El Deportivo pierde su ventaja en el esprint final del Real Madrid

El equipo coruñés remonta un 1-0 en contra con la aparición estelar de Joselu, pero se ve rebasado por el habitual arrebato del Madrid en el Bernabéu durante los minutos finales


La Voz / Redacción

Al Deportivo le acabó superando un cliché. Que de tan repetido no deja de ser cierto. El toque a rebato del Real Madrid en el Bernabéu siempre que tiene las cosas cuesta arriba es una leyenda que, de tantas veces contada, se ha vuelto cierta. El Dépor acariciaba una proeza en el coliseo blanco, con una ventaja de 1-2 tras darle la vuelta al gol inicial de Morata, después de una aparición estelar, cegadora de tan brillante, de Joselu Mato. La victoria no era un sueño y el empate era el mal menor: al final, ninguna de las cosas (3-2). El Madrid remontó como suele hacer porque gestiona como nadie las emociones que acompañan a la leyenda de su estadio, y privó a un Dépor esforzado, solidario y competitio de por lo menos un punto, que merecía de sobra. Las buenas noticias de la recuperación completa de Joselu, autor de dos goles magníficos, y de la rehabilitación futbolística de un grupo que va a más no ocultan, sin embargo, la decepción de poder haber golpeado a un rival que acabó embarullando el juego en protestas, piscinazos y tanganas, hasta que su mito se hizo realidad.

El Deportivo saltó al Bernabéu dispuesto a plasmar el chute de autoestima que le supuso la victoria sobre la Real Sociedad, que reforzó su mejoría, lenta pero constante, en las últimas semanas. Gaizka Garitano repitió el once del 5-1, la primera vez que los mismos 11 titulares saltan al césped en la temporada. Eso obligó a que Çolak, Carles Gil y Ryan Babel exprimiesen el sudor de sus camisetas ayudando en defensa, ante la multiplicación de mediapuntas que alineó Zidane. El Madrid pensaba desde la convoctaria en el Mundial de Clubes, pero su fondo de armario le permitió al francés juntar a Marco Asensio, Isco, James y Kroos hilvanando el fútbol del equipo blanco. Demasiado para Borges y Guilherme si los talentosos del Dépor no le echaban una mano. A pesar de que Danilo y Nacho no son Carvajal ni Marcelo en los laterales, el Madrid empujaba por pura inercia. Pero el Dépor no se descompuso y compitió como no consiguió hacerlo en el Camp Nou.

No fue el partido soñado por Garitano porque la posesión rápida del Madrid y la cantidad de gente que acumulaba en campo rival empujaron demasiado al Dépor hacia su campo, castrando la intención de presionar en campo rival que mostraba el equipo coruñés a la mínima. Pero los coruñeses no se arredaron ni en los minutos de mayor agobio, cuando el Madrid aprovechaba un desajuste en la zaga blanquiazul o lanzaba una batería de centros al área de Tyton. Así llegaron las dos ocasiones locales: James no pudo superar al polaco en el mano a mano (luego Sidnei evitaría que Morata empujase en el rechace) y Albentosa se cruzaba raudo tras un centro que pilló a Juanfran dormido, para evitar el remate de Nacho. El Dépor arrancó algo tímido e impreciso, pero a la que la tocaron Çolak y Babel, el panorama se aclaró. El turco y el holandés demostraron su calidad a cuentagotas, pero de sus pies nacieron los espacios y la pausa para alguna que otra larga posesión del Deportivo, al que le faltó conectar con Florin Andone en esos buenos momentos de fútbol. El rumano perdía sus duelos con Ramos y el árbitro.

Ante esa falta de último pase, el Dépor encontró la estrategia. Y casi le da pingües beneficios en dos jugadas casi consecutivas. Tras dos saques de esquina, Albentosa recibió en el pico del área como improvisado extremo zurdo; su centro al área lo punteó Borges para encontrar la parada felina de su compatriota y amigo Keylor Navas. Poco después, un perfecto centro de Çolak en una falta lateral la cabeceaba el tico al poste. El Dépor asustaba al Bernabéu porque, lejos de descomponerse y perder la cara al encuentro, usaba a la perfección sus armas para mantener a raya al Madrid e intentar exprimir sus recursos en ataque. Çolak giraba con soltura entre Kroos y Casemiro, Babel jugaba siempre con sentido en su rol de generador de juego desde la banda, Gil ayudaba a prolongar las posesiones y Guilherme completaba su gran despliegue físico con un buen primer toque.

