Ola John: «Necesito salir de aquí más fuerte»

A él también le gustaría quedarse en el Dépor, pero admite que aún tiene mucho que demostrar


Ola John nació en Liberia hace 24 años. Cuando tenía dos, dejó el país junto a su madre y sus hermanos, huyendo de una guerra en la que murió su padre. La familia se estableció en Holanda y allí arranca la ajetreada carrera que este futbolista desgrana charlando en la grada de Abegondo.

-Los tres hermanos salieron futbolistas. Es algo poco común.

-Llegamos a Holanda sin nada. Nada en absoluto. La única diversión que mis hermanos y yo teníamos era el fútbol. Si no estábamos en el colegio, estábamos jugando al fútbol. Todo el tiempo, todos los días. Si mi madre preguntaba «¿dónde estáis chicos?» La respuesta siempre era la misma: «Jugando al fútbol».

-Su hermano mayor (Collins, quien pasó por varios clubes de todo el mundo y se retiró el año pasado) sostiene que el fútbol les evitó meterse en problemas.

-Nos ayudó, nos ayudó muchísimo. Donde vivíamos no había muchas opciones, mucho a lo que dedicar tiempo. Así que la rutina era la misma siempre: ve al colegio, vuelve a casa, sal a la calle a jugar al fútbol. No creo que hubiera acabado haciendo nada bueno si no fuese futbolista. Era la mejor opción que teníamos. Y el fútbol se convirtió al mismo tiempo en nuestra afición y nuestra carrera. Tuvimos suerte.

-Con el fútbol y con su madre.

-Mi madre lo era todo para nosotros. No tuve un padre, así que ella asumió también ese papel. Era el padre y la madre de tres futbolistas y acababa enferma de oírnos hablar de fútbol todo el tiempo. Nos sacaba adelante, lavaba nuestra ropa, nos ponía la comida en la mesa... Todo lo que hizo por nosotros.

-De crío le dijo no al Arsenal y al United para seguir en el Twente.

-Cuando tienes 16 o 17 años no es tan fácil hacer las maletas. Da igual el club que venga a buscarte. Yo era feliz en mi club, me daba igual el dinero, la fama... Conocía muchos casos de jugadores que se fueron a intentar triunfar fuera demasiado pronto.

-Y dos años después fue el Twente el que le obligó a salir.

-Fue complicado. Al principio no quise irme, pero el club realmente quería venderme, así que me fui al Benfica. Y una vez allí, me encantó.

-Allí estaban ya Luisinho y Sidnei.

-Nos llevábamos bien allí, y volver a coincidir con ellos aquí me lo ha hecho más fácil. También Kakuta porque ya nos habíamos enfrentado cuando éramos unos críos y nos conocíamos. Pero más allá de ellos este es un vestuario que hace fácil la adaptación.

-En su primer año en el Benfica apuntaba a estrella ¿Qué pasó?

-Jugué mucho ese primer año. Casi todo. En el segundo de repente dejé de jugar y nadie me dio un motivo. De repente pasas de jugar siempre a no contar y no entiendes el porqué. Eso destruye tu confianza. Sería bueno que alguien te explicase las cosas, pero así sucede en los grandes clubes: de repente no juegas y nadie te ofrece razones. Necesitas ser muy fuerte porque eres muy joven y además estás lejos de casa.

-¿Aquello marcó su carrera?

-Claro que ese momento cambia todo. Si estás en el Benfica, juegas todo, y de repente te mandan salir cedido quiere decir que no lo has logrado. Que no vales para el equipo. A partir de ahí llegarán las decisiones, pero nadie sabe si serán las buenas o no. Necesitas elegir y yo he elegido. El Deportivo es mi elección y necesito salir de aquí más fuerte.

-No siempre ha podido decidir. Parece que demasiadas veces le han impuesto su destino.

-Es que en el fútbol el jugador no es quien suele decidir. La gente obvia eso, solo te juzga por lo que haces, por las decisiones que pareces haber tomado. Pero muchas veces son decisiones que toman los clubes, por ejemplo. Por supuesto que es una pena, pero eres un trabajador en un negocio. Esto no va de jugar con los amigos, de quedarte con quien te cae bien. No. Esto va de que te compraron por diez millones y el club quiere recuperar su inversión. Un negocio. ¿Una pena? Sí, el fútbol no siempre es justo, por eso el jugador también necesita suerte para triunfar.

