El Deportivo pierde su ventaja en el esprint final del Real Madrid

Miguel Piñeiro Rodríguez
Miguel Piñeiro LA VOZ / REDACCIÓN

TORRE DE MARATHÓN

El equipo coruñés remonta un 1-0 en contra con la aparición estelar de Joselu, pero se ve rebasado por el habitual arrebato del Madrid en el Bernabéu durante los minutos finales

11 dic 2016 . Actualizado a las 01:44 h.

Al Deportivo le acabó superando un cliché. Que de tan repetido no deja de ser cierto. El toque a rebato del Real Madrid en el Bernabéu siempre que tiene las cosas cuesta arriba es una leyenda que, de tantas veces contada, se ha vuelto cierta. El Dépor acariciaba una proeza en el coliseo blanco, con una ventaja de 1-2 tras darle la vuelta al gol inicial de Morata, después de una aparición estelar, cegadora de tan brillante, de Joselu Mato. La victoria no era un sueño y el empate era el mal menor: al final, ninguna de las cosas (3-2). El Madrid remontó como suele hacer porque gestiona como nadie las emociones que acompañan a la leyenda de su estadio, y privó a un Dépor esforzado, solidario y competitio de por lo menos un punto, que merecía de sobra. Las buenas noticias de la recuperación completa de Joselu, autor de dos goles magníficos, y de la rehabilitación futbolística de un grupo que va a más no ocultan, sin embargo, la decepción de poder haber golpeado a un rival que acabó embarullando el juego en protestas, piscinazos y tanganas, hasta que su mito se hizo realidad.

El Deportivo saltó al Bernabéu dispuesto a plasmar el chute de autoestima que le supuso la victoria sobre la Real Sociedad, que reforzó su mejoría, lenta pero constante, en las últimas semanas. Gaizka Garitano repitió el once del 5-1, la primera vez que los mismos 11 titulares saltan al césped en la temporada. Eso obligó a que Çolak, Carles Gil y Ryan Babel exprimiesen el sudor de sus camisetas ayudando en defensa, ante la multiplicación de mediapuntas que alineó Zidane. El Madrid pensaba desde la convoctaria en el Mundial de Clubes, pero su fondo de armario le permitió al francés juntar a Marco Asensio, Isco, James y Kroos hilvanando el fútbol del equipo blanco. Demasiado para Borges y Guilherme si los talentosos del Dépor no le echaban una mano. A pesar de que Danilo y Nacho no son Carvajal ni Marcelo en los laterales, el Madrid empujaba por pura inercia. Pero el Dépor no se descompuso y compitió como no consiguió hacerlo en el Camp Nou.

No fue el partido soñado por Garitano porque la posesión rápida del Madrid y la cantidad de gente que acumulaba en campo rival empujaron demasiado al Dépor hacia su campo, castrando la intención de presionar en campo rival que mostraba el equipo coruñés a la mínima. Pero los coruñeses no se arredaron ni en los minutos de mayor agobio, cuando el Madrid aprovechaba un desajuste en la zaga blanquiazul o lanzaba una batería de centros al área de Tyton. Así llegaron las dos ocasiones locales: James no pudo superar al polaco en el mano a mano (luego Sidnei evitaría que Morata empujase en el rechace) y Albentosa se cruzaba raudo tras un centro que pilló a Juanfran dormido, para evitar el remate de Nacho. El Dépor arrancó algo tímido e impreciso, pero a la que la tocaron Çolak y Babel, el panorama se aclaró. El turco y el holandés demostraron su calidad a cuentagotas, pero de sus pies nacieron los espacios y la pausa para alguna que otra larga posesión del Deportivo, al que le faltó conectar con Florin Andone en esos buenos momentos de fútbol. El rumano perdía sus duelos con Ramos y el árbitro.