26 razones para pasarse al vino

El universo enológico no solo es el nuevo paraíso del postureo. Hay, como mínimo, otras 25 excusas más para alzar la copa


Redacción

Un buen gin-tonic para asentar el estómago después de una categórica comilona; una cerveza bien fría, rebosante de espuma, en un chiringuito a pie de playa cuando el día empieza a desplomarse; un vermú exótico, de grifo, con su rodaja de naranja y su aceituna. Etcétera. Pero ninguno ni ninguna le llega a la suela de los zapatos a un buen vino. Gustos al margen, las razones por las que incluirse, o al menos probar suerte, en la cada vez más inmensa pandilla de adeptos a beberse las uvas son convincentes y abundantes. Así como alrededor de la ginebra han llegado a brotar rituales y singulares variedades sin mesura, así como el corto de cerveza de toda la vida ha visto dignificada su estirpe gracias a la especialización, a la artesanía y al mestizaje de los granos de cebada, el universo enológico ha extendido sus tentáculos. Y lo ha hecho de tal forma estos últimos años que beber vino no solo es darle un trago a un buen Rioja o a un Albariño bien fresco. Es mucho más en su periferia y en su fondo. Es gastronomía, es salud, es ocio, es historia, son relaciones y es cultura:

1. Porque es elegante. Muy elegante.

2. Porque está bueno. Aunque al principio no te guste. Aunque después de probar varias clases no hayas dado aún con tu favorito. Inténtalo. Hay cientos de uvas diferentes, cientos de variedades distintas, y cuando encuentres el tuyo, no podrás despegarte de él. Si te decantas por los tintos, ¿qué tal un Rioja, un Campillo Reserva, por ejemplo, o un Muga Crianza, que proviene de los Montes Obarenes en plena Rioja Alta? ¿o un Ribera del Duero, como un buen Torresilo, o un refrescante Albariño, como el Terras Gaudas?

3. Porque es sano. Beber vino es saludable. Lo es gracias al resveratrol, un polifenol presente en las uvas con propiedades antioxidantes y anticancerígenas que prolongan la vida de las células. Sí, es cierto, un vaso de vino al día es vida.

4. Porque, como decíamos, el vino no es solo un trago, no es solo una opción a la hora de elegir cuando el camarero espera, presto a tomar nota al pie de la mesa. Es una cultura, una manera de entender la vida. Por ejemplo, porque salir de vinos, es mejor que salir de rones o de vodkas. ¿Quién queda con sus amigos a las ocho de la tarde para tomarse unos whiskies? Por esas rutinas tan castizas.

5. Y por sus primas de clase baja: las tazas. Salir de tazas es tan divertido como económico. Y merece la pena proponérselo de cuando en vez.

6. Porque podemos hacer una colección de singulares y estéticos accesorios del vino como por ejemplo este estuche sacacorchos y bomba Le Creuset Negro, este sacacorchos By Table o este curioso set identificador de copas.

7. Porque este universo de accesorios es el mejor regalo comodín para un padre (o un tío o un cuñado). Hala, Navidad salvada. ¿Ejemplos? Este enfriador de botellas Saivod La Cave Noir con 3 temperaturas o este elegante sacacorchos eléctrico Peugeot Elis.

8. Porque, además, rizando un poco el rizo, también nos puede sacar de un apuro a la hora de escoger un presente diferente y original para una boda. ¿Qué tal una vinoteca? Según la holgura del bolsillo podemos decidirnos por este modelo Saivod con capacidad para 18 botellas, este con capacidad para cien o esta, más discreta, para ocho botellas.

9. Porque una conversación sincera es mejor si hay mediante una copa de vino llena.

10. Porque pocos pequeños placeres existen como el de echar una siesta entre viñedos.

11. Porque hay una interesante lista de películas, que obligatoriamente hay que ver, con el vino como telón de fondo. Entre otras, Entre copas, Un buen año, Esta tierra es mía o Vicky Cristina Barcelona. Y una serie: Cinco hermanos, largas temporadas de complicadas y emocionantes relaciones familiares alrededor de unas bodegas.

12. Porque una cata de vino es un maravilloso y sofisticado plan para hacer al menos una vez al mes. Se conoce gente, se prueban vinos y sobre todo se aprende muchísimo.

13. Porque... ¿con qué si no acompañamos al queso?

14. Porque el vino también son libros. Libros interesantes con los que obsequiar a algún conocido o con los que obsequiarse a uno mismo y pasar una buena tarde ilustrándose tumbado al sol. 1001 Vinos Que Hay Que Probar Antes De Morir, de Neil Beckett; Sin Mala Uva: Guía De Vinos Monovarietales De España, de Ernesto Gallud; o la Guía Peñin De Los Vinos De España 2015, como recomendaciones.

15. Porque se liga mucho sabiendo de vino.

16. Porque Carrie Mathison siempre lo bebe en Homeland. Y con qué clase.

17. Porque no, beber no engorda.

18. Porque se dice, se comenta, se rumorea que los festivales de música y vino son la nueva esencia del hipsterismo. O no. Porque ¿qué es eso del hipsterismo? Sí estarán, en cambio, en la pomada de los años venideros. Citas indies entre viñedos, alternadas con catas y copas en lo alto para brindar por lo que sea que haya que brindar. Que siempre hay razones.

19. Porque una comida se convierte en una buena comida si se riega con vino. Y se convierte en una comida aún mejor si lo que se riega es el estómago y no el plato.

20. Porque las vinotecas están tomando las urbes.

21. Porque refresca y calienta al mismo tiempo.

22. Porque coleccionar copas de vino es una idea estupenda. Y una gran opción decorativa.

23. Porque si vas a Oporto hay que beber vino, hay que saber beber vino. Y porque a Oporto hay que ir. Sí o sí.

24. Porque una bodega es un lugar único para casarse. O celebrar una fiesta en condiciones. O, simplemente, acudir de visita turística. Las bodegas son los nuevos museos.

25. Porque, dice la cultura popular, favorece la actividad sexual.

26. Porque cada botella vacía está llena de historias. Y cuánta razón.

*Todos los vinos antes citados y una amplia selección más se pueden encontrar en el supermercado de El Corte Ingles.

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