El Deportivo, la plaza ideal para pulir a Florín Andone

Andone, fichaje más caro del Dépor en nueve años, llega para culminar su progresión en A Coruña


redacción / la voz

Florín Andone es un delantero nato. Uno de esos jugadores que se enamoran de la lección del gol que imparte el entrenador de un equipo prebenjamín, para repetirla una y otra vez. Creció sin el halo de fama, prensa y patrocinadores que rodea a otros chicos que destacan a una edad temprana, fajándose en categorías menores con un objetivo entre ceja y ceja: llegar a la élite del fútbol.

Aterrizó en España con doce años, procedente de Rumanía. Animado por su hermano, decidió probar suerte en el Vinaroz, donde comenzó a llamar la atención. De ahí pasó al Castellón, jugó la División de Honor, fue convocado por la selección autonómica sub-18 y recibió la llamada del Villarreal. Su carrera dibujaba durante estos años una línea en continuo ascenso que, en este momento, redujo su progresión.

«Podía haber tenido un hueco en el Villarreal, pero a veces en el fútbol no terminas de explotar en un sitio y se dan las condiciones para que lo hagas en otro», explica Fran Alcoy, actual entrenador del Talavera, que lo dirigió en las categorías inferiores del conjunto amarillo. «Es un trabajador constante, con mucha progresión, no se frenaba nunca aunque las cosas se pusieran en contra. Además, físicamente era muy fuerte, tanto que le puse como apodo El Tanque», recuerda con cariño. A pesar de la consideración de su técnico, Florín no llegó a hacerse un hueco como profesional en el Villarreal.

Lejos de amilanarse ante la falta de oportunidades, decidió coger un avión y probar suerte en el Atlético Baleares, de Segunda División B. Allí sorprendió desde el primer día demostrando un hambre voraz por ganarse un hueco en el equipo y la categoría. Su compañero de vestuario, en aquel tiempo, Joan Oller recuerda a un chaval «cargado de ambición, fuerza y ganas. Llegó con tanto ímpetu que los primeros días le teníamos que decir en los rondos 'afloja, que vas muy fuerte'. Era muy joven y tenía que aprender algunas cosas de un vestuario adulto, pero muy pronto se ganó el cariño de todos porque era un chico muy bueno».

Es en este punto cuando el delantero rumano madura como futbolista. Corrige errores tácticos, templa su ímpetu juvenil y consigue anotar 12 goles en la competición. Oller era en este momento uno de sus socios más importantes sobre el terreno de juego y guarda un grato recuerdo de la sociedad que formaron. «Se fabrica sus propias ocasiones y no afloja hasta que el árbitro pita el final. Es uno de esos compañeros que quieres tener en tu equipo porque te libera sobre el césped», detalla el delantero del Baleares. También rememora una anécdota que deja a las claras el compañerismo que caracteriza al actual jugador del Dépor: «Ambos jugábamos arriba pero yo era más de calidad que goleador. Él me superaba en este sentido. Entonces intercambió sus botas con las mías y me dijo que hasta que marcara un buen número de goles no volveríamos a cambiarlas de nuevo».

También guarda un grato recuerdo de Andone el celtista Borja Iglesias, quien coincidió con él compartiendo delantera en el Villarreal. «Es un gran profesional que se deja la vida por el equipo. Nunca le verás poner una mala cara a un compañero ni generando mal ambiente. Tiene esa forma de vivir la competición que le hace ir a muerte a por cada balón, siempre va a ir más fuerte que nadie, pero sin pisar nunca a un compañero», resume el delantero celeste. 

Un jugador de Primera

En el 2013, Nico López visionaba en su ordenador imágenes de un ariete próximo a recalar cedido en su equipo, y del que le impresionó su «potencia y agresividad bien entendida». Tres años más tarde, ese jugador es el actual 10 del Deportivo, el fichaje más caro en mucho tiempo, y comienza a hacerse un nombre en la máxima categoría nacional, pero esto no impresiona al, por entonces, entrenador del Atlético Baleares.

Florin Andone, en Riazor
Florin Andone, en Riazor

«Se veía en su forma de entrenar que era un jugador de Primera División. Incluso teníamos que dosificarle porque era muy competitivo. Nos centramos en hacerle correr menos y que mejorara a nivel táctico. Le redujimos el espacio de acción y nos centramos en que tuviera la pelota donde hiciera daño a las defensas», explica el técnico. «Siempre ha trabajado muchísimo para ser mejor jugador y ahora lo seguirá haciendo. Todo lo que ha conseguido ha sido por el hambre que demuestra en cada partido y eso no se pierde, solo le falta poso y experiencia para triunfar en su nueva aventura», comenta sobre su incorporación al Dépor.

Tanto fue así que la progresión del jugador desde este momento fue imparable. Salió del Villarreal rumbo a Córdoba, debutó en Primera, deslumbró en Segunda anotando 21 goles y recibió la llamada de Anghel Iornadescu para disputar la Eurocopa de Francia con Rumanía. Ahora, afronta en A Coruña la difícil tarea de sustituir a Lucas Pérez al frente del ataque coruñés. Algo que, según los que le conocen, no le hará arrugarse.

«Las cosas le saldrán bien o mal pero siempre lo va a dar todo. Se ganará el cariño de la gente con su honradez», comenta Alcoy, algo que refrenda Borja Iglesias, desde Vigo: «Tiene triunfar entre ceja y ceja y lo conseguirá, sin duda».

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