La Voz / Redacción

El Deportivo agotó sus excusas en Leganés, donde completó un esperpento (4-0) que deja sin escudo de defensa los argumentos que dulcificaban su pésima racha lejos de Riazor y en lo que llevamos de año. La flojera futbolística del equipo coruñés, de nuevo tumbado al primer contratiempo y sin respuesta con el balón en los pies, vino esta vez acompañada por una irresponsabilidad de Albentosa en forma de expulsión, que allanó el camino para una tarde histórica para el modesto Leganés. En general, una parálisis en todos los aspectos que anuncia el fin de la era Garitano, seguramente sentenciado por una actuación sin paliativos ni asideros a los que agarrarse y encontrar un rayo de luz de cara al comprometidísimo futuro inmediato, con duelos ante Sporting y Betis que se antojan más que trascendentes.

En Butarque vivió el Deportivo un pequeño microcosmos de lo que lleva viviendo en buena parte de temporada, esa que fue antes y vino después de la puesta a punto de Babel y su marcha a Turquía. Salió con voluntad de manejar el balón, buscar a sus jugadores desequilibrantes de banda, remató con máximo peligro al portero rival, y después, al primer revés, se llevó un sopapo al que ya no supo responder. Tras el inverosímil gol de Szymanowski, un remate de primeras, casi de espaldas, en carrera, perfectamente colocado el pie derecho para dirigir un bote pronto a la escuadra, el Leganés se hizo con el partido porque la cabeza del Dépor dimitió. Emponzoñado por la presión, atenazado por los nervios y sin respuestas futbolísticas, el equipo coruñés se asomaba a un abismo preso de los defectos que le han ido encajonando en la clasificación.

Garitano quiso dar un perfil más directo a su equipo con Joselu en lugar de Andone. Durante los peores momentos del equipo, el técnico vasco ha exigido mucho a unas individualidades que pocas veces han respondido a ese reto. No lo hizo el de Silleda, discreto fuera de sus goles en el Benabéu, pero tampoco lo hicieron Carles Gil y Kakuta, que casi nunca encontraron la cabeza del ariete. Aún así, el Dépor pudo adelantarse en el marcador en un primer cuarto de hora aseado. Joselu no cazó una pelota suelta en el área tras una buena diagonal de Kakuta. Y el francés rozó el gol tras un centro de Juanfran a cuyo remate reaccionó Herrerín. Era una buena puesta en escena del Deportivo, con Mosquera a los mandos por primera vez en meses, con rápidas transiciones y presencia en el área rival.

Pero el Leganés supo cortar el inicio del Dépor a base de faltas. El equipo coruñés empezó a perder contacto con la pelota, poco cómodo en el irregular césped de Butarque, y por la presión del Leganés, fuerte en cada quite, rápido en las salidas desde su campo. Empezó a generar problemas en la elaboración coruñesa, donde Guilherme ha perdido el compás que guió al equipo en diciembre, y Çolak participaba menos que lo habitual. Y no necesitó mucho más que eso el Leganés, un equipo que es una versión descafeinada del Alavés en su orden y pretensiones defensivas, pero con un jugador que tiene gol y le permite subsistir. Es Szymanowski, que exprimió de manera brillante una pérdida de Mosquera y un despiste de Albentosa en la marca ante el centro de El Zhar desde la derecha. El resto lo puso el argentino con un remate que ni él acabó de creerse.

El gol fue un mazazo para la frágil moral del Dépor, consciente de lo que suponía un mal resultado en Butarque para la clasificación y el futuro del entrenador. El Leganés le cedió la pelota y el tembleque de los coruñeses fue evidente: sin ideas en estático, apagados sus focos de calidad, cada jugada era un ejercicio de impotencia. Apenas pudo oponer argumentos antes de que Mantovani se impusiese a Sidnei y cabecease a bocajarro un córner desde la izquierda. El 2-0 era más la plasmación de todos los males que han llevado al Dépor a un nuevo año de sufrimiento que la realidad del partido. El Leganés vivía el partido más plácido de su estreno en Primera división, el peor de los síntomas de lo que exhibía el equipo coruñés.

Lo que siguió, ya no hasta el descanso, sino hasta el final del choque, fue un retrato grotesco del Deportivo, lejos de aquel equipo ilusionante antes del parón navideño, quizás no llamado a quedar entre los 8 primeros, pero sí a vivir de manera relajada el final de temporada. Ese sueño de una clase media acomodada es ya una pesadilla, porque el Dépor mostró cero capacidad de reacción y, peor aún, cero fútbol. Apenas una arrancada de Sidnei produjo un centro de Kakuta que Joselu no pudo perfilar en el punto de penalti. Estuvo más cerca de llegar el 3-0, cuando Szymanowsky cabeceó rozando el palo, y, ya en el segundo tiempo, cuando el central Siovas recorrió 75 metros en una contra para fusilar a Lux, que metió la yema de los dedos para desviar al palo. 

En el intervalo, Garitano retiró a Mosquera y a Kakuta, para dar entrada a Andone y a Luisinho. De nuevo, alejó a Çolak de su principal zona de comfort e influencia, y el efecto buscado de los dos puntas con dos extremos produjo cero réditos. A estas alturas, queda claro que Andone y Joselu no mezclan bien, y que el de Silleda no ha respondido tampoco en solitario. La parálisis del Dépor se agravó con la irresponsable expulsión de Albentosa, con un codazo tan alevoso como innecesario sobre Guerrero que dejó al equipo coruñés con 10 y media hora por delante. El árbitro y la vergüenza deportiva tenían a los herculinos desquiciados, acumulando amonestaciones por protestas, feas entradas y discusiones, cabreados los blanquiazules por la permisividad con las faltas del Leganés. Entre medias, apenas un tiro desviado de Joselu lejos de inquietar a Herrerín. 

El partido de Leganés se fue consumiendo sin mayor historia, sin épica en el horizonte, sin dignidad en la derrota para salvar la imagen de un Dépor en barrena, que recibió la puntilla del punterazo perfecto de Unai López al centro de Tito y la definición de Bueno ya en el 91. Demasiados síntomas preocupantes para un Deportivo que debe ganar a Sporting y Betis en las próximas fechas si no quiere meterse en un lío mucho mayor del que ya está. 

Ficha técnica

4 - Leganés: Herrerín; Tito, Siovas, Mantovani, Diego Rico; Rubén Pérez, Erik Morán (Unai López, min.70); El Zhar (Bueno, min.86), Szymanowski, Gabriel y Guerrero (Samu García, min.76).

0 - Deportivo de La Coruña: Lux; Juanfran, Albentosa, Sidnei, Fernando Navarro; Guilherme, Mosquera (Luisinho, min.46); Carles Gil (Fayçal, min.68), Kakuta (Andone, min.46), Emre Colak; y Joselu.

Goles: 1-0, min.19: Szymanowski. 2-0, min.30: Mantovani. 3-0, min.81: Unai López. 4-0, min.91: Bueno.

Árbitro: José Luis Munuera Montero (Comité andaluz). Amonestó a Lux (min.61), Andone (min.69), Guilherme (min.74), Fernando Navarro (min.78) y Joselu (min.89). Expulsó por roja directa a Albentosa (min.61).

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
22 votos
Comentarios

El Deportivo completa un esperpento en Leganés