Las siete diferencias entre Sudáfrica 2010 y Brasil 2014

Redacción LA VOZ

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¿Cuántas cosas pueden cambiar en cuatro años?

02 jun 2014 . Actualizado a las 18:46 h.

Cuatro años dan para mucho, más de lo que parece. Por ejemplo, cuatro años es el tiempo que dura una legislatura o el que necesita un universitario en la actualidad para terminar la carrera. Si echamos la vista atrás y pensamos en el 2010, son muchos los asuntos que han dado un giro de 360 grados en nuestra vida. Por aquel entonces las tabletas aún eran prototipos, el Whatsapp era una aplicación imberbe con solo 250.000 usuarios, Twitter para el 50 % de la población todavía significaba el trino de los pájaros, el príncipe Guillermo y Kate Middleton solo eran novios, el papa era Benedicto XVI, el aeropuerto de Barajas simplemente se llamaba así y la Selección Española, aunque había ganado una Eurocopa dos años antes, llevaba encima la losa de su maldición en los cuartos de final de las competiciones mundialistas.

Sin embargo, en aquel verano del 2010, el gol de Iniesta en el minuto 116 de la final contra Holanda en el Mundial de Sudáfrica marcaba un punto de inflexión en la vida de la sociedad española. Muchas cosas han cambiado desde aquel 11 de julio. Ahora, concretamente 1432 días después, España viajará a Brasil para intentar repetir triunfo y El Corte Inglés ofrece un amplio catálogo en el que podremos encontrar todo lo necesario para vivir la cita deportiva. Pero no todo es igual, siete cosas han cambiado de Sudáfrica a Brasil.

De las vuvuzelas a la samba

Sudáfrica no es Brasil, ni Brasil es Sudáfrica. La cita de hace cuatro año significó la primera vez que un Mundial de fútbol pisaba territorio africano. Con Nelson Mandela a la cabeza, el país se volcó con una pasión que no es la suya, ya que su deporte rey es el rugby. Las 32 selecciones participantes vivieron entre Johannesburgo, Pretoria, Bloemfontein, Ciudad del Cabo, Durban, Nelspruit, Polokwane, Puerto Elizabeth y Rustenburg la locura africana a ritmo de vuvuzelas. Aunque la FIFA se llegó a plantear su prohibición por el ensordecedor ruido que producen, nada sería lo mismo sin aquel peculiar sonido como banda sonora del Mundial del 2010.