Cómo ganarle a la pereza y empezar a correr

Porque hoy, quien no corre, no es nadie. Todas las claves para potenciar la motivación


Redacción

Si sientes que todo el mundo te mira mal, si últimamente no tienes nada que aportar en las conversaciones, si dejan de incluirte en grupos de Whatsapp y los sábados por la noche te quedas sin planes porque, milagrosamente, todo el mundo quiere madrugar el domingo, tranquilo; no eres tú, son ellos. Que se han abonado, con una fiebre tal que no hay religión alternativa que valga, al universo running. Y nada que no sean las últimas zapatillas de turno, equipadas con la tecnología más puntera, los nuevos electroestimuladores o las pulseras cuantificadoras más modernas del mercado tiene sentido ya. Lo primero es aceptarlo y lo segundo, tomar medidas. Porque, ya lo dice el refrán, si no puedes vencerlos, únete a ellos. Solo tienes que matar a un monstruo, el de la pereza.

El principal obstáculo para entregarse al trote es el tiempo. La mayoría de los que se han propuesto iniciarse en esta práctica llevan una rutina ajetreada y, cuando llegan a casa, lo último que les apetece es lanzarse a la calle para cansarse y sudar. El sofá se presenta como un oasis de paz y tranquilidad frente al esfuerzo que implica un entrenamiento periódico. Lo mejor para neutralizar esta tentación es fijarse un ejercicio regular, estudiar los horarios diarios y decidir un buen momento del día para arrancar el galope. Lo común suelen ser las primeras horas de la mañana, antes de comenzar la jornada, para encarar el día con energía -en verano, además, hace menos calor- o cuando cae el sol, para desconectar y dormir a pierna suelta al volver a casa -ojo, no es recomendable meterse en la cama directamente-. Marcar este hábito dos o tres días a la semana y, sobre todo, cumplirlo -nada de «ya correré cuando pueda»-, contribuirá a tener un comienzo satisfactorio y gradual en esta práctica deportiva. Uno no debe precipitarse y agotarse en las primeras sesiones. Es mucho más rentable despegar poco a poco, estimulando, además, el sentimiento de superación.

Segunda fuente de motivación: toda la explosión estilística que rodea al runner. Frívolo, pero cierto. Por qué si no ahora, por qué si no aquí. Que el mundo se mueve por modas y por costumbres, y la industria de la estética y la tecnología está haciendo de maravilla sus deberes para tener más que contentos a los que hasta hace un par de años en su vida habían desatado sus pulsaciones. Dejando al margen a aquellos que se enfundan en deportivas fluorescentes, sudaderas y leggins para ir de compras, desayunar en una terraza del puerto o salir a echar unos bailes, los corredores de pro parecen hoy auténticos maniquíes a los que hasta da gusto mirar. Catálogos -como el de El Corte Inglés- rebosantes de deportivas clásicas actualizadas -como las negras Samonon XA Move GTX- y de modelos de última generación -como las Nike Air Zoom Vomero 9, las Nike Revolution, las Adidas Supernova Glide Boost 6 o el exclusivo modelo Questar Boost, también de Adidas. También proliferan los dispositivos inteligentes que monitorizan el ejercicio y (casi) se lo dan todo hecho al sujeto galopante, las cazadoras flúor, modernas donde las haya; las camisetas transpirables, como las de Boomerang; las mallas, brazaletes ultradesarrolados -también los tiene Boomerang- y las mochilas al más puro estilo del estereotipo indie. Es difícil resistirse cuando ni siquiera son capaces de hacerlo los grandes diseñadores. Es ahora o nunca.

El tercer empujón se localiza en los motivos. Vale, todo el mundo corre, pero ¿por qué se corre? Bajar algún kilo ganado estas vacaciones, sentirse mejor físicamente, desentumecer los huesos después de ocho largas horas en la oficina, desconectar del mundo para pensar y reflexionar, problemas de salud... Hacer una lista, colgarla en la puerta de la nevera y tenerla siempre presente es uno de los detalles que más ayuda. Recuerda siempre por qué comenzaste a hacer algo. Y vuelve a ese impulso inicial una y otra vez.

Cuarto consejo para vencer a la pereza: varía los entrenamientos. No te aburras. Aunque tengas una rutina regular, alterna tus rutas, las distancias, la intensidad. Todo lo que es constante, acaba siendo tedioso. Mantén vivo tu ejercicio. Incluso, si te ves con fuerzas, déjalo por una temporada, entrégate a otros deportes y retómalo más adelante.

El quinto consejo es el más fácil: rodéate de gente que te motive. A lo mejor hace cinco años si, tomando unas cañas, se te ocurriese comentar que llevas un tiempo barajando la idea de salir a correr cada día por el paseo marítimo, seguramente, todo el bar se hubiese quedado en silencio. Pero hoy, en lugar de un bicho raro, serás casi un héroe. Esta práctica está tan extendida que hasta podrás trotar en grupo, comentar tus tiempos con tus amigos e intercambiar consejos para mejorar tus habilidades.

Corre con música, apúntate a maratones. Corre con niños, con tus hijos, tus hermanos pequeños. Cómprate unas bonitas zapatillas Boomeran Muster -las hay para chico, chica o niño/a- o unas cómodas Asics Gel -Nimbus 16 para hombre, Noosa Tri para mujer o las exclusivas Innovate-. Graba con una cámara de aventuras tus recorridos. Sal a correr bajo la lluvia. Inténtalo.

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