El Deportivo alivia su presión con una victoria sobre el Athletic de Bilbao

Miguel Piñeiro Rodríguez
Miguel Piñeiro LA VOZ / REDACCIÓN

TORRE DE MARATHÓN

CESAR QUIAN

Un gol de Cavaleiro permite a los coruñeses salir momentáneamente del descenso

04 ene 2015 . Actualizado a las 00:24 h.

El Deportivo sale momentánemante del descenso, aupado por un gol de Cavaleiro y la segunda victoria consecutiva al abrigo de su estadio, por mucho que en la grada continúe la división. Quiere enganchar el equipo a su gente, necesitado de cariño para aliviar sus muchos males, algunos de ellos minimizados ante un Athletic gris y romo. Bastó un gol de Cavaleiro, que no marcaba desde la primera jornada de Liga, premiado así por sus últimas actuaciones a gran nivel, y el Deportivo se lleva tres puntos muy necesitados, después de recuperar sobriedad defensiva y de dejar un buen rato de fútbol en el primer tiempo. Más empujado que superado por el Athletic, se vio algo encajonado y sin balón en el segundo acto, pero disfrutó de ocasiones para sentenciar. No lo necesitó y tanto el Deportivo como Víctor Fernández ganan tiempo para asentar las bases de una forzada reacción, que quiere encontrar en Riazor la base sólida de antaño.

Obligado por la clasificación, que a estas alturas aprieta más que el gusto y las sensaciones del juego, el Deportivo respondió al reto de un Athletic impreciso con la pelota y sin chispa, vulnerable a la espalda de sus centrales y que acusó la baja de Aduriz, probablemente el delantero centro español más en forma de la Liga. Es fútbol ficción pensar lo que haría el internacional en las ocasiones de las que dispuso Viguera en el primer tiempo, pero el Deportivo, que entró al partido algo aturullado, acabó imponiéndose en el centro del campo, marcó antes que su rival (algo fundamental para el equipo coruñés, incapaz de reaccionar cuando le golpean) y luego gestionó la ventaja mejor de lo habitual, sin grandes alharacas pero sin apuros.

A pesar de volver a hacerle sitio a Fariña en la media punta y desplazar a José Rodríguez a la derecha, el Deportivo apostó durante un cuarto de hora por el mismo juego directo de su rival. La pelota sobrevolaba el centro del campo en un césped demasiado castigado. Se sucedieron más ocasiones de gol que pases, y ahí salió perjudicado el Athletic, que parecía llevar el partido a su terreno pero pagó la poca eficacia de Viguera. El exgoleador del Alavés no pudo superar a Fabricio en dos claras situaciones: una tras un espectacular control de Mikel Rico casi en su área, otra tras un grueso error de medición de un Insua falto de confianza. A Viguera le respondió un Toché que está aprovechando la continuidad como titular. Marcó a los 3 minutos tras un fuera de juego inexistente, casi le roba la cartera a Iraizoz en la presión y después chutó con peligro tras el enésimo pase al espacio tras la espalda de San José y Laporte.

Fue la entrada en juego de Juan Domínguez (con un par de toques sutiles que hilaron las jugadas del Dépor) y la aparición de Fariña (activo en la mediapunta, fino en la gambeta) con las que el equipo coruñés empezó a bajar la pelota al piso, a activar al espídico Cavaleiro y a reencontrar la banda derecha, donde Juanfran percutió con sentido. Empezó a gustarse el Dépor, sobre todo después de que Cavaleiro se colase en un ejercicio de sigilo entre los centrales y cazase un pase elevado de Bergantiños. Controló con gran finura y definió ante Iraizoz su segundo gol de la temporada.

EL 1-0 asentó la mejor propuesta del Deportivo con el paso de los minutos. Pudo ampliar Juan Domínguez pero el canterano, más entonado que en otras citas, mostró su poco instinto para el gol desperdiciando una gran irrupción de Juanfran en ataque. Ni siquiera perdió el compás el equipo coruñés tras la lesión de Fariña a la media hora de juego. El Athletic no tenía fútbol en sus botas para reaccionar y apenas inquietó a Fabricio hasta el descanso. Tras el paso de los vestuarios, los de Valverde quisieron cambiar de ritmo pero su fútbol era demasiado previsible. Siempre buscando las bandas como segunda opción al balón frontal a Viguera, el Deportivo, con un Lopo crecido, se sintió cómodo en la mejora defensiva de las últimas semanas. Apenas una buena dejada de espaldas de Viguera para Ibai, que chutó dentro del área en la pierna de un defensor local.

La entrada de Cuenca por Fariña, a la larga, le costó al Dépor una salida más de balón. Se vino abajo el trabajo físico del equipo empezando por un Toché que se vacía en cada jugada. Asustó Lopo a balón parado pero el paso de los minutos acrecentó un dominio del Athletic más territorial que peligroso. La ocasión más clara la pudo tener Juan Domínguez, que no controló para quedarse solo ante Iraizoz. La entrada de Iñaki Williams acrecentó el número de delanteros y la sensación de angustia por el incierto marcador parecía más generada por la poca confianza en un Deportivo que no se la ha ganado en lo que va de temporada. Dos cabezazos de Williams y de Balenziaga forzaron a Víctor Fernández a apuntalar el equipo con Wilk en busca de cerrar el partido. Ya en el añadido, Postiga chutó y Cuenca llegó tarde para embocar la sentencia de una victoria que vuelve a oxigenar al Deportivo y a su cuestionado entrenador.

1 - Deportivo de La Coruña: Fabricio; Juanfran, Lopo, Insua, Luisinho; Álex Bergantiños, Juan Domínguez; José Rodríguez, Fariña (Cuenca, m.35), Cavaleiro (Wilk, m.89); y Toché (Hélder Postiga, m.71).

0 - Athletic Club: Iraizoz; De Marcos, San José, Laporte, Balenziaga; Iturraspe, Mikel Rico (Beñat, m.67); Susaeta (Iraola, m.46), Unai López (Iñaki Williams, m.74), Ibai; y Viguera.