El Deportivo aprende a cerrar los partidos

El equipo de Víctor Fernández sigue invicto en la segunda vuelta, ofrece una buena imagen y aprovecha sus ocasiones


a coruña / la voz

Frente a un equipo que, cuando aún no habían transcurrido los primeros dos minutos de partido ya mostró a qué venía a Riazor (Irureta perdió tiempo en un saque de puerta), el Dépor trató de sacar provecho de su superioridad técnica. Con carencias en la primera parte, con más acierto en la segunda y con determinación e inteligencia para saber cerrar el partido y sumar tres puntos que le permiten afrontar el futuro con optimismo.

El don de Lucas

Discreto en el juego, acertado de cara a la porteríaHay futbolistas que nacen con ángel y Lucas Pérez parece ser un de esos. El de Monelos tiene algo. Tiene un don que le permite hacer goles casi sin querer. Ayer, al igual que sucedió contra el Valencia y Granada, pudo besarse el escudo para celebrar un tanto. Y lo hizo sin haber firmado hasta ese momento un gran partido. Más bien, discreto. Lucha, busca presencia, intenta que el equipo se mueva presiona, pero no acaba de conseguir esa excelente actuación que de él se espera. Mientras, cumple con goles, que tal y como está el Dépor este año, no es poco.

Buena salida

A los siete minutos ya había lanzado tres córneresConsciente de lo que se jugaba, el Deportivo salió convencido ante su afición de ir a por los tres puntos al tiempo que el Eibar enseñaba sus cartas: férrea defensa, mucho golpecito de esos que intimidan al rival y muchas veces no se pitan y continuas pérdidas de balón. Fruto de su ímpetu inicial, los coruñeses, aun sin crear peligro, llegaron a botar tres saques de esquina en los primeros siete minutos.

Presión

Dificultades vascas para sacar el balón desde atrásA poco que el Dépor presionara un poco arriba, principalmente a través de Lucas Pérez y Oriol Riera, los defensas eibarreses sufrían mucho para sacar el balón. La mayoría de las veces acababan cediéndolo a Irureta que lo sorteaba con un patadón al medio del campo o, si veía que la presión tenía continuidad, lo mandaba directamente fuera.

Delantera

Oriol Riera, un trabajador a la espera de una oportunidadEl medio del campo trianguló bien por momentos e incluso hubo conexión con Oriol Riera, que bajó todo cuanto balón aéreo sobrevolaba su área de influencia. Pero no le llegaron balones francos para llevar a cabo la misión por la que lo ficharon: marcar. Y no será porque no lo intenta, ya que cada vez que ve un esférico que merodea su zona trata de enchufarlo, de momento sin suerte.

Mediocampo

Bergantiños y Borges, dos mariscales en la medularEl medio del campo del Dépor cuenta con dos nombres propios en la actualidad que, además, demostraron entenderse a la perfección: Celso Borges y Alex Bergantiños. El coruñés no es uno de esos futbolistas que alguien incluya entre sus elegidos cuando pronostica a principio de temporada quiénes pueden ser los mejores de la campaña. Pero en los últimos años, siempre acaba jugando y rindiendo a un altísimo nivel. Podría decirse que es el Scaloni de la actualidad. Ese futbolista que, consciente de sus limitaciones, sabe sacar el máximo partido de sus virtudes. Y lo ha vuelto a demostrar. Ayer, Bergantiños corrió los kilómetros que le correspondían a él y los de Borges, se multiplicó en tareas defensivas y, no contento con esto, cumplió a la hora de pasar el balón e incluso se permitió algún lujo en forma de taconazo.

Árbitro

Permitió en exceso y eso perjudicó al DeportivoObviamente no influyó en el resultado pero pudo haberlo hecho. El colegiado permitió en exceso al Eibar, que jugó al límite para frenar al Dépor.

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