La gran paradoja: una granja menos al día y 300.000 litros de leche más

x.r. alvite REDACCIÓN / LA VOZ

TERRA

ALVITE

Galicia acumula seis años consecutivos batiendo récord de producción

30 mar 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Nunca antes menos granjas habían dando tanta leche. Galicia cerró el ejercicio 2020 con un nuevo récord de producción -ya van seis consecutivos - al poner en el mercado 2.895.849 toneladas, un 3,9 % más que durante el año anterior o, lo que viene siendo lo mismo, 300.000 litros más cada día. Paradójicamente, este aumento de las entregas a la industria se produce en un contexto marcado por la reducción del censo de explotaciones, que ha cerrado el año con una merma de 379. A día de hoy, producen leche en Galicia poco más de 7.000 granjas, apenas una décima parte de las que estaban en activo hace tres décadas. Momento en el que España empezaba a asumir la nueva realidad agraria derivada de su entrada en la Unión Europea y que, en el sector lácteo, supuso la adopción del sistema de cuotas lácteas, un mecanismo de regulación del mercado que establecía topes máximos a la producción de cada granja pero que, sin embargo, no logró frenar el imparable potencial productor gallego.

Tanto es así que, desde 1990, el sector ha experimentado una profunda transformación que se traduce, tanto en un mayor dimensionamiento de las explotaciones, como en la modernización y mejora de los sistemas productivos o en un espectacular aumento de la calidad morfológica y sanitaria del rebaño. Si en ese año la producción gallega se situaba en 1,4 millones de toneladas, ahora es justamente del doble debido, sobre todo, a animales de altísimo valor genético que, actualmente, promedian casi 9.000 kilos de leche al año cuando hace tres décadas, la cantidad apenas sobrepasaba los 4.200 kilos. No menos llamativos han sido los cambios experimentados por el tamaño de las explotaciones que, en estas tres décadas, han logrado multiplicar por siete su cabaña ganadera pasando de las nueve vacas de media de finales de los años 80 a las más de 60 actuales. Otro tanto sucede con la base territorial que, aún siendo escasa en este momento, quintuplica a la disponible por aquel entonces. Esta evolución no solo ha permitido que Galicia se consolidase como la primera comunidad láctea española -produce el 40% del total nacional- sino también entre las primeras diez regiones a nivel europeo. De hecho, junto con el sur y este de Irlanda, y la Lombardía italiana es el territorio que más ha logrado incrementar sus volúmenes de materia prima desde la desaparición de las cuotas, en marzo del 2015. En este sentido, el sector lácteo gallego también puede presumir de situarse entre las primeras zonas a nivel mundial en volumen de producción per cápita, solo superada por la Bretaña francesa o las regiones neozelandesas de Waikato y Canterbury.

Modernización

No todo ha sido, sin embargo, un camino de rosas para las granjas gallegas. Para alcanzar su actual grado de eficiencia -equiparable, según los especialistas, al de las mejores explotaciones de Europa - han tenido que pagar un duro precio. La mayoría se han visto obligadas a endeudarse para poder llevar a cabo las inversiones que les permitiesen cumplir con las crecientes exigencias derivadas de la Política Agraria Común (PAC). Se calcula que durante la última década, las explotaciones gallegas han destinado más de 1.100 millones de euros a la mejora de sus sistemas productivos. Seis de cada diez euros de esta cantidad se dedicaron a la construcción y ampliación de establos y a la mejora de las instalaciones de ordeño.