Tino Fernández se quedó a medias


Yresulta que La Voz tenía razón. Que a lo largo de todos estos años Lendoiro falsificó las cuentas, que no hay papeles de casi nada dentro del club, que no se registraban ni las cuentas ni los cambios de los estatutos. Que se incumplían reiteradamente las normas contables, societarias y mercantiles. Tino Fernández demostró ayer que la gestión que Lendoiro hizo en el Deportivo fue de auténtico escándalo. Y, lo que es peor, que le ha costado y le seguirá costando al club millones y millones de euros.

Al presidente del consejo de administración no le tembló el pulso a la hora de poner piedra sobre piedra en lo que fue la realidad del club bajo el mandato de Lendoiro. Y anunció que le reclamará, tanto al expresidente como a su anterior consejo, el dinero que por su culpa quizá tenga que abonar el Deportivo en el futuro. Que pueden ser muchos millones de euros por culpa de la costumbre que tenía el exdirigente de falsificar las cuentas anuales.

Sin duda, Lendoiro dejó un solar, un club sin papeles y sin dinero.

El anuncio de que Fernández reclamará a Lendoiro el dinero que le pueda costar al club su gestión tranquiliza en parte a ese deportivismo que piensa que no se debe mirar hacia otro lado y que la entidad se merece que la defiendan y la resarzan de los quebrantos sufridos.

Pero el dirigente deportivista se ha quedado a medias. ¿Cómo se puede explicar que después de todo cuanto allí dijo sobre Lendoiro no se tomen otras medidas? Una cosa es el daño que pueda venir en el futuro y que es sobre el que Tino Fernández no está dispuesto a pasar y otra el ya causado, que parece asumir el actual presidente con cierta, sino naturalidad, si con resignación. Resulta incomprensible que se haga un retrato de Lendoiro en el que se le señala como alguien que ha pisoteado todas las normas al tiempo que se ha enriquecido y ha colocado a su familia y que se dé, sino por bueno, sí como un hecho pasado a olvidar.

Tino Fernández lleva diez meses al frente del club y está haciendo una labor encomiable y difícil. La junta fue un ejercicio de transparencia (si es que se ha contado todo) que por aquí no se conocía. Pero le faltó la guinda que el Deportivo se merecía. Llevar la gestión de Lendoiro al juzgado, que es adonde se lleva a quien incumple las leyes.

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