El Deportivo deja escapar la victoria ante el colista Granada

Miguel Piñeiro Rodríguez
Miguel Piñeiro LA VOZ / REDACCIÓN

TORRE DE MARATHÓN

PACO RODRÍGUEZ

El equipo coruñés remontó antes del descanso, no pudo mantener la ventaja y sufrió la expulsión de Fariña

25 ene 2015 . Actualizado a las 14:33 h.

El sufrimiento ya se ha instalado como copiloto en el viaje del Deportivo por la permanencia. Lejos de la tibieza que muestra el equipo coruñés ante los grandes, cada partido con los rivales directos se convierte en un tobogán de emociones que esquivan las cuestiones meramente futbolísticas. El Dépor remontó antes del descanso el gran gol de Piti y cuando saboreaba una victoria vital para el futuro de la temporada, encajó un nuevo gol tras una acción a pelota parada y cedió un empate ante el colista, además de perder el golaveraje. La expulsión de Fariña añadió más drama a un punto que sabe a muy poco a los coruñeses, que se llevan un disgusto mayor en cuanto no pasaban grandes apuros para mantener su ventaja.

Hubo 22 jugadores sobre el campo pero por encima de ellos una tormenta de emociones que tuvieron tanta influencia en el juego o más que las tácticas o la calidad individual. Se pudo leer el duelo entre Deportivo y Granada por las líneas de tensión invisibles que conectan y desconectan a jugadores que procesaban en tiempo real la trascendencia de sus actos, en un duelo de equipos condenados a la lucha hasta el final por evitar el abismo. Sólo así se entiende lo que le pasó a ambos conjuntos con cada gol recibido, mandíbula de cristal los dos. Especialmente tembloroso estuvo el Deportivo durante buena parte del primer tiempo, después del golazo de Piti, el mundo y Riazor cayéndole encima por lo que suponía el resultado hasta que dos obreros rescataron al conjunto coruñés.

Víctor Fernández recuperó el esquema que empujó la reacción del Deportivo y que ha mantenido a los blanquiazules fuera del descenso casi toda la primera vuelta. Lucas Pérez recuperaba la titularidad y como mediapunta. José Rodríguez volvía a acomodarse en la derecha y Medunjanin en el banquillo. Comenzó muy activo el coruñés y dos llegadas por bandas buscaron a Oriol Riera, referencia de nuevo pero que no alcanzó los buenos envíos de Luisinho y de Juanfran, dispuestos a proyectarse en ataque. Las buenas intenciones se vinieron abajo como un castillo de naipes en cuanto Piti recibió desde la derecha y trazó una rosca perfecta con su zurda. El ex del Rayo, hibernando en el Granada desde su traspaso, recordó al interior goleador que despuntó a las órdenes de Jémez.