Las aguas frías regresan a Galicia

El anticiclón de las Azores normaliza la situación, hasta ahora anómala, de aguas cálidas


redacción / la voz

La ola de calor no solo calentó intensamente el aire sino también el agua. El viento flojo y la intensa radiación solar permitió aumentar la temperatura de la parte superficial. Las anomalías duran hasta hoy en el Cantábrico oriental o el Mediterráneo y superan los cuatro grados. En el Mediterráneo se están midiendo valores de hasta 30 grados, una cifra propia de las aguas tropicales del planeta. En el Cantábrico, el termómetro ha subido hasta los 25 grados. En Galicia, durante el episodio de temperaturas extremas, también se alcanzaron los 25 grados en algunas playas de las Rías Baixas. Este es un dato realmente sorprendente para una zona donde lo habitual es que el agua no supere los 18 grados en el mejor de los casos.

Ahora la situación comienza a normalizarse gracias al anticiclón de las Azores. En julio estaba muy alejado de Galicia y eso evitó que soplase el viento del norte. De hecho, a pesar de que en este verano el tiempo húmedo y fresco ha sido habitual, la temperatura del agua ha sido muy agradable y alta en algunos momentos. El agua tan cálida favoreció incluso la aparición de una intensa marea roja en la ría de Vigo. Pero con las altas presiones regresan las aguas frías a la costa gallega. La circulación del nordés ha puesto en marcha de nuevo los afloramientos y eso ha permitido que la temperatura del agua sea baja, como tiene que ser, al menos en la costa sur de la comunidad. Estos días la previsión apunta a que el termómetro estará en torno a los 16 grados en las playas de las Rías Baixas. Algo más elevada estará en el noroeste de la comunidad, donde puede oscilar entre los 18 y los 20 grados.

La paradoja de A Mariña

En la costa de Lugo, donde el afloramiento no tiene presencia, se registran las aguas más cálidas de toda la comunidad. La temperatura puede llegar hasta los 23 grados fácilmente. En la zona de A Mariña se da un caso curioso. Durante el verano puede ocurrir que la temperatura del agua sea más elevada que la del aire. El nordés provoca que en playas como la de Rodas, en Cíes, cueste meterse en sus paradisíacas aguas. Ese mismo viento genera en la costa de Lugo nubes de estancamiento. Esta humedad persistente no permite que las temperaturas máximas asciendan como en el resto de Galicia y muchas veces se quedan por debajo de los 20 grados. Todo vuelve a ser normal.

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