Luis Suárez: «Sentía envidia sana de aquel Superdépor»

Al Balón de Oro le habría gustado hacer algo importante en el equipo de su ciudad


El Deportivo gestó un Balón de Oro, pero no supo apreciarlo. Luis Suárez Miramontes, nacido en la calle Hércules, en el muy coruñés barrio de Monte Alto, y toda una leyenda del fútbol español, reconoce, con envidia sana, como subraya, que le hubiera gustado ayudar más al equipo de su ciudad, bien en su época, marcando el son de la inolvidable Orquesta Canaro, bien hace solo unos años, cuando el Superdépor comenzó a poblar las vitrinas del club de Riazor.

-¿Si tuviera que contarle a un niño que está empezando a jugar al fútbol quién era usted, qué le diría?

-Le diría primero que jugaba muy bien, inmodestamente. Se ríe. Tenía muy buena técnica, físicamente no era muy fuerte, pero tenía buena técnica y una visión del fútbol muy amplia, no era un fútbol cortito, y creo que esto fueron mis características. Luego vas madurando, pero la base era una gran visión de juego y una gran técnica. Era capaz de poner el balón a gran distancia, a 30, 40 metros, no cortito, mucha distancia.

-Con esas cualidades era un futbolista adelantado a su tiempo.

-Era un futbolista moderno, pues era un poco adelantado en muchas cosas.

-Es usted uno de los grandes de la historia del Deportivo, pese a que apenas jugó en A Coruña.

Me hubiera gustado jugar más y haber ayudado a hacer alguna cosa importante. Por ejemplo, después de mí, Amancio sí que colaboró a hacer más cosas, a ascender al equipo, a mantenerlo. Sí que hizo más cosas, pero es ley de vida y tampoco me fue mal ¿eh?

-¿Le hubiera gustado jugar más temporadas en el Deportivo?

-Sí, de chavalín me hubiera gustado, pero llegar un poco antes y después de estar un poco más y salir. Con la Orquesta Canaro hubiera sido fantástico. Podíamos haber ganado la Liga, pero la competencia es tremenda. Lo que hizo el Deportivo cuando ganó aquella Copa y fue segundo en la Liga, y luego la ganó y otra Copa... eso es irrepetible. Salió de todas las normas en todos los sentidos.

-¿Sentía envidia de aquellos futbolistas?

-Sentía envidia sana de aquel Superdépor, y yo también cuando hablo con la gente que ha ganado un Mundial y le digo: «¿Cómo has hecho? Ya me gustaría a mí». Son cosas impresionantes que te hubiera gustado lograr en algún momento, pero todas no las podías realizar.

-¿Y de cómo se ha desarrollado el fútbol actual?

- No, pero es que cuando fui al Inter era un equipo normal, italiano, que no ganaba el campeonato, mientras el Barcelona era un club más fuerte, conocido en el concierto europeo. El Inter surgió con la época nuestra e hizo un equipo europeo y mundial con la época nuestra, porque antes no lo era, mientras al Barcelona ya lo conocían en toda Europa.

-¿Cree que necesitó irse a Barcelona y a Milán para que se le apreciase más como futbolista?

-Con la salida de España ha ocurrido que me marché a un equipo bueno o normal, pero luego ese equipo se volvió un gran equipo. Aquí todo el mundo le llama «el gran Inter», porque fue el mejor que tuvo este club en toda su historia y que ganó los títulos más importantes por primera vez. Entonces habiendo colaborado así, en España se me apreció más, porque en mi país ya sabemos lo que pasa cuando juegas en tu casa, que siempre eres un poco más discutido. Llegas de fuera y vienes como extranjero, que le han pagado, que le han salido las cosas de maravilla, pues siempre despiertas admiración.

 «Cuando debuté creía estar tocando el cielo»

El pasado martes día 6 se cumplieron 63 años del debut de Luis Suárez con el Deportivo. Luego llegarían el Barça, el Balón de Oro y el Inter de Milán, pero antes de que el coruñés alcanzase la cumbre hubo unos inicios. Así los recuerda.

