El Deportivo completa un esperpento en Leganés

Miguel Piñeiro Rodríguez
Miguel Piñeiro LA VOZ / REDACCIÓN

TORRE DE MARATHÓN

El equipo coruñés prolonga su pésima racha lejos de Riazor, sigue sin ganar en el 2017 y agrava sus ya preocupantes síntomas

25 feb 2017 . Actualizado a las 22:30 h.

El Deportivo agotó sus excusas en Leganés, donde completó un esperpento (4-0) que deja sin escudo de defensa los argumentos que dulcificaban su pésima racha lejos de Riazor y en lo que llevamos de año. La flojera futbolística del equipo coruñés, de nuevo tumbado al primer contratiempo y sin respuesta con el balón en los pies, vino esta vez acompañada por una irresponsabilidad de Albentosa en forma de expulsión, que allanó el camino para una tarde histórica para el modesto Leganés. En general, una parálisis en todos los aspectos que anuncia el fin de la era Garitano, seguramente sentenciado por una actuación sin paliativos ni asideros a los que agarrarse y encontrar un rayo de luz de cara al comprometidísimo futuro inmediato, con duelos ante Sporting y Betis que se antojan más que trascendentes.

En Butarque vivió el Deportivo un pequeño microcosmos de lo que lleva viviendo en buena parte de temporada, esa que fue antes y vino después de la puesta a punto de Babel y su marcha a Turquía. Salió con voluntad de manejar el balón, buscar a sus jugadores desequilibrantes de banda, remató con máximo peligro al portero rival, y después, al primer revés, se llevó un sopapo al que ya no supo responder. Tras el inverosímil gol de Szymanowski, un remate de primeras, casi de espaldas, en carrera, perfectamente colocado el pie derecho para dirigir un bote pronto a la escuadra, el Leganés se hizo con el partido porque la cabeza del Dépor dimitió. Emponzoñado por la presión, atenazado por los nervios y sin respuestas futbolísticas, el equipo coruñés se asomaba a un abismo preso de los defectos que le han ido encajonando en la clasificación.

Garitano quiso dar un perfil más directo a su equipo con Joselu en lugar de Andone. Durante los peores momentos del equipo, el técnico vasco ha exigido mucho a unas individualidades que pocas veces han respondido a ese reto. No lo hizo el de Silleda, discreto fuera de sus goles en el Benabéu, pero tampoco lo hicieron Carles Gil y Kakuta, que casi nunca encontraron la cabeza del ariete. Aún así, el Dépor pudo adelantarse en el marcador en un primer cuarto de hora aseado. Joselu no cazó una pelota suelta en el área tras una buena diagonal de Kakuta. Y el francés rozó el gol tras un centro de Juanfran a cuyo remate reaccionó Herrerín. Era una buena puesta en escena del Deportivo, con Mosquera a los mandos por primera vez en meses, con rápidas transiciones y presencia en el área rival.