a coruña / la voz

Casi un mes después del último partido, hay muchas ganas de fútbol en Riazor. Vuelve el Dépor a casa con un césped remozado, pero en las peores circunstancias imaginables. Entonces, después del sufridísimo triunfo sobre el Sporting, con aquel chutazo espectacular de Babel, se tornaba en pesadilla pensar que recibiría ocho goles sin apenas chutar a puerta, o que iba a encajar cuatro en Balaídos, donde duelen más que en ningún otro lado. Tras este nefasto balance los coruñeses vuelven a su estadio en zona de descenso.

Hace once jornadas que el Deportivo no se hundía en las tres últimas posiciones. Ahí se hallaba el equipo entrenado por Víctor el 9 de mayo, a cuatro partidos del final de la pasada Liga, después del cabezazo salvador de Lopo en San Mamés, y al mismo sitio acaba de volver ahora. El empate del sábado en El Molinón le obliga a zanjar de una vez la racha de dos derrotas seguidas y sumar otra vez. Esta noche le basta con un empate para regresar a puestos de permanencia, pero ni que decir tiene que si los coruñeses derrotan al Valencia, con el que le unen para siempre un puñado de cuitas, darán un salto en la tabla y restañarán las heridas que el derbi ha dejado en forma de dudas sobre el proyecto.

Tras ocho goles encajados frente al Barça y el Celta, con sistemas quizá distintos a todos los demás de la Liga, y con los que en cualquier caso no se volverá a ver las caras hasta la segunda vuelta, el equipo blanquiazul parece obligado a empezar de nuevo. Urge un nuevo giro de tuerca al sistema defensivo para frenar la sangría de goles recibidos, especialmente en casa, donde ha encajado siempre en el 2016, y se le exige encontrar de una vez el camino hacia el gol.

Quizá por este motivo, parece seguro que volverá Çolak a la alineación. Con el turco de nuevo al frente del hasta ahora escaso caudal ofensivo, es probable que Marlos pueda gozar de una nueva oportunidad, después de apenas disfrutar de una veintena de minutos en los dos últimos compromisos ligueros. Andone seguirá como referencia y Borges, que sigue con sus dos goles como pichichi blanquiazul, podría jugar al lado de Mosquera. 

Albentosa, con cuatro amarillas

En defensa, en cambio, solo parece previsible un único cambio respecto a la última semana: Luisinho sustituiría a Navarro con la intención de dar más mordiente ofensiva. No se prevé que Albentosa, autor del gol contra el Celta y que llega al partido de hoy apercibido de suspensión, tenga descanso a la espera del compromiso de la próxima semana contra el Granada, que se perfila vital para tomar distancia sobre un rival directo. Y, pese al vendaval de goles, tampoco parece en discusión el puesto de Lux en portería.

El Valencia, que abrió el campeonato con cuatro derrotas seguidas, confía en haber resurgido de la mano de su nuevo entrenador, el exseleccionador italiano Prandelli. La aportación goleadora de Nani y Munir desde las bandas, así como el acierto de Parejo en las faltas se revelan como sus mayores peligros. Eso sí, han encajado en todos los partidos. Ahí ha de insistir un Dépor con ganas de fútbol.

Borja Valle se pierde su primera convocatoria desde la jornada inaugural

Hacía más de dos meses que Borja Valle no se quedaba en la grada. Durante la temporada de su estreno en la máxima categoría, pese a la competencia de una plantilla muy homogénea para hallar un puesto en la convocatoria, el extremo asturiano había participado hasta ahora en cinco de las nueve jornadas disputadas, incluido el estreno en la titularidad del estadio Calderón.

Entre los 21 futbolistas (incluido Lucas) que disputaron algún partido de blanquiazul, Valle se convierte en el antepenúltimo en cuanto a minutos de juego, por debajo de los 200, pero sí que venía ocupando de forma habitual plaza en el banquillo. Ayer, en cambio, su nombre y dorsal no figuraron entre los dieciocho elegidos por el entrenador Gaizka Garitano, quien también prescindió de otros futbolistas habituales en la lista de descartes. Así, tampoco jugarán hoy contra el Valencia el lesionado Joselu, ni Laure, este por motivos familiares, ni Álex Bergantiños, quien sigue sin jugar ni un minuto de competición, al igual que el portero Rubén.

Los deportivistas Sidnei y Mosquera se enfrentan al adversario que los tentó

Las ambiciones del Dépor y el Valencia no solo se han cruzado en tiempos pretéritos, cuando sus enfrentamientos dilucidaban títulos y hasta descensos. En los últimos meses el club che quiso pescar en la plantilla coruñesa al menos en dos ocasiones. A principios de año, en el mercado de invierno, quiso llevarse a Mosquera mediante el pago de su cláusula de rescisión. La rápida intervención del club, que convenció al mediocentro de continuar ligado al equipo de su ciudad, donde apenas llevaba seis meses, y renovó su contrato hasta el 2021, evitó perder a un jugador vital en el proyecto.

Pero el Valencia no se rindió y volvió a la carga este verano. Traspasó a Mustafi al Arsenal, señaló a Sidnei como sustituto e hizo una oferta al Benfica, propietario de los derechos del central deportivista. De nuevo el club de Riazor se movió sin vacilaciones: igualó la oferta del rival y se hizo con la propiedad única del defensa a cambio de 6,5 millones de euros. Hoy el Dépor y el Valencia se vuelven a ver las caras.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
3 votos
Comentarios

Mono de fútbol en Riazor