Se agota en Internet el vestido de «Pretty Woman»

Renace el estilo de principios de los 90 en el prólogo de un verano en el que la piel será la gran protagonista


Las chicas Disney se han hecho mayores. Ahora coquetean con la droga y asaltan mansiones, intentando domar su desajuste hormonal en pie de guerra por el libertinaje virtual al que asistimos en la ya encasillada como era de las redes sociales. Se han propuesto dar fe de ello el éxito de taquilla Spring Breakers -la cinta de Harmony Korine que reúne a unas desenfrenadas Selena Gómez y Vanessa Hudgens y al gángster rapero al que da vida James Franco- y la nueva cinta de Sofía Coppola, The Bling Ring, que relata la historia de aquella aspirante a modelo estadounidense (interpretada por Emma Watson), y sus fieles secuaces, a los que un buen día se les metió entre ceja y ceja asaltar las mansiones de famosos como Orlando Bloom, Paris Hilton o Lindsay Lohan, para salir corriendo con sus bolsos y prendas de marca bajo el brazo. Y una vez que los estereotipos que llevan las riendas en ambas producciones tomen las calles, la máxima de «cuanta menos tela mejor» se convertirá en el nuevo lema del asfalto veraniego.

El asunto ya está encaminado. Una crecidita Hermione, ahora musa de Coppola en la cinta de las chicas malas, se ha plantado en la portada de mayo de la edición estadounidense de la revista GQ enfundada en un modelo a imagen y semejanza del que luce Julia Roberts en Pretty Woman. El vestido ya ha agotado existencias en algunas tiendas online.

Al modelo en cuestión, ese enrevesado y ajustado diseño, equilibrado con una anilla, con el que Vivian Ward enseñaba más piel que vestido ante el escandalizado Richard Gere, y a cualquier otra prenda con aperturas laterales para enseñar cintura, costado y tripa, se les conoce como prendas cut out. Junto al crop top -o camiseta cortas, típicas de la década de los noventa, con las que se lucía alegremente el ombligo- a los corpiños, a los tops ajustados y a las camisetas «rotas» con flecos bajo el pecho, las prendas cut out lideran los catálogos low cost que avanzan lo que se verá en la calle cuando la primavera empiece a agotarse para dejar paso al verano.

Se acortarán las camisas, anudadas a la cintura o a la espalda, y encogerán las partes de arriba para darle todo el protagonismo a nuestra barriga desnuda. Sin tatuajes alrededor del ombligo en este estilo revisitado, ni pendientes adornándolo, sin prendas ajustadas, más bien al contrario -con excepción del vestido a lo Pretty Woman- , esta nueva tendencia se empapará de palmeras de color aguamarina, tonos neones, motivos étnicos y floreados y paisajes exóticos. Tras más de una década renegando de ellas, vuelven, minúsculas, habitando en el límite entre lo moderno y lo hortera.

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