Un ensayo clínico puede ser una salida para pacientes graves

FACTORIA DE CONTENIDOS

Una de las consecuencias de la pandemia ha sido poner en valor la salud y la importancia de los sistemas sanitarios y de la investigación para preservarla. La industria farmacéutica trabaja para mejorar la calidad de vida de las personas, pero también es vital su importancia como motor económico en materias de investigación, producción y empleo. España ha sido el primer país de Europa y el cuarto del mundo en número de ensayos de potenciales tratamientos contra el covid-19, gracias a la solidez del sistema sanitario, la formación de los profesionales, la participación de los pacientes y a una estrecha colaboración entre Administración sanitaria y compañías farmacéuticas. Desde Farmaindustria señalan que el ecosistema es perfecto para convertirse en un polo de atracción de inversión internacional en investigación de medicamentos y que los fondos destinados a la salud no son un gasto, son una inversión. Investigar en nuevos medicamentos puede ser un antes y un después para la lucha contra ciertas enfermedades y, por lo tanto, salvar y mejorar la vida de mucha gente.

MEJOR CALIDAD DE VIDA

En la actualidad, hasta el 73% del incremento de la esperanza de vida en los países desarrollados se debe a nuevos medicamentos. A la hora de situarse internacionalmente como referencia en la industria farmacéutica España parte con una ventaja, ya que es referencia internacional en ensayos clínicos. Pero, ¿en qué consisten estos ensayos? El objetivo es probar un nuevo medicamento, conocer su eficacia, los posibles efectos adversos y la dosis adecuada. El 80% de los ensayos se desarrollan por compañías farmacéuticas y es una fase que llega después de muchas investigaciones en laboratorio.

Antes de comprobar cómo afecta a las personas, se testan en animales y, si tienen éxito, se hacen las pruebas necesarias y los permisos para comenzar el ensayo en humanos. Los protocolos a seguir se aprueban por la Agencia Española de Medicamentos y por los comités de ética. Una vez que esto está en orden se colabora con investigadores y hospitales para llevarlo a cabo. Los participantes se presentan de forma voluntaria y pueden abandonar el proceso en cuanto lo deseen. Durante el ensayo pasan por varias pruebas y analíticas y este proceso puede durar entre 6 y 7 años. Se promueve la participación de asociaciones relacionadas con la enfermedad a tratar para que aporten su conocimiento y necesidades. La seguridad de los participantes es una prioridad, por ello se garantiza que no haya ningún riesgo y se tratan sus datos con confidencialidad.

Estos ensayos son una oportunidad para los pacientes que padecen enfermedades para las que no se ha encontrado cura. Pueden mejorar su propia calidad de vida y también ayudar a que futuros pacientes puedan curarse. Por estos motivos desde Farmaindustria consideran que invertir en este conocimiento es una oportunidad, no solo económica, también a nivel sanitario y social.

Votación
5 votos

Así se prueban los nuevos medicamentos