El Deportivo obligaba a un esfuerzo extenunante a sus jugadores de talento, y los laterales apenas pisaban campo contrario. Pero salvando Isco, el más activo en el ataque blanco, controló con cierta solvencia el peligro del Madrid para irse al descanso con un 0-0 que firmaría el más optimista de los blanquiazules. Y la segunda parte fue un desafío a la lógica de cualquier visitante el Bernabéu. Morata, un jugador desquiciado con Albentosa y Sidnei, desaparecido casi toda la noche, se inventó un gol a la altura de su prensa: un gran disparo desde 25 metros cuyo efecto superó la envergadura de Tyton. El gol, a los pocos de la reanudación, dejó al Deportivo unos minutos con dudas. Encajonado en su campo, perdió la referencia de la pelota en sus salidas y cedió demasiado terreno a un Madrid que, sin embargo, generaba poco. Pero se jugaba demasiado cerca de Tyton.

Entonces, Garitano optó por Joselu. Dio entrada al de Silleda por Çolak, demasiado castigado su físico por el esfuerzo defensivo. Y la irrupción del delantero centro fue rutilante y llevó el delirio al deportivismo. Dos goles, el primero de ellos espectacular, dieron la vuelta al partido en un pestañeo y pusieron el Bernabéu patas arriba. Dos carreras de Florin Andone peleadas con tanta fe como fuerza generaron los tantos del gallego. Primero, tras dejada de Carles Gil, Joselu clavó en la escuadra un zurdazo demoledor. Después, el de Silleda acudió al punto de penalti con rapidez tras el pase de Andone, adelantándose a Ramos. El 1-2 en dos zarpazos premiaba la competitividad del Dépor, que con 25 minutos por delante debía gestionar una ventaja insospechada.

Lo hizo muy bien durante casi 20 minutos. Carles Gil tomó el relevo de Babel para dar salida al juego del Dépor. Joselu se imponía por alto y jugaba primorosamente de espaldas. Gustaba y se gustaba el Dépor en un escenario de partido con el que el Madrid no contaba. Y Zidane quiso cambiarlo: aparecieron del banquillo Lucas Vázquez, Marcelo y Mariano. El esperado toque a rebato del Madrid, más en el Bernabéu, no se hizo esperar. Garitano quiso dar aire a su equipo con Mosquera y Fajr, en lugar de Andone y Babel, ya desconectados de la pelota y con pocas carreras en la reserva. Pero en ese barullo de emociones que son los últimos instantes del Bernabéu, el equipo blanco casi siempre sale vencedor.

Remató Mariano con el hombro un centro de Lucas para el 2-2 y el habitual cabezazo de Ramos en el 92 mandó al Dépor a la lona. Poco importó que el árbitro hiciese la vista gorda en una tangana de muy malos modos generada por los blancos, o que Tyton volase en un par de ocasiones hasta darse con los palos para sacar sendos remates. El Dépor se iba de vacío una vez más tras ponerse por delante, rebasado por ese escenario mitológico del Bernabéu en los últimos minutos, que de tan repetido se ha convertido en realidad.

Ficha técnica

3 - Real Madrid: Keylor Navas; Danilo (Marcelo, m.81), Pepe, Sergio Ramos, Nacho; Casemiro, Kroos; Marco Asensio (Lucas Vázquez, m.66), Isco (Mariano, m.72), James; y Morata.

2 - Deportivo: Tyton; Juanfran, Albentosa, Sidnei, Fernando Navarro; Borges, Guilherme, Çolak (Joselu, m.58), Carles Gil; Babel (Fajr, m.82) y Andone (Mosquera, m.74).

Goles: 1-0, m.50: Morata. 1-1, m.63: Joselu. 1-2, m.65: Joselu. 2-2, m.84: Mariano. 3-2, m.92: Sergio Ramos.

Árbitro: Jaime Latre (colegio aragonés). Amonestó a Morata (70) por el Real Madrid; y a Borges (25) y Albentosa (59) por el Deportivo.

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