La Voz / Redacción

El fútbol no tiene piedad con el necesitado Deportivo. Ni con nuevo sistema, ni con dos buenos goles de sus delanteros ni tras un esfuerzo titánico de todas sus líneas consigue encontrar resultados. Tampoco con una ventaja de dos goles, para un equipo al que ya hacer uno supone una tarea hercúlea. El Sevilla metió toda la tralla que pudo desde el banquillo para remontar (2-3) un partido al que se enganchó en la última acción del primer tiempo, cuando iba 2-0 abajo por los goles de Ryan Babel y Florin Andone. Redujo distancias en un despiste y no perdonó en el segundo acto, cuando al Dépor se le fundieron los plomos después de un esfuerzo extenuante para presionar, replegar, intentar correr a la contra y taponar el torrente que fue el Sevilla en el segundo acto. Apenas concedió ocasiones el Dépor pero el Sevilla aprovechó el rush final y el agotamiento de los coruñeses (quizás un penalti no concedido a Andone que incendió a la grada) para cerrar una remontada que le partió el corazón a Riazor, que vio a su equipo dejar todo lo que tiene en el campo, que no es demasiado, sin premio alguno.

Garitano tuvo dos semanas para encerrarse en el laboratorio de Abegondo y de su reflexión y trabajo se sacó un esquema novedoso destinado a ser agresivo en punta y con sus delanteros como primera línea de defensa. No le pudo salir mejor porque en la primera jugada Babel encontró un gol que, más que reforzar un planteamiento que no tuvo tiempo de ser sometido a estrés, dio tranquilidad a un Deportivo necesitado de resultados, pero también de fútbol y de pausa. El 1-0 puso de manifiesto el plan de Garitano: Babel y Andone en punta, con Çolak flotando por detrás, Bruno Gama casi como segundo lateral diestro ayudando a compensar y los mediocentros obligados a vigilar a Ganso y Sarabia y a Mariano con el carril libre por la derecha. Pero con ventaja en el marcador todo se ve más diáfano. Juanfran, el jugador más constate del Dépor en lo que va de temporada, anticipó en el centro del campo, salió corriendo por su banda y puso el centro donde hay que atacarlo; Babel lo hizo, pies en el suelo, girando el torso para dar la dirección perfecta y la fuerza necesaria al cabezazo.

El segundo gol del holandés permitió al Dépor pertrecharse y darle la iniciativa a un Sevilla cuya alineación olía a rotación de Champions, pero aún así con calidad en casi todas sus líneas. Los de Sampaoli tuvieron problemas desde su zaga por la presión de Andone, Babel y Çolak, y el intenso trabajo defensivo de Bruno Gama, más activo sin el balón que con él. Guilherme y Mosquera se multiplicaban y el Sevilla empujaba poco a poco, un esfuerzo lento toque a toque hasta que Ganso encontrase un pase o Mariano un centro en sus incontables subidas. Al cuarto de hora, Vietto no logró cabecear un centro desde la izquierda, y a la contra Andone no pudo encontrar a Babel solo en el segundo palo. Así se dibujó el partido gracias al gol del ex del Ajax: el Sevilla tenía mucha posesión estéril porque le faltaba algo en los últimos 20 metros, y el Dépor quería encontrar una contra para castigar los espacios que dejaba el Sevilla a espaldas de N'Zonzi y Kranevitter.

Pasó un mal rato el Dépor cuando el Sevilla agobió con varios saques de esquina y, sobre todo, cuando Ganso se inventó un taconazo con su ojo en la nuca para dejar solo a Sarabia ante Tyton. El polaco se estiró cual portero de balonmano y sacó una parada salvadora. Pero el Dépor cogió aire en el último cuarto de hora, con más participación de Çolak, un bajón en la intensidad del Sevilla y alguna subida de sus laterales. Babel tiró una buena diagonal pero no disparó en la frontal, y Andone no pudo perfilar su cabezazo a un centro de Luisinho para un Deportivo aliviado tras minutos encajonado. Brilló la presión de los puntas y también de un Juanfran desatado en la presión adelantada. Y en el 41, otra jugada por la derecha propició el 2-0. Babel recibió de espaldas a 30 metros de la portería, descargó en Andone y el rumano hizo el resto: se fue de Escudero, se coló entre los dos centrales del Sevilla y definió con claridad ante Sergio Rico. El rumano descargó toda la rabia acumulada con su primer gol en Riazor, reivindicando su condición de matador en una jugada que hubiera firmado el Lucas Pérez de la temporada pasada.

