Mosquera, un triunfo moral y coral

La continuidad del coruñés se logró gracias a un trabajo de equipo de los departamentos del Deportivo


Redacción / La Voz

Todavía colea el caso Mosquera. Pero para bien del deportivismo. Por todo lo que ha trascendido, el único efecto negativo para el Deportivo, aunque inevitable, es la subida de la ficha del futbolista coruñés. Todo lo demás, es extraordinario y ha puesto de manifiesto que el club (deuda al margen) atraviesa un momento dulce. La victoria en el caso Mosquera no ha sido solo la de Tino Fernández, Fernando Vidal, o la de la secretaría técnica. Ha sido la historia de un triunfo coral: el Deportivo es un equipo sobre el césped y también en los despachos.

El club sabía desde hace meses que tenía que mejorar el contrato de Mosquera para evitar que alguien pagara los cuatro millones de cláusula y se lo llevara. Pero desde al plaza de Pontevedra se encontraron con un García Quilón, el agente, que siempre encontraba una excusa para no afrontar el tema. Obviamente, la entidad coruñesa estaba con la mosca tras la oreja. Finalmente, a principios de semana aparecieron el Valencia y el representante y comunicaron al Deportivo su intención de llevarse al futbolista. Ahí comenzó un trabajo frenético, coordinado y emocionante que acabó con la gran noticia de la continuidad de Mosquera.

El presidente

Tino Fernández marcó la pauta y puso la guinda en la negociación final. Fernández ha gobernado la crisis de Mosquera ejerciendo un liderazgo incontestable, poniendo la guinda final en la negociación y dejando trabajar a todos los departamentos del club. Marcó la línea: «Mosquera no se va». Tiró del carro, nunca se dejó llevar por los nervios y supo hacer caso a quien tenía que hacerlo, sus profesionales y asesores. Para el presidente, Mosquera se trataba de algo más que un futbolista. Era uno de los estandartes de este nuevo Dépor, en el que sus dos mejores jugadores son coruñeses.

El consejero deportivo

Fernando Vidal. Otro hombre que está siendo clave en el devenir del Deportivo. Es el consejero responsable de la parcela técnica. No le interesa adquirir protagonismo público. Confía a muerte en Richard Barral como responsable de la secretaría técnica y esta confianza está resultando clave en el buen hacer del Deportivo esta temporada. Transmitió a Tino que era un jugador insustituible en el plano deportivo.

Secretaría técnica

Barral trabajó en que Mosquera se quedara y al mismo tiempo en buscar recambios. A principios de semana el Valencia y el agente de Mosquera se quitaron la careta. Comunicaron que el club levantino estaba dispuesto a pagar la cláusula de cuatro millones. Y pusieron sobre la mesa un contratazo para el centrocampista coruñés. Todo apuntaba a que el jugador se iría del Deportivo. Y Barral junto a su equipo, con Michel Alonso, David Sánchez, Antonio Rodríguez y Ernesto Bello, comenzaron a trabajar en dos frentes. Uno, participar en convencer a Mosquera de que se quedara. Y otro la búsqueda de sustitutos. La marcha de Mosquera sería muy dañina en sí misma dado que era un baluarte del equipo, pero además apenas quedaba tiempo para peinar el mercado y encontrar un buen sustituto. Barral manejaba varias opciones. Probablemente ninguna como Pedro, pero ya se trataba de minimizar los daños. Barral sigue ganando peso en el club. Tanto en la confección de la plantilla durante el verano, como en el caso Mosquera, ha demostrado una gran solvencia y sobre todo, conocimiento tanto del mercado como de los entresijos del fútbol.

Los financieros

González-Dans analizó hasta dónde podía llegar el Deportivo en el nuevo contrato. La salida de Mosquera tenía una vertiente económica muy importante. Por eso, el responsable del departamento financiero, José González-Dans se puso manos a la obra. Estudió los números, analizó al dedillo hasta dónde podía ofertar el Deportivo, porque se trataba de no hipotecar el futuro. Hubo que mirar el tope salarial y la fiscalidad. Pasarle los números al presidente y que este decidiera finalmente.

El entrenador

Víctor Sánchez del Amo contactó con Mosquera para convencerle. Víctor Sánchez del Amo habló varias veces con el futbolista. Se trataba de valorarle como jugador. Y hacerle ver que la mejor opción deportiva para él era quedarse en A Coruña.

El jugador

Mosquera dijo desde el primer momento que le gustaría quedarse. De nada habría valido todo el trabajo realizado por presidente, consejo, secretaría técnica, entrenador y financieros si la voluntad de Mosquera fuera la de irse. El coruñés está feliz en A Coruña y quería quedarse. Pero la oferta era muy superior a lo que cobraba y el contrato era largo. Mosquera le dijo al club que quería quedarse y que si hacía un esfuerzo estaba dispuesto a perder mucho dinero. Finalmente, así fue. Y a falta de firmarse el nuevo contrato, Mosquera seguirá en el Deportivo, con un contrato hasta el 2021 y una cláusula que se acercará o incluso llegará a los quince millones de euros.

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