-Usted comenzó a jugar en el Campo de la Luna.

-Sí, nací en la calle de Hércules, muy cerca del Campo de la Luna, que era un espacio muy grande entre las casas, y en el medio había un peñón grandísimo, porque aquel era un sitio de mucha piedra y cantera, allí jugábamos, estaba lleno de piedras y de todo. Ahí te tenías que apañar y ahí aprendías, porque en medio de esas dificultades había que manejarse. Jugábamos ahí hasta que fui a los juveniles del Deportivo.

-Ya entonces hipnotizaba a los del primer equipo.

-El año que vino Scopelli de entrenador al Deportivo, que había sido un gran jugador, hizo lo que después llamaban la escuela de Scopelli. Hizo un llamamiento de todos los niños de 12, 13, 14 años e íbamos a Riazor a probar cientos y cientos de chavales y fueron eliminando e hicieron dos equipos. Jugábamos antes de los partidos del Deportivo, cuando el campo lo permitía, y los jugadores nos veían al ir al partido, al irse a cambiar.

-¿Y siempre jugó como centrocampista?

-Sí, en el centro del campo. Por naturaleza jugaba ahí. Y desde que comencé con camiseta siempre con el 10. porque el que jugaba de organizador era el que jugaba con el 10. Luego con Pelé fue el primero que jugaba más adelante, al lado del delantero centro, pero antes el 10 era el organizador del equipo.

-¿Cuándo se dio cuenta de que se podía ganar la vida con el fútbol?

-Desde siempre supe que me iba a dedicar al fútbol, porque me gustaba mucho. Yo tenía dos hermanos mayores, que jugaron en el juvenil e iba a verles entrenar. El entrenador era Rodrigo y ahí iba a recoger balones y luego tiraba con el entrenador a los porteros, y al fútbol iba a jugar, no sabía a qué niveles, pero que iba a hacer eso estaba seguro, porque era lo que me gustaba y lo hacía bien.

-¿Jugaba y trabajaba?

-No, yo iba a la escuela hasta que subí al primer equipo del Deportivo. Mis padres tenían la carnicería y yo iba a llevar la carne a las señoras cuando salía de la escuela. Hasta que a los 16 años me fichó el Deportivo. A los 18 se podía jugar en Primera. Con el Dépor jugué con 13 o 15. El primero con el primer equipo fue contra el Barcelona en Les Corts. Me había seguido cuando empecé a jugar y fue mi debut, perdimos por 4-0 y se ve que hice alguna cosita.

-¿Recuerda su debut?

-Cuando empecé mi ilusión era llegar al Deportivo, porque era un chavalín y cuando debuté creía estar tocando el cielo. Luego llegaron otras cosas, pero el primer sueño era ese. Como profesional ya vas pensando en cómo ir mejorando, pero la ilusión del debut fue tremenda. Los compañeros, Moll, Cuenca, me ayudaron. Era tremendo a esa edad empezar en el campo del Barcelona, contra gente que hace unos meses le pedía autógrafos en el hotel Atlántico. Para mí ese debut fue importantísimo.

Luis Suárez está afincado en Milán, pero retorna a su ciudad natal de vez en cuando. «Solo para ver a la familia, porque de los lugares a los que me gustaba ir de crío ya no queda nada. Son muchos años fuera y es normal que las cosas cambien», afirma. Tenía todo preparado para acudir una vez más a primeros de noviembre, cuando además se había preparado un homenaje en el ayuntamiento y varios actos en la ciudad en su honor. Sin embargo, una indisposición de última hora le obligó a posponer la fecha hasta después del invierno. El genio de la avenida de Hércules, en pleno barrio de Monte Alto, reconoce que sigue los partidos de su Deportivo por la televisión y, hasta hace unos años, también se dejaba ver por el palco del Giuseppe Meazza para seguir en vivo al Inter. No en vano, a su carrera como futbolista le siguió otra de éxito en los banquillos, donde llegó a ser seleccionador español (clasificó al combinado para el Mundial de Italia de 1990), antes de incorporarse a la secretaria técnica del club neroazzuro.

