El palco recupera autoridad

Políticos, empresarios e históricos del Dépor vuelven a la zona noble de Riazor

Daniela Bergantiños, con 5 días, también estuvo presente.
Daniela Bergantiños, con 5 días, también estuvo presente.

a coruña / la voz

Mientras en la megafonía de Riazor se escuchaba una conocida cuña que finaliza con un contundente «e se chove, que chova» y un aguacero caía sobre el estadio, el deportivismo hacía suyo el mensaje publicitario y acudía a arropar al líder de la Segunda División.

Aunque deportivamente era un partido más, simbólicamente no lo era pues todas las miradas estaban puestas en un palco de autoridades en el que se estrenaba Tino Fernández como presidente del Deportivo. Una zona noble venida a menos en los últimos años y que ayer recuperó autoridad.

Simbolismo

El simbolismo de la presencia de la historia del Deportivo encarnado en el presidente de los veteranos, Manuel Ríos Quintanilla, Manolete, Arsenio Iglesias y Carlos Ballesta (además de otros como Nando o Piña) o la presencia de los hijos del difunto Sertucha (se guardó un minuto de silencio por él y por Luis Aragonés) evidenciaba que la normalidad había reconquistado Riazor.

Era la noche del estreno de Tino Fernández y quiso madrugar para comprobar que todo estaba en condiciones. Pasaban 20 minutos de las siete de la tarde cuando el presidente salía a inspeccionar el campo. Unos asientos algo desencajados llamaron su atención y pronto un operario de mantenimiento se hizo cargo. No podía fallar nada porque en cuestión de minutos decenas de personalidades harían su aparición. Y así fue, de repente, como si fuera el pistoletazo de salida de una prueba, los invitados comenzaron a ocupar sus localidades.

Todos los estamentos de la ciudad estuvieron representados. Quizá el mundo de la política fuera el que menor presencia tuvo. El alcalde se perdió el debut de Tino Fernández.

Sí se dio cita el mundo empresarial. A algunos de los habituales en Riazor, como José Souto (Tecam) se unieron otros como Óscar Valcuende (presidente de la Asociación Marineda de Jóvenes Empresarios de A Coruña) o José Manuel Blanco (responsable de relaciones externas de El Corte Inglés).

El deporte también estuvo representado, entre otros por Carlos Lamora, presidente del Básquet Coruña. E incluso Tino Fernández contó el con respaldo de rivales en la carrera electoral, como Esperanza Peñalosa, integrante de la candidatura de Paco Zas, además de conocida empresaria.

Así se conformó el primer palco de la nueva era del Deportivo en el que tampoco faltó la cultura. El autor del himno, Gandhy, en otro claro guiño a la historia, sufrió desde una de las butacas. El periodismo también estuvo representado con Manuel González, presidente de la Asociación de la Prensa de A Coruña.

Media entrada

Menos pobladas estuvieron unas gradas que, pese al frío y a la lluvia no dejaron de animar durante los noventa minutos. General estrenó un millar de butacas en la zona de los aficionados más jóvenes, lo que no impidió que se oyesen los habituales cánticos.

Una pancarta situada en una esquina de Pabellón recordaba que Lux estaba tristemente lesionado: «Ánimo Poroto». Y otra en General, recibida con pitos por el resto del estadio, le recordaba a Lopo (presente en el campo) que no lo tendrá fácil para reconquistar a ese sector de la hinchada. «Donde dije digo, digo Lopo. Mercenarios no». Una pequeña mácula en una tarde-noche de ciclogénesis meteorológica y cálido ambiente en un estadio municipal de Riazor que recuperó la normalidad y el gusto por el buen fútbol desplegado por algunas de las últimas incorporaciones.

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