«Es bueno que me chiflen, para que aprenda»

«Que digan 'qué malo es el colombiano', que me lo digan ahora y no cuando mi carrera esté más avanzada»


Mientras se preocupa por crecer, Marlos Moreno (Medellín, Colombia, 1996) se ha deshecho de los monosílabos y ya no busca respuestas mirando al suelo. No ha perdido la sonrisa ni el aprecio de Garitano, que observa cómo toman fotos a su joven futbolista y le dedica un piropo en voz alta: «Es un fenómeno».

-Se tiene ganado al míster.

-La relación con el míster ha sido muy buena. Siempre me saca una sonrisa, independientemente de lo que me pase. Cuando llegué me sentí muy bien acogido por él. Me ha brindado un apoyo inmenso. Llegué prácticamente solo y además, como él ya dijo en rueda de prensa, no tenía apenas formación táctica. Me he entendido muy bien con él y sé que él siempre me va a apoyar.

-«Independientemente de lo que pase». Aquí aún no le han pasado muchas cosas buenas a nivel personal ¿Se siente frustrado?

-Frustrado, no. Mi mamá siempre me ha dicho que las cosas llegan cuando tienen que llegar. Siento rabia, porque no se está dando bien en lo personal, pero sé que llegará el momento en que todo cambie y me favorezca.

-No volvió a Colombia en Navidad ¿Ya se siente más adaptado?

-Tomé la decisión de quedarme. Mi madre y mis hermanas vinieron a acompañarme, porque no es nada fácil, sabe. Llegar nuevo, solo, a un sitio tan diferente. Ahora solo puedo seguirle dando, trabajando, porque descansar es para cuando uno se muera. Mientras tenga la oportunidad de jugar al fútbol, lo voy a dedicar todo a eso.

-¿Aún se le hace duro el cambio?

-Aquí soy muy feliz. Desde el primer momento, la gente de A Coruña me ha hecho sentir como en Medellín. Y la hinchada también me ha ayudado mucho.

-El otro día, en cada arrancada suya había un murmullo de fondo.

-En el fútbol siempre va a haber presión, y es importante no meterse más uno mismo, no pararle bolas [prestar atención, en jerga colombiana] a lo que diga la grada. Uno tiene que estar concentrado siempre en favorecer al equipo. Si la gente chifla, pues toca cogerlo como una experiencia más. Y de nuevo, como dice mi mamá: todo pasa por algo. Aquí hay que tomar decisiones antes de que el balón llegue, y mi fuerte es encarar cerca del área, buscando una ocasión, un penalti... Mi atrevimiento puede ser otra forma de activar al equipo.

-Ha mencionado varias veces a su madre.

-Mi madre es mi fortaleza, porque a mí las cosas me han pasado muy rápidas. Debuté muy bien en Colombia, me llamó la selección y la rompí allí, y enseguida me compra el City y llego a la Primera española con 19 años. ¿Qué pensaría usted si le sucediera algo así? Cualquiera se vuelve loco. Por eso es bueno que la gente me chifle, para que aprenda. Que me digan “qué malo es el colombiano”, que me lo digan ahora y no cuando mi carrera esté más avanzada, porque ahora crezco.

-¿Qué le debe al fútbol?

-Me ha hecho madurar en todos los aspectos. He tenido mucha suerte con los técnicos que me han tocado, me han ayudado a formarme y a sentirme más seguro. Me han explicado cosas sobre esta profesión, sobre lo que puede pasar. Me han ayudado a entender que uno no siempre va a estar en un gran momento. Solo puedo estar agradecido a Pekerman, a Rueda, al profe Gaizka...

[Aparece Juanfran. Le grita a Marlos: «¡Habla bien de mí, ya sabes quién es el patrón!». «Siempre», le responde el colombiano]

-Ahí tiene otro tutor.

-Juanfran es una grandísima persona. Me habla mucho, me guía mucho, me explica un montón de cosas y me dice que esté tranquilo y trabaje porque lo bueno llegará. Ha sido fundamental.

-Carles y Bruno recuperados, Kakuta y Ola John a punto. Se le ha disparado la competencia.

-En todos los equipos hay competencia. No va a cambiar nada, porque voy a seguir trabajando, tanto si soy titular como si no lo soy, o no me convocan.

-¿No le dolerá si empieza a quedarse fuera de las convocatorias?

-No. Es algo normal en esta profesión y la respuesta será seguir entrenándome, prepararme bien. Creo en mí, tengo un gran talento pero al talento hay que sumarle cosas. Entrenar, una buena alimentación, estar tranquilo... Llegará mi momento.

-¿Qué tal son los nuevos?

-Impresionantes. Les he visto cosas muy grandes en los entrenamientos. Soy muy joven y trato de aprender de quienes juegan en mi posición. Como con Ryan [Babel], que era un míster para mí. Aprendí cosas maravillosas de él. Me explicaba, me daba consejos, y eso me hace mucha falta.

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