-Pero además de suerte, el estilo del equipo es determinante.

-Por eso hablo de elecciones. Necesitas saber a qué equipo vas, a qué juega, si encajas. Y si no te va bien, no le eches la culpa a nadie, mírate en el espejo y piensa si elegiste bien y si estás cumpliendo.

-¿Y usted sabía a donde venía?

-Hablé con Helder, Cavaleiro, Silvio... El estilo de la mayoría de equipos de la liga española favorece a los jugadores de mis características, pero al final si tienes calidad triunfas en cualquier parte.

-¿Le gusta cómo juega el Dépor?

-Bueno, a mí me parece que el Deportivo encaja en el tipo de juego que me gusta. Es un equipo al que le gusta llevar la iniciativa, atacar. Aunque ahora necesitamos puntos, cómo los consigamos casi es lo de menos.

-Kakuta ve bien la idea de establecerse en A Coruña ¿Usted?

-También. Estoy cansado de ir de un lado al otro. Cómo me gustaría establecerme, pero claro, con quererlo no sirve si no demuestro nada cuando tengo la oportunidad.

«Esto no va de dónde deberíamos estar, sino de dónde estamos»

Se estrenó como blanquiazul en San Mamés bajo el asedio del Athletic y apenas pudo aportar nada al juego del Deportivo.

-¿Qué piensa de su debut?

-No estoy feliz. No solo porque perdimos sino porque eran mis primeros minutos después de cuatro meses y siento que todavía necesito ponerme en forma para estar como tengo que estar.

-Salió en un momento delicado, con el Athletic volcado.

-Sí, sí. Todo eso está claro, pero a nivel personal debí aportar más. No tuve la pelota para hacer lo que sé y solo espero que vengan más oportunidades pronto y las aproveche.

-¿Le sorprendió debutar tal y como estaba el partido?

-¿Sorprendido? No. Había un extremo que estaba cansado y tenía que salir otro al campo. Ser futbolista es también estar preparado para saltar al campo, independientemente de si el partido está más o menos complicado. Ser capaz de influir en el partido.

-Llegó con un contrato muy breve que obliga a rendir de inmediato, ¿eso no es demasiada presión?

-¿Presión? Cuando debutas quieres demostrar lo que tienes, y no puedo estar feliz con lo que hice. Es la misma presión para todos, nadie se conforma con no ganar, y yo debo trabajar más.

-¿Qué opina de Garitano?

-Tenemos un buen entrenador. Creo que en el fútbol se señala demasiado al entrenador. Sería mejor mirarnos en el espejo y ver en qué fallamos cada uno.

-¿Y qué le dice su espejo?

-Que tengo que trabajar más duro y sobre todo mantener mi intensidad. Ser estable. No puede ser que haga diez minutos buenos y en los siguientes diez no logre mantener el nivel.

-Ocupa la plaza con más pretendientes del Deportivo.

-Ningún futbolista se conforma con no jugar y por eso la competencia es buena. Te motiva. Que el entrenador disponga de muchos extremos significa que varios estaremos disgustados cada semana porque no nos habrán elegido. Pero en este deporte tienes que estar siempre exhibiendo tus virtudes para que te elijan.

-¿Llegar por Babel es una losa?

-¿Por qué? Él es extremo izquierdo, yo también. Él es holandés, yo también. Y eso es todo. No nos parecemos en nada.

-¿Qué le pasa al equipo?

-Estamos mal. Sabemos que algo debe cambiar. Será el entrenador el que nos diga qué. La cabeza es fundamental para ganar partidos. Hemos jugado bien durante muchos minutos en varios encuentros, como en el último, y de repente sufrimos un bajón.

-Viendo al resto de equipos de la zona baja ¿Es el nivel del Dépor?

-No necesito mirar al resto. Nos miro a nosotros, el puesto que ocupamos en la tabla y los puntos que tenemos. Esto no va de dónde deberíamos estar, sino de dónde estamos. Y necesitamos ganar.

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