05 may 2013 . Actualizado a las 07:00 h.
El Dépor encaró este partido con la obligación de ganar. Teniendo en cuenta los resultados del Celta y el Granada. El empate podía ser o no suficiente para la permanencia, un derecho que sigue estando difícil. Este compromiso se presentaba muy complicado, y así lo confirmaron los 45 primeros minutos en los que el Deportivo se batió lo mejor que pudo y no fue capaz de mover el 0-0. Entre otras cosas, porque no se puede defender y atacar a la vez. La segunda parte se convirtió en un río de emoción y angustia. El seguidor deportivista veía a su equipo en un momento, acariciando el gol del triunfo para pasar al siguiente, a sentir el temor del gol madrileño. Nadie respiró hasta el final.