torres salieron desde el banquillo para acabar con sólo dos centrocampistas y cuatro puntas. 

El Deportivo vivía cómodo en el segundo tiempo, pero alejado del balón. No creaba ocasiones, ya no tenía el vuelo del primer tiempo, pero no recibía tiros. Hasta el minuto 67. De la nada, Filipe Luis se inventó un disparo lejanísimo que encontró el poste izquierdo de Lux. En el rechace, Griezmann trazó dos paredes en la frontal y soltó un zurdazo lejano que pilló adelantado al Poroto. 1-1 en una acción aislada, un castigo demasiado grande para el Dépor. A Mel no le gustaba el fuelle de su equipo, y primer retiró a Kakuta por Navarro y después a Çolak para meter a Bergantiños, que debutó en Liga. Los últimos arrestos físicos de los coruñeses estuvieron cerca de darle el gol de la victoria. Dos ocasione casi consecutivas: Andone midió mal el salto con todo a favor tras el centro de Fajr, y antes de irse al banco, Çolak voleó al cuerpo de Oblak tras el centro de Luisinho.

Ahí se le acabó el aire al Dépor, que respiró tranquilo con la impresionante mano de Lux al disparo de Torres desde dentro del área. Y el poco que quedaba lo absorbió el tremendo susto de Fernando Torres, tras el choque con Álex Bergantiños. El partido se paró cinco minutos y los 12 restantes que se jugaron fueron tibios, con la mente en otro sitio. Riazor aplaudió el esfuerzo del Dépor, que parece reanimado para afrontar la final de Gijón el próximo domingo.

 Ficha técnica

1 - Deportivo: Lux; Juanfran, Arribas, Sidnei, Luisinho (Laure, min.82); Borges, Mosquera; Fayçal, Çolak (Álex Bergantiños, min.75), Kakuta (Navarro, min.53); y Andone.

1 - Atlético de Madrid: Oblak; Vrsaljko, Giménez, Godín, Filipe Luis; Thomas, Gabi, Koke (Gaitán, min.57); Correa (Carrasco, min.57), Griezmann y Gameiro (Fernando Torres, min.65).

Goles: 1-0, min.13: Andone. 1-1, min.68: Griezmann.

Árbitro: Clos Gómez, del colegio aragonés. Mostró amarilla a Andone (min.13) y Luisinho (min.45+1), del Deportivo; y a Godín (min.74), del Atlético.

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El Deportivo da el primer paso para recobrar la fe y empata ante el Atlético