Todo era felicidad para los coruñeses, que habían superado un mal momento en el partido doblando su ventaja en el marcador en la situación más favorable de la temporada. Pero no sería el Dépor si no se complicase un tanto la vida: la segunda subida de Escudero del partido pilló a Mosquera un tnato despistado para seguir la incorporación de N'Zonzi. El francés tuvo tiempo para poner el disparo cruzado lejos de Tyton. El gol justo antes del descanso era una sombra para el grupo de Garitano, al que le surgían dudas después de un convincente esfuerzo colectivo. Pero el marcador le seguía siendo favorable, y por mucho que Sampaoli barajase su banquillo para meter a Vitolo y todo lo que tenía con sentido ofensivo, durante 35 minutos el Dépor se mantuvo firme en su trabajo defensivo desde el punta al portero. Se vaciaron Babel, Çolak y sobre todo un Andone incansable, teniendo incluso la única ocasión del segundo tiempo para los herculinos: un pase de Borges desde campo propio, galopada del rumano y empujón de Mercado que no fue sancionado como penalti.

Juanfran cedió su lugar a Arribas en el lateral derecho y Borges había entrado por Çolak, apartado del balón. El Sevilla no tenía llegadas claras pero su insistencia encontró premio cuando más daño podía hacer. El agobio se hizo insoportable cuando Vitolo encaraba sin parar por la izquierda. Tras una larga jugada de ataque del Sevilla en la que la zaga coruñesa no fue capaz de alejar el peligro, el canario se vio beneficiado por un rebote que pilló a Albentosa despistado. Tyton no pudo sacar el disparo el internacional español, que hacía el 2-2 a 5 del 90.

El empate era un duro castigo para el Dépor, que acariciaba un triunfo de prestigio, pero que vio cómo el partido se le hizo eterno. Fatigados, alejados del área contraria y de la pelota, acabó metido en su campo ante la mayor fe del Sevilla. Y en el enésimo saque de esquina de los andaluces, Mercado aprovechó el despiste generalizado de la zaga blanquiazul para empujar un 2-3 que se clavó directamente en el corazón de Riazor. El Dépor, al que le cuesta un potosí hacer gol, desperdició una ventaja de dos para sufrir una derrota que oculta el esfuerzo titánico y la mejoría futbolística de un equipo al que la suerte tampoco acompaña.

Ficha técnica

2 - Deportivo: Tyton; Juanfran (Arribas, min.79), Albentosa, Sidnei, Luisinho; Mosquera; Bruno Gama, Çolak (Borges, min.62), Guilherme; Andone (Marlos Moreno, min.87) y Babel.

3 - Sevilla: Sergio Rico; Mariano, Mercado, Carriço (Vitolo, min.46), Nico Pareja, Escudero; Kranevitter; Sarabia (Ben Yedder, min.76), N'Zonzi, Ganso (Franco Vázquez, min.70); y Vietto.

Goles: 1-0, min.1: Babel. 2-0, min.42: Andone. 2-1, min.44: N'Zonzi. 2-2, min.87: Vitolo. 2-3, min.92: Mercado.

Árbitro: Mateu Lahoz, del colegio valenciano. Amonestó a Tyton (min.57), Arribas (min.84) y Babel (min.94), del Deportivo, y a Dani Pareja (min.76) y Vietto (min.83), del Sevilla.

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El Deportivo desperdicia dos goles de ventaja y cae ante el Sevilla