Marc Jacobs hace brillar a Mary Poppins

Marc Jacobs sabe cómo volver elegantes y nunca disonantes.


Abandonando las calificaciones de «trash» y «punk» con las cuales se le etiqueta a menudo, el creador estadounidense Marc Jacobs optó la noche del lunes por hacer brillar a una Mary Poppins chic y lúdica, creando de nuevo el evento estrella de la «Fashion Week» de Nueva York.

«Mary Poppins va a Dubai», titulaba el martes style.com, vitrina en internet de las revistas de moda Vogue y W, que evocaba también los trajes de Deborah Kerr en la comedia musical «The king and I» (1956) para describir esta colección impecable, recargada, tornasolada y con muchos accesorios.

Desde el sombrero chato en paja brillante, usado junto con anteojos de institutriz de los años 50, hasta la sandalia en perlas de rubí o el gran cinto drapeado que sube hasta el pecho, cada uno de los 54 modelos aportó al escenario decorado con columnas espejadas una abundancia de detalles y de mezclas de tejidos y estampados que sin duda solo Marc Jacobs sabe cómo volver elegantes y nunca disonantes.

Si los otros diseñadores, estrellas o no, presentan desde el viernes pasado colecciones en las cuales están presentes todos los largos, desde el short hasta el vestido largo, y donde a menudo se mezclan los estilos, el creador estadounidense no mostró ninguna duda: las faldas eran a la rodilla o a mitad de la pantorrilla y rectas, y no se vio ningún short.

Mezclando maestría, creatividad y humor en este desfile presentado tarde en la noche frente a casi 2.000 espectadores entusiastas en la antigua armería de Nueva York, al son de «Rhapsody in Blue» de George Gershwin, Marc Jacobs resumió así su objetivo a los periodistas: «Estados Unidos, Broadway, la ingenuidad, la femineidad».

Los desfiles del diseñador, que además de tener su propia casa de modas es también director artístico de la marca de lujo francesa Louis Vuitton, son los que atraen más celebridades y 'paparazzi'.

La llegada de la cantante Jennifer Lopez, de la mano de una Victoria Beckham transformada, con cabello corto y oscuro y pollera tubo a la mitad de la pantorrilla provocó un tumulto.

Pese a que el desfile fue el principal acontecimiento del lunes, la jornada también tuvo otros momentos fuertes. La francesa Catherine Malandrino, instalada desde hace 10 años en Nueva York, también fue elogiada por el público en el Museo Chelsea (sudoeste de Manhattan), con una colección que respetó sus credos.

Peinadas con pequeños moños presentados como tocas, las modelos mostraron muselinas transparentes sobre vestidos tubo de satén marfil, faldas con corsés en tono menta, trajes de cóctel en crochet blanco calado, boleros en cuero beige con costuras a la vista o pequeñas chaquetas en otomán «marron glacé».

La creadora retomó el motivo patriótico que le dio su éxito hace unos años, y presentó dos modelos con un estampado que representaba la cabeza de la estatua de la Libertad.

A tono con la próxima elección presidencial, las carpas del parque Bryant estaban decoradas con insignias electorales rojas, blancas y azules que proclamaban «vote por la moda» o «elija su estilo».

La canadiense Tia Cibani, diseñadora de Ports 1961, una marca que suma adeptos, presentó por la tarde una colección muy inspirada en su ciudad de Vancouver, donde indias «squaws» con collares étnicos mostraron chaquetas con franjas y láminas de cuero, desfilando al ritmo «country» de un grupo canadiense presente en el escenario, los «cowboy junkies».

Entre los desfiles del martes, los más esperados eran los de Derek Lam y Alberta Ferretti.

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