-¿Qué le parece el Dépor esta temporada?

-Solo lo vi un par de veces. Contra el Barcelona y en otro partido. Creo que contra el Alavés o así. Fue un partido muy normalito. Estamos sufriendo un poquito, pero «pouquiño a pouco», tiene que espabilar y meterse en aguas más templadas por si acaso. Lo mejor es llegar al final sin depender de nadie, porque si no es un problema.

-¿Cree que echa en falta un jugador de los goles y el carácter de Lucas?

-Hoy las economías en estos equipos... la única solución es encontrar en casa... hace años salían siempre jugadores y los ibas vendiendo y te arreglaban la economía, pero eso ahora no está saliendo. Tienes que tener la suerte de cazar a un chico joven muy barato en otro sitio y venderlo caro luego. Con Lucas lo hicieron, pero hacía falta que viniera otro más por detrás. Porque luego tienes los 20 millones de Lucas, pero no hay quien te meta un golito, y estás fastidiado. Y ahora su número de goles te harían en vez de estar en esta posición, cuatro o cinco puestos más arriba. Empates de vez en cuando está bien, pero tienes que hacer victorias, si no estás perdido.

«Los goles más bonitos los marcaba Bebeto»

Al único Balón de Oro español, que jugó en el Barça y marcó una época en el Inter, le cuesta señalar un gol o una jugada entre las miles de su carrera. «No me acuerdo mucho y han pasado muchos años. Yo no soy de esos que recuerdan batallas, no es un punto fuerte mío eso», afirma.

En cuanto a elegir uno de la historia del Deportivo, señala: «Los goles más bonitos los marcaba Bebeto». Y añade: «Ese grupo de jugadores en A Coruña los conocen todos, y en España también. Pero es muy reducido respecto a lo que puede ser hoy un jugador de nivel, que lo conocen en todas partes. En nuestra época era la leche salir en la televisión. De la Copa de Europa solo echaban la final y si llegabas, salías, pero si quedabas en octavos o en semifinales, nada. Y en la final aún te veían, pero mucho menos que ahora, que la ven en todo el mundo», recuerda.

«De muy jovencito el que me gustaba era Rábade»

«El grupo de futbolistas de la Orquesta Canaro era impresionante. Pero cuando era muy jovencito, muy jovencito el que me gustaba mucho, porque empezó en el juvenil y yo iba a los entrenamientos y los partidos, era Rodolfo Rábade. Este empezó a jugar muy joven en el Deportivo, era un gran interior, que luego tuvo una lesión pulmonar, pero en aquellos años eso no se curaba y acabó dejando el fútbol por esa causa. Pero recuerdo que toda Coruña estaba embobada con él. Prácticamente no jugó por eso y tuvo que dejar el fútbol», recuerda Luis Suárez sobre este gran jugador al que La Voz dedicó a su fallecimiento en el 2011 un obituario en el que recordaba la anécdota de que Ramallets, histórico portero del Barcelona, acudió a felicitarle después de que le marcase un gol.

Suárez destaca como sus ídolos del primer equipo del Deportivo a Moll, «el más completo y sabía hacer de todo; si no se hubiera lesionado, habría hecho una gran carrera en el Barcelona», dice, y a Rafael Franco, «que hacía cosas maravillosas con el balón, lo llevaba pegadito al pie como Messi». «En el fútbol español ?explica? los dos jugadores que más me gustaban eran Panizo, del Athletic de Bilbao, y César, del Barcelona. Pero más Panizo ?añade?, porque ocupaba mi posición. Panizo tenía muchas cosas que después traté de tener yo. Era muy inteligente jugando», apunta.

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