Fernando Vázquez: El año más emocionante de mi carrera

Hace 365 días, un telefonazo de madrugada puso al frente del Dépor al técnico de Castrofeito


Ha pasado tan rápido, y sin embargo han ocurrido tantas cosas. Aquella llamada a las tantas de la mañana queda hoy tan lejos. Recuerdo el viaje y la alegría que me llevé al saber que iba a ser entrenador otra vez. Y en el Dépor, además; uno de los retos que tenía en mi carrera. Fue un subidón de adrenalina.

Después han sucedido tantas cosas que no me lo creo. Ha sido el año con más altibajos, el más emocionante de mi carrera. Empezamos ahí abajo, pero como llegué con tanta energía para mí era como si estuviésemos arriba. Subimos una montaña y cuando ya me veía en Primera estaba de nuevo en Segunda.

De verdad soñé que dejaba el equipo en Primera. Lo vi tan cerca. Nos faltó un punto y lo teníamos que haber ganado en tantos sitios. Me sentí responsabilizado cuando bajamos y decidí seguir. Y aquí sigo.

De la afición me tocó el inesperado recibimiento tras la derrota en Sevilla

Para mí hay tres pilares sobre el que se asienta el trabajo del entrenador: el apoyo de la directiva, que sentí antes y siento ahora; el respaldo de mis jugadores, y el cariño de una afición, que es la que marca la grandeza de un club. Me han hecho sentir tan cómodo y tan querido. En esa situación uno trabaja más y mejor. La gente creyó en mí.

Uno de los grandes momentos de comunión lo viví tras ganar en Levante. Sobre el mismo campo y después, ya en A Coruña. Yo pensaba que habíamos dado un paso importantísimo y la afición también lo vio así. Pero para mí fue aún más importante el regreso de Sevilla, después de mi primer partido. Volvíamos con una derrota y esperaba que la gente nos abuchease. Esperaba silbidos. Pero fue todo lo contrario. Fuimos al estadio y me salió del alma dirigirme al público, que nos estaba aplaudiendo. Eso inició una pequeña chispa que se propagó hasta el final..

La plantilla era escasa, pero ha trabajado como ninguna y aquí estamos

Mi primer trabajo con los jugadores fue transmitirles confianza. No solo darles estrategias y un camino a seguir, sino aportarles datos objetivos como el motivo de los goles recibidos, enseñarles que otros equipos lo habían conseguido antes, demostrarles que no eran ni muchísimo menos la peor plantilla de la categoría...

En esa tarea noté receptividad por parte de todos. No sabría decir quién tiró más del carro, aunque evidentemente había un jugador que hizo un trabajo impresionante. Ese que está en boca de todos. Valerón hizo ver a afición, plantilla y club que había que ir a por el objetivo; olvidarse de otras cosas y entrenar.

Tras el descenso llegaron meses complicados, con muchos elementos que alteran la vida de un equipo. Si uno mira cómo se ha ido transformando todo desde que empezamos en Monforte hasta ahora, parece un milagro. Pocos imaginaban que estaríamos compartiendo el liderato a estas alturas. La plantilla era escasa, pero ha trabajado como ninguna hasta formar un equipo difícil de derrotar, suficiente para llegar hasta aquí. Un punto en el que hay que dar un nuevo giro para continuar ahí arriba.

En el plano táctico me he adaptado a los jugadores, sin un sistema fijo

En cuanto al trabajo diario, he buscado el contacto con el jugador. Estar cerca durante los entrenamientos para seguir la evolución. Antes de cada partido hablo con ellos -no siempre tiene que ser de fútbol- veinte minutos, media hora... Supongo que a veces me paso.

Me gusta que mis equipos defiendan bien y corran mucho. Con intensidad y con inteligencia. Para eso he intentado preparar a mis futbolistas durante este año de trabajo con ellos. Les pido que no den facilidades al rival, que estén siempre concentrados. Y a partir de ahí, me he adaptado a mis jugadores, sin ninguna preferencia por el sistema. Ahora tengo una nueva generación que intentaré integrar y quizá sea necesario un nuevo cambio de sistema. Tocará pasar de ser un equipo controlador a uno dominador.

Este Dépor funciona con una estructura limitada de talento increíble

En este camino he estado bien acompañado. A Pombo le conozco de toda la vida y a Sotelo lo conocí porque me hablaron de él. Resultó ser un profesional extraordinario. Los dos me permiten estar en la punta de la información y el conocimiento. Eran mi primer círculo de confianza, pero lo que encontré a mi alrededor al llegar...

No podría desechar a nadie. Con el secretario técnico he trabajado mano a mano, definiendo las necesidades del equipo y estudiando a los candidatos a cubrirlas. Ha sido capaz de adaptarse a la escasez para construir una buena plantilla. Y qué decir de los utilleros, médicos, fisios, delegado... Me parece uno de los secretos de este Dépor: la capacidad de funcionar con una estructura limitada, pero con un talento increíble. Me emociono hablando de ellos.

Y es que después de este año ya no podría hacer distinción, confío en todos plenamente y tengo la suerte de estar rodeado por un círculo de deportivistas impresionantes.

Sé lo que tengo y lo que voy a tener, estoy en casa con mi tele y mi sofá

En lo institucional, estos meses han sido muy duros. De muchos cambios. Era estar de mudanza siempre, un ir y venir sin nada seguro. Lo que hice fue no resistirme. Lo había vivido ya en algún equipo antes, aunque no con tanta inestabilidad. Decidí dejarme llevar y centrarme en mi trabajo. Dedicarme a estar con mi equipo y mis jugadores. Creer que podíamos regresar a Primera. Y así lo he ido llevando hasta hace muy poquito tiempo, cuando ya sé lo que tengo y lo que voy a tener. Estoy en mi casa, con mi sofá y mi televisor delante. Ya sé qué puedo esperar. Acabaron los cambios y solo me queda trabajar para devolver todo lo recibido.

El futuro nos hará parte de los privilegiados que ascenderán a Primera

Sigo creyendo. Y con más motivos que nunca. Creo que el futuro nos hará parte de los privilegiados que ascenderán a Primera División. Tengo esa exigencia, es lo que está marcado en el calendario. Se lo debemos a la afición y el club lo necesita para garantizar su viabilidad. Pero no solo eso; contamos con lo que hace falta para lograrlo: la energía, la fuerza, la concentración, la pasión, el compromiso de todos. Vamos por el buen camino y hay que ser conscientes de que la derrota será parte de él. Hace un año volví a sentirme entrenador en A Coruña. Asumí un encargo y estuvimos a punto de cumplirlo. Hoy me siento cerca de saldar la deuda por todo lo recibido.

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