La Voz / Redacción

El tiempo empiea a agotársele al Deportivo, de nuevo un equipo pintón por momentos y rebasado en otros, lastimado seriamente por su poca efectividad ante el gol y frágil en exceso en su moral. Perdonó lo imperdonable en la primera parte ante un Alavés que en el primer tiempo tuvo problemas para lucir esa solidez extrema que le llevó a la final de Copa del Rey, pero luego el equipo vitoriano castigó la nula puntería coruñesa con un gol de Manu García que certificó una nueva derrota (0-1) herculina. El Dépor sigue sin ganar en el 2017 y empieza agota sus comodines. Sigue sin vencer lejos de Riazor, y por su estadio pasarán Celta, Atlético de Madrid, Real Madrid y Barcelona. Ya cada partido es una final para un equipo al que no le queda ni el consuelo de que tiene menos puntos de los que merece.

Ante las urgencias clasificatorias y las prisas que meten el no ganar desde que el calendario giró la página del 2017 y que los rivales que le preceden sí, el Deportivo respondió con una de sus mejores actuaciones en Riazor. La diferencia con su cumbre futbolística (la goleada a la Real Sociedad) fue, principalmente, la falta de pegada de los coruñeses y el orden del Alavés, un equipo rocoso, con mandíbula de hierro, al que hay que tumbar a la lona varias veces antes del KO. El Dépor tuvo ocasiones, manejó con gusto la pelota, sobrevivió a despistes puntuales, ganó en casi todas las facetas del juego (incluidas las jugadas de estrategia) y tuvo más ocasiones. Pero en el segundo tiempo perdió fuelle y se estrelló contra el muro vitoriano, que aprovechó el agotamiento de ideas y físico para imponerse en el tramo final.

Garitano cambió la cara de su equipo con cambios en puestos sensibles. Lux volvió a la portería por primera vez desde el 23 de octubre, cuando encajó 4 del Celta en Balaídos. Luisinho y Albentosa retomaron sus puestos en la defensa. Y Bruno Gama regresó al once tras ver el partido de San Mamés desde casa. La entrada del portugués permitió a Kakuta ocupar el extremo diestro, su perfil más natural. La apuesta, arriesgada por cuanto suponía dejar en el banquillo al talentoso Carles Gil, le salió bien al Dépor en un primer tiempo vibrante, con un productivo trabajo de presión en campo rival, vértigo en las bandas y remate en el área de Pacheco. 

Bruno Gama y Luisinho se asociaron con precisión para un centro peligroso del lateral sin rematador. Poco después, Kakuta cabeceó fuera por poco un pase del extremo luso, que mostraba su mejor versión en un cuarto de hora inicial pletórico. Y a los 8 minutos, Sidnei fallaba lo imperdonable tras un excelente centro de Çolak al segundo palo que Albentosa le dejó en bandeja al brasileño en área pequeña. Girando alrededor del turco, con recuperaciones en zona de peligro, Juanfran recobrando la figura del inicio de temporada y Kakuta mostrando su habilidad en espacios cortos mientras su velocidad sigue en barbecho, el Dépor encajonó al Alavés. Y por mucho que los de Pellegrino se sientan cómodos en un escenario de dominio rival para salir a la contra, el finalista de Copa pasó un mal rato en Riazor.

Eso no le impidió tener dos llegadas para asustar a los locales, cuando Laguardia encontró un despiste en la marca tras un córner y probó los reflejos de Lux. Luego, un pase de contragolpe de Manu García pilló a Sidnei dormido para tirar el fuera de juego y permitió la carrera de su amigo Deyverson. El brasileño definió mal en la ocasión más clara del Alavés en el primer acto. Fueron dos islas en medio del mejor juego banquiazul, al que le faltó la rúbrica del gol. A diferencia de otras actuaciones, lo del Dépor no fue sólo una manifestación de buenas intenciones: esta vez le acompañaron las ocasiones. Pocas más claras que la del minuto 20, cuando una vertiginosa combinación de Çolak y carrera de Andone encontró a Kakuta en la frontal. El francés frenó en seco y se sacó un zurdazo sutil al larguero. En el rechace, Juanfran, con todo a favor, envió el remate de cabeza al único sitio donde Pacheco podía atraparlo desde el suelo.

Poco después, volvió a rematar Kakuta con cierto peligro tras una brillante combinación con Juanfran por la derecha. Riazor aplaudía la voluntad, la rapidez, el fútbol y las ocasiones del Dépor, pero empezaba a barruntar los problemas para el equipo coruñés, acostumbrado a tener que hacer grandes esfuerzos para plasmar en el marcador sus buenas intenciones. El ímpetu local se fue frenando a medida que el descanso se acercaba, porque el partido estaba entrando en el terreno Alavés: pocos espacios, repliegue intenso de los vitorianos, menor ritmo con el balón del Dépor.

Ese panorama fue ante el que luchó el equipo de Garitano en la reanudación: la cadencia del juego empezaba a favorecer al Alavés, y por mucho que el Dépor lanzaba pases en profundidad a Andone e intentaba percutir por la derecha con Kakuta más Juanfran, las dificultades para los coruñeses eran cada vez mayores. Aunque Pacheco evitó el gol de Andone en un gran disparo de zurda del rumano desde la frontal, el partido pintaba a espesura del Dépor, disipada la efervescencia del primer tiempo. Y el paso de los minutos era un veneno para las piernas de los jugadores locales, conscientes de las estrecheces en la clasificación.

Se le agotó el fuelle a Kakuta y dejó su sitio a Carles Gil, y el Dépor se quedó sin bandas, porque Bruno Gama menguó hasta desaparecer. El Alavés cada vez respiraba mejor, porque no pasaba apuros atrás y Camarasa empezaba a tener espacios para aparecer. Además, Manu García se soltó del centro del campo y encontró las acciones que desequilibraron el encuentro. Primero, persiguió con hambre un excepcional centro de Toquero por delante de la defensa del Dépor. Albentosa le puso la mano en el hombro y el contacto le pareció suficiente al árbitro para el penalti. Manu García engañó a Lux para el 0-1.

El gol fue un mazazo para el Dépor, que de nuevo se quedó sin respuesta. Entraron Joselu y Fayçal Fajr, pero como en San Mamés, el equipo coruñés perdió la referencia de Çolak, despobló el centro del campo para dar entrada al delantero de Silleda (preocupantemente inactivo en sus últimos partidos) y mostró una ansiedad que nubló sus ideas y metió plomo en sus piernas. Manu García rozó la sentencia en un remate de cabeza que Lux voló para sacar de la escuadra, y en el último instante, Fayçal Fajr forzó a su paisano Feddal a evitar bajo palos el empate. El gol hubiera sido un asidero importante para el Dépor, el mal menor para un equipo que no gana en el 2017 y ya agota el cupón de las segundas oportunidades.

Ficha técnica

0 - Deportivo: Lux; Juanfran, Albentosa, Sidnei, Luisinho; Guilherme, Borges (Joselu, min.70); Kakuta (Carles Gil, min.56), Çolak, Bruno Gama (Fayçal, min.83); y Andone.

1 - Alavés: Pacheco; Femenía, Laguardia, Feddal, Theo; Llorente, Manu García; Toquero (Vigaray, min.89), Camarasa, Ibai Gómez (Sobrino, min.61. Alexis, min.93); y Deyverson.

Gol: 0-1, min.68: Manu García.

Árbitro: Jaime Latre, del colegio aragonés. Mostró amarilla a Guilherme (min.33), Albentosa (min.67), Bruno Gama (min.79), Lux (min.86) y Carles Gil (tras el pitido final), del Deportivo, y a Llorente (min.42), Deyverson (min.50) y Rubén Sobrino (min.93), del Alavés.

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El Deportivo se estrella ante la solidez del Alavés y agota